Hernan Saenz: “Ya toca una nueva crisis económica”

Cree que hay una nueva recesión a la vista, que será financiera, global y breve

Hernan Saenz, socio de Bain & Company en la oficina de Dallas.
Hernan Saenz, socio de Bain & Company en la oficina de Dallas.

Está especializado en transformaciones y estrategias empresariales. Hernan Saenz (Ginebra, Suiza, 1970) es socio y director de la oficina de Dallas de la consultora Bain & Company, compañía a la que ha dedicado las últimas dos décadas de su carrera. Vive entre Estados Unidos y París, en lo que él denomina una ocupación global. Ha trabajado en Asia-Pacífico, Europa, Norteamérica y Latinoamérica.

¿Estamos en la antesala de una nueva crisis económica?

Probablemente, si el gobierno de Estados Unidos no hubiera utilizado herramientas fiscales ya estaríamos en una recesión. Creo que, entre enero y julio del año próximo, ya estaremos en esa fase, sobre todo en Estados Unidos y en Europa occidental.

¿Se replicará la crisis anterior?

Va a ser global como la anterior. El sector financiero va a ser parte de esa recesión. Habrá una contracción entre el 1 y el 2% del PIB a nivel mundial, y en EE UU habrá una contracción de 300 billones de dólares. Será una recesión rápida, en un año y medio ya habrá recuperación. La última fue mucho más aguda, y esta será la típica contracción económica.

¿A qué se debe esta nueva crisis?

Ya toca. La economía americana tiene pleno empleo, el índice de consumo no crece más y la clase media se está deteriorando. Esto quiere decir que la curva de intereses se aplana, los créditos empiezan a complicarse, y las empresas no tienen por donde crecer. La deuda del sector corporativo es asfixiante, y el crédito es de baja calidad. Los tipos de interés no van a ser lo que fueron. Vamos a ver fuertes inversiones tecnológicas, y el 25% de los trabajos van a desaparecer. Lo difícil va a ser sobrevivir a la recesión, y, en este caso, va a ser una mini prueba, en la que si no se hacen la cosas bien habrá complicaciones. En este caso, no se trata de una crisis financiera, sino de una crisis tradicional de ciclo, en la que tienen importancia los recursos financieros. Todas las industrias se verán afectadas, y eso hará que se note un cambio estructural masivo. En retail, la gente ya no va a las tiendas, y bajará el consumo. En la industria del automóvil, cada vez se compran menos coches, y se utilizan más servicios o productos. Por eso es tan importante el liderazgo.

¿A qué se refiere?

Es difícil que un líder pierda su camino debido a las turbulencias, pero sucede que, por errores de los equipos gerenciales, hay que cambiar de posición y establecer nuevas estrategias. Hay muchas estrellas, pero también hay muchos barcos que se hunden.

¿Quiénes son las estrellas?

Aquellos que al entrar y salir de una crisis solo aceleran, y saben bajar la cuesta para salir de un problema. Los ganadores, en una recesión, crecen alrededor de un 15% durante la misma, mientras que el 90% de las empresas se mantiene en plano.

¿Qué comportamiento tiene esa mayoría?

Son las que esperan a estar en recesión para actuar, para reducir costes agresivamente y en todas las áreas. En cambio, las otras actúan antes de que llegue la recesión, olfatean posibles fusiones y adquisiciones para ser participantes de ellas. Por ejemplo, en la última crisis económica, Costco, en Estados Unidos, creció. Y fue porque tomó la decisión de cerrar todas las tiendas marginales, y cambió los productos opcionales por productos básicos, y en vez de ofrecer muchas variedades de un producto se centraron en negociar precios con un solo proveedor. Y qué haría un retailer convencional. Muy sencillo, recortar personal. Tal vez esa medida ayude en un momento determinado, pero al final necesitas al personal para salir de la crisis. También está el caso de Samsung.

¿Qué medidas adoptó la empresa coreana?

Hizo algo fascinante, mientras otros recortaban en I+D, ellos duplicaron el presupuesto en esta partida y contrataron a los mejores profesionales de marketing, y ahora se encuentra entre las empresas más reconocidas del mundo. Decidieron invertir y enfocarse en hacer el mejor teléfono, y se volcaron en comunicarlo bien, con lo que ganaron cuota de mercado. Estas son las excepciones, porque la mayoría de las empresas afronta una crisis recortando costes, y lo que pierde es capacidad de vender.

¿Las empresas con músculo financiero podrán aguantar el vendaval?

Pero si están apalancadas con intereses bajos lo van a pasar mal, porque los intereses van a subir. A los bancos no les va a quedar más remedio que hacerlo. A esto contribuye que China, a lo largo de estos años, ha distorsionado el mundo empresarial, ya que en este país hay empresas que no deberían existir, y que existen porque el gobierno chino lo permite. En cambio, los gobiernos de Estados Unidos y de Europa no son tan intervencionistas. Y el 10% de las empresas que salen de una recesión siguen haciendo lo mismo. Sería bueno dibujar el escenario de las diferentes industrias en los próximos años.

Trump contribuye, en gran medida, a toda esta incertidumbre económica.

Llevamos más de dos décadas viviendo en una economía global con aranceles bajos, y ese no es el estado de equilibrio que tiene que tener el mundo. Los países siempre nos hemos defendido en la fronteras y tenemos que ir a una economía de post globalización. Tiene que haber aranceles y tratados bilaterales. En este sentido, hay movimientos nacionalistas en varios países, como Estados Unidos, Francia o Italia, y todo esto va a acelerar también el proceso de recesión. Los inversores se asustan mucho ante una guerra de aranceles, pero todo esto no se arreglará ni después de la crisis.

La globalización ha acelerado y acentuado las desigualdades.

Y seguirá sucediendo debido a la tecnología. Desparecerán trabajos que puedan ser robotizados, pero también es cierto que después de toda revolución industrial se sale reforzado, ya que aparecen trabajos más interesantes. Y tanto los gobiernos, como las ONGs y las empresas tienen que trabajar conjuntamente, porque más del 40% de la población estará en apuros. Es muy difícil vivir con tanta desigualdad. Hay que estar constantemente aprendiendo, y puedo adelantar que uno de los sectores que más crecerá será el de servicios.

Presenta usted un panorama poco halagüeño. 

Será una transición difícil y tenemos que prepararnos para manejarla. Cada vez que nos enfrentamos a un cambio radical tecnológico, al salir de ese proceso el mundo es mucho mejor. Hoy es caro ir al médico, y este hasta se puede equivocar, pero con la tecnología puede salir más barata este tipo de atención. Como sociedad debemos movernos hacia el humanismo. Todos los que somos líderes en el mundo tenemos que ir por ese camino.

 

 

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