Gestores de fondos estrella que se han estrellado

En un mercado cada vez más desafiante, el individualismo a veces se paga caro

De izquierda a derecha, Timothy Haywood, Bruno Crastes, Neil Woodford y Bill Gross.
De izquierda a derecha, Timothy Haywood, Bruno Crastes, Neil Woodford y Bill Gross.

Los grandes gestores de fondos tienen algo de estrellas del rock. Su actividad es escrutada por miles de personas y genera millones de beneficios. Aunque sus estrategias estén envueltas en tecnicismos, los clientes ven en ellos un halo de intuición y talento innato. Son los artistas de la inversión.

La labor de estos gestores estrella ha hecho ganar mucho dinero a los partícipes de sus fondos y a las gestoras para las que trabajan, que ingresan más comisiones cuantos más clientes tienen. Durante los días de vino y rosas todos son sonrisas: los inversores logran grandes rentabilidades, los gestores cobran sueldos millonarios y las firmas de gestión de activos obtienen pingües beneficios.

“Este es un negocio con evidentes economías de escala. Al final, necesitas la misma estructura para gestionar 500 millones de euros que para gestionar 5.000 millones de euros. Así que, a partir de ciertos volúmenes, las comisiones que generas van directamente a beneficios”, explica un veterano gestor de fondos español.

El problema llega cuando un gestor acaba cobrando demasiado protagonismo. Cualquier problema, error o desavenencia con la firma puede derivar en grandes reembolsos. En España, el caso más paradigmático se produjo en Bestinver. La salida abrupta de su gestor estrella, Francisco García Paramés, provocó la retirada de más de 2.000 millones de euros de la firma. En este caso, la marcha del gestor se produjo por desavenencias con los dueños de la gestora.

En otros casos, los problemas han venido cuando se ha descubierto que el gestor estrella invertía en activos con poca liquidez (como fue el caso de Neil Woodford) o cuando se descubre que tiene conflictos de interés (así ha ocurrido con Bruno Crastes en H2O) o que no cumplía con la diligencia debida a la hora de seleccionar activos (Tim Haywood, de GAM).

“Nosotros siempre hemos procurado alejarnos de la figura del gestor estrella y articular un grupo de gestores que trabaje en equipo”, reconoce con frecuencia Juan Aznar, presidente de Mutuactivos, una gestora propiedad de Mutua Madrileña y que gestiona 6.000 millones de euros.

En el caso de Bestinver, la salida de Paramés y de sus colaboradores más cercanos obligó a la firma a buscar un sustituto exprés que contribuyera a frenar la salida de dinero. Con la llegada de Beltrán de la Lastra consiguieron contener los daños y ahora ya tiene más clientes que antes.

Neil Woodford: Los problemas de liquidez del gestor inglés más famoso

Neil Woodford.
Neil Woodford.

Le llamaban el Oráculo de Oxford. Neil Woodford se había labrado una merecida fama como gestor durante sus 25 años de trayectoria en Invesco. Allí llegó a administrar dos fondos con un volumen conjunto de activos por valor de 24.000 millones de libras (26.686 millones de euros). Sus dos grandes aciertos fueron evitar la burbuja de las empresas puntocom en 1999 y haber esquivado los valores más castigados durante la crisis financiera de 2008. El día que anunció su salida de Invesco, en 2014, las acciones de esta gestora cayeron un 7%.

Su propia firma

Al igual que han hecho muchos de los gestores más exitosos, Woodford decidió lanzar su propia firma de gestión de activos. En 2015 empezó a comercializar sus fondos en Wood­ford Investment Management. El gestor más famoso de Reino Unido logró atraer a decenas de miles de inversores y levantar más de 10.000 millones de libras para su fondo estrella, LF Woodford Equity Income.

Intervención

Tras un primer año de buenas rentabilidades (+15,9% en 2015), las cosas se empezaron a torcer. Tanto 2016 como 2017 fueron ejercicios mediocres para su principal fondo. La situación se complicó por completo hace dos meses, cuando la gestora empezó a recibir cientos de solicitudes de reembolso y tuvo que congelar las salidas de dinero para evitar malvender las compañías que tenía en cartera. “Fue una mala gestión evidente porque combinaba la inversión en algunos activos poco líquidos, difíciles de vender, con la comercialización a través de plataformas, que te pueden reclamar reembolsos en cualquier momento”, explica un conocido gestor español.

Bruno Crastes: El mago de la renta fija con conflictos de interés

Bruno Crastes.
Bruno Crastes.

La carrera de Bruno Crastes tiene algunos paralelismos con la de Neil Woodford. Crastes trabajó durante 20 años en la gestora de fondos de Crédit Agricole y allí tuvo un éxito rotundo con sus fondos alternativos que invertían en bonos. En 2010, ante su gran notoriedad, decidió fundar su propia firma, H2O.

En apenas unos años logró superar los 30.000 millones de euros bajo gestión. Sus rentabilidades eran asombrosas. Uno de los fondos que gestionaba, el H2O Multibonds (con un patrimonio de 5.000 millones de euros), ha logrado un retorno medio anual del 36% en los tres últimos ejercicios.

Estilo ‘hedge fund’

El estilo de inversión que aplica Crastes a sus fondos es similar al que utilizan los hedge funds, que se valen de derivados financieros y se apalancan para lograr mayores rendimientos.

La caída

Los problemas para Crastes empezaron por sus inversiones en algunos bonos de empresas ligadas al polémico inversor alemán Lars Windhorst. Algunos eran bonos que ni siquiera tenían calificación crediticia. La firma de análisis de fondos Morningstar decidió retirar su valoración positiva sobre varios fondos de H2O al detectar un exceso de estos bonos ilíquidos, además de un potencial conflicto de interés de Crastes. Cuando esta pérdida de confianza por parte de Morningstar se hizo pública, a finales de junio, los inversores empezaron a retirar el dinero en masa. En dos semanas salieron cerca de 8.000 millones de euros y la firma perdió un 30% de sus activos bajo gestión. En julio la situación se comenzó a estabilizar.

Timothy Haywood: Despedido por conducta irregular

Timothy Haywood.
Timothy Haywood.

Tim Haywood era uno de los gestores de fondos más reconocidos en la firma suiza GAM, una compañía que cotiza de forma independiente en la Bolsa de Zúrich, después de haber sido propiedad, sucesivamente, de los bancos UBS y Julius Baer. Haywood, que trabajaba en Londres, era uno de los responsables de la inversión en bonos, especialmente de todo lo relacionado con las estrategias de retorno absoluto, que buscan obtener rendimientos positivos con independencia de la evolución de los mercados financieros. Uno de los fondos que gestionaba era el GAM Star Absolute Return Bond.

Dudas sobre su gestión

En 2017, la firma empezó a observar algunos comportamientos extraños en Haywood y comenzó a investigar. Un año después, decidió despedir al gestor tras descubrir que no había mantenido la diligencia debida a la hora de gestionar sus fondos, además de por haber incumplido la política de la empresa en cuanto a regalos y haber utilizado la dirección de correo personal para cuestiones de trabajo.

Reacción en Bolsa

Las estrategias de retorno absoluto en bonos eran una de las fortalezas de GAM. Tras conocerse el despido de su gestor estrella, la compañía sufrió un desplome en Bolsa del 17% ese mismo día. En el conjunto de 2018 la gestora perdió un 73,5% de valor.

Ante la avalancha de solicitudes de reembolso en todos los fondos de retorno absoluto, GAM tuvo que congelarlos y prohibir las retiradas de dinero. Los inversores han terminado de recuperar todo su capital durante el verano de 2019. La crisis de Haywood provocó 3.200 millones de retiradas de fondos y obligó a GAM a recortar un 10% su plantilla.

Bill Gross: La difícil retirada del Rey de los Bonos

Bill Gross.
Bill Gross.

Hasta la llegada de Bill Gross, la inversión en bonos era el patito feo de la industria de gestión de activos. Los gestores más populares se dedicaban a la Bolsa y dejaban la renta fija para las aseguradoras y los planes de pensiones. Todo cambió cuando Gross fichó en 1971 por Pacific Mutual Life como analista de deuda. Cinco años después fundó Pacific Investment Management (Pimco), una entidad que, gracias al talento inversor de este exmarine y exjugador profesional de blackjack, logró convertirse en la mayor inversora de bonos de todo el planeta. El fondo Pimco Total Return, gestionado por Gross, alcanzó un tamaño de casi 300.000 millones de dólares y todo el mundo empezó a conocer al gestor como “el Rey de los Bonos”.

Cambio de paradigma

Gross, que está diagnosticado del síndrome de Asperger (un desorden dentro del espectro autista), cambió por completo la forma de invertir en renta fija. Aplicó unos criterios más dinámicos y agresivos, aprendió a presionar a empresas y países en los que invertía para que mejoraran las condiciones y usó todo tipo de estrategias oportunistas, antes reservadas a la renta variable. Durante sus 40 años en Pimco, logró un retorno medio anual del 6,22%.

Salida de Pimco

En 2014, Bill Gross dejó la firma que había ayudado a fundar por desavenencias con otros accionistas. Entonces fichó por Janus Capital Group. Su enorme popularidad atrajo miles de millones de inversiones hacia su nuevo fondo. Sin embargo, en los cuatro años en los que trabajó para la nueva firma decepcionó al mercado, al obtener un rendimiento medio anual de su fondo Janus Henderson Global Unconstrained Bond Fund del -0,11%.

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