Invertir en marihuana: riesgos y oportunidades

En lo que va de año, el índice que reúne a las empresas más destacadas del sector se ha revalorizado un 23,8%, más que cualquiera de las grandes Bolsas europeas

Invertir en marihuana: riesgos y oportunidades
Reuters

Las cifras del sector de la marihuana empiezan a ser mareantes. En lo que va de año, el índice que reúne a las principales empresas dedicadas de forma legal a esta industria, el North America Marijuana Index, se ha revalorizado un 23,8%, una subida muy superior a la del Ibex (+8,33%) y por encima de la de cualquier otra de las grandes Bolsas europeas.

Con estas rentabilidades, no es de extrañar que cada vez más inversores tomen la decisión de apostar por este mercado. Durante el evento organizado por Investing.com, Cannabis: ¿La próxima alegría de las Bolsas?, Pablo Gil, director de método trading y estratega de mercados de XTB, ha detallado que la capitalización total de las cerca de 200 empresas cotizadas del sector supera ya los 80.000 millones de dólares, unos 4.000 millones más que el valor total del Banco Santander.

"Estamos hablando de un mercado en el que se estima que hay 200 millones de consumidores en todo el mundo, con lo cual significa que es una industria con potencial", ha comentado Gil.

A pesar de que la rentabilidad de estas inversiones pueden parecer prometedoras, no todo es oro lo que reluce. Más allá de la archiconocida frase "rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros", varios son los riesgos que se corren si un inversor toma la decisión de apostar por la marihuana, sobre todo destacan tres estrechamente relacionados entre sí: la legalidad, la alta volatilidad del mercado y el "riesgo moral".

La marihuana y su legalidad

"Hay una burbuja importante con todo el tema del cannabis, de las compañías, de las inversiones, porque no hay apenas sitios en el que esté regulado", opina Bernardo Soriano, consejero delegado y cofundador de S&F abogados. El experto considera que las valoraciones del mercado ya están preparándose para una futura regulación, con lo que de no producirse, se producirían fuertes caídas en las mismas.

En la actualidad, tan sólo dos países han legalizado el uso recreativo del cannabis, Uruguay y Canadá, mientras que en el uso terapéutico, 30 naciones ya lo han aprobado. Por otro lado, algunos Estados de Estados Unidos también han optado por una regularización que en función de cada uno es medicinal exclusivamente o también recreativa. "Canadá ha sido el punto de partida porque Uruguay es una anécdota, hay dos compañías que producen cannabis y se distribuye en trece farmacias", comenta Soriano.

Según el experto, el auténtico potencial del mercado de cannabis está en el uso recreativo. "Se estima que en España hay unos 200.000 usuarios de cannabis medicinal y unos cuatro millones de consumidores de cannabis para uso recreativo", aporta. 

Soriano explica que en España, la marihuana se encuentra en un limbo legal. Aunque no está permitido el fumarla terapéuticamente como en otros países europeos, sí que hay medicamentos pagados por la Seguridad Social que continenen cannabinoides, como por el ejemplo, el Sativex. "No hay ningún tipo de iniciativa legislativa que haya conseguido regular nada, la actual ley que regula el cultivo para exportación, no para consumo interno porque está prohibido, es del año 1967 y la agencia del medicamento, quien otorga las licencias, sólo ha expedido tres permisos de cultivo a día de hoy", afirma. 

El principal impedimento para la legalización viene porque el cannabis es considerado oficialmente una droga por parte de los principales organismos internacionales. Desde 1961, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga a la marihuana dentro de la lista IV de sustancias estupefacientes, la lista más restrictiva de drogas, compartiendo categoría con otras sustancias como la cocaína o la heroína. En marzo de este año, hubo una reunión en la que la OMS se planteó la posibilidad de retirar la marihuana de esa lista, pero el organismo decidió pedir más tiempo para analizar el asunto. 

"Una fecha clave va a ser la siguiente reunión, que va a ser en diciembre de este año, aunque no se espera que vaya a haber ningún cambio, sí que se espera de cara a la reunión que mantendrá la OMS en 2020. Este cambio es importante porque dejaría a los Gobiernos sin ninguna excusa para no regular de una forma diferente el cannabis", reflexiona Soriano.

Para Pablo Gil, otro de los factores que puede ayudar a la legalización es el "afán recaudatorio de los Gobiernos". En el caso de Colorado, el mercado que lleva más tiempo regulado, las ventas de cannabis de uso recreativo y terapéutico han sido de 6.039 millones desde 2014 a final de 2018. "Teniendo en cuenta que Colorado es 8,8 veces más pequeño que España, la traslación de esos datos de forma sencilla serían unos 53.000 millones de ventas en cannabis y unos 9.100 millones de ingresos en impuestos en ese mismo periodo de tiempo", estima Bernardo Soriano.

La inversión y la volatilidad

Entre el accionariado de las cuatro mayores empresas dedicadas al cannabis legal en el mundo, hay nombres de grandes firmas de inversión con capitales procedentes sobre todo de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido. Así, en el caso de Canopy Growth Corporation, la mayor empresa de este sector con una capitalización de 13.347 millones de dólares, MM Asset Management posee el 4%. Le siguen nombres tan conocidos como Vanguard Group, Morgan Stanley y Blackrock. 

No obstante, a pesar de la presencia de grandes fondos, la inversión en marihuana no es apta para inversores conservadores. Mientras que la volatilidad del bitcóin llegó a ser el mes pasado del 102%, la del índice Bita Global Cannabis Giants, compuesto por las 20 mayores empresas del sector del cannabis, alcanza de media el 60%. Detrás de los bandazos en el valor de la compañía: las expectativas sobre regulación.

Pablo Gil señala que los inversores interesados deberían de pensar en el mercado de cannabis como un lugar en el que destinar una pequeña cantidad de dinero mirando hacia el largo plazo. "No sé si en dos, tres o cinco años va a estar la regulación ya, pero de aquí a treinta o cincuenta años sí tiene sentido que llegue", opina Gil.

A la hora de acceder a este mercado, los inversores tienen varias opciones. O la compra de acciones de las empresas relacionadas con el sector, la contratación de ETFs que repliquen lo que hace alguno de los índices del cannabis o bien, la contratación de derivados como CFDs, una opción que multiplica el riesgo ya que permite operar con apalancamiento de 1 a 10. Recientemente, la CNMV prohibió invertir con opciones binarias a minoristas y a su vez limitó duramente la operativa de CFDs debido al peligro que representan para este tipo de inversores. 

El organismo presidido por Sebastián Albella catalogó a los CFD como productos "especialmente complejos, que se caracterizan fundamentalmente por su complejidad y riesgo alto, y por su elevada volatilidad a corto plazo". Operar con ellos en un mercado ya de por sí volátil como es el de la marihuana, dispara aún más el riesgo.

Riesgo moral

Entre las amenazas que pesan sobre el sector del cannabis está la del riesgo moral. En una época en el que la inversión socialmente responsable gana cada vez más importancia, ya ha habido grandes inversores que han dejado de lado este mercado por este mismo hecho.

A finales de mayo llegó el anuncio de que el fondo soberano de Noruega iba a salir del capital de las cotizadas Canopy, Aurora, Aphria, Insys y Scotts Miracle-Go, donde contaba con una inversión conjunta de casi 95 millones de euros. Posteriormente, el fondo sueco de pensiones AP decidía también seguir el camino de salida, dejando un consejo tras su movimiento.

“La convención de Naciones Unidas sobre el control de drogas clasifican el cannabis como una de las drogas narcóticas que requieren un mayor control. El consejo basa sus recomendaciones en convenciones ratificadas por Suecia y, en este caso, nuestra recomendación a los fondos es no invertir en compañías que suministran cannabis recreativo”, apuntó en un comunicado.

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