Un domingo cualquiera en Brighton

Clásico y estrafalario: mucho más que la playa de Londres

El Brighton Palace Pier.
El Brighton Palace Pier.

El olor a mar nos recuerda que estamos en la costa y el de fish and chips, que no hemos salido de Inglaterra. Es domingo, el sol pega con fuerza y el paseo marítimo parece el de Benidorm, si no fuera por el reluciente muelle del Palace Pier que se adentra con sus 525 metros como un brazo de hierro sobre el canal de la Mancha.

Una gaviota acaba de robarle un donut a una chica despistada, la gente se tuesta al sol en el largo arenal y un pelotón de ciclistas circulan totalmente desnudos en procesión por la carretera. Esto es Brighton y es mucho más que la playa de Londres. Tenemos un domingo para demostrarlo. 

Oriental y rebelde

En esta ciudad portuaria (230.000 habitantes) del condado de Sussex lo clásico y lo estrafalario conviven en sus callejuelas, los londoners acuden para su chute de salitre y la comunidad LGTBI británica ha encontrado un hogar de tolerancia y diversidad.

Todo recorrido por Brigh­ton debería de ser a pie y debería de empezar en su lugar más emblemático: el Royal Pavilion. En el siglo XIX, el rey Jorge IV se fijó en este enclave marítimo para construir una residencia de verano con aires orientales. El resultado fue este exótico palacio que mezcla estilo indio, neoclásico y chino y que a algunos le recordará al Taj Mahal, salvando las distancias.

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Este capricho real es hoy un museo que alberga una buena colección de reliquias asiáticas y obras de arte de la monarquía británica entre pasadizos secretos. El complejo, declarado Patrimonio de la Humanidad, se encuentra rodeado por preciosos jardines ideales para tumbarse a descansar y escuchar música en directo. Aquí también podrá visitar el museo y la galería de arte de Brighton (6 euros).

Después del Pavilion nos sumergiremos en la zona más bohemia y alternativa de Brighton, The North Laine. Entre las calles St. George Pl, Queens Rd, North Rd y Trafalgar St. se reparten más de 200 comercios, desde tiendas de moda vintage que colorean las aceras con sus burros de ropa usada hasta bazares de antigüedades, de cómics o de instrumentos musicales.

Zona de comercios.
Zona de comercios.

Un paseo por estas estrechas callejuelas de casas bajas y coloridas supone un soplo de aire fresco, transgresor y desenfadado entre el asfalto y el grafiti. Aquí cualquiera se siente como en casa y ninguno se aburre, especialmente los domingos cuando el mercado llena sus cafeterías, restaurantes, teatros y galerías.

Cruzamos la calle ­North St. para entrar ahora en el centro histórico de Brighton, donde se asentó este antiguo pueblo de pescadores y donde hoy se reparten lujosos restaurantes, salones de té y pubs tradicionales donde sirven la auténtica cerveza ale. Entre sus callejones sinuosos se topará con incontables joyerías y unas cuantas boutiques de moda.

El paseo marítimo

Sea de Londres o no, los veranos aquí son calurosos e irse de Brighton sin un baño en su playa es imperdonable. La gran atracción del lugar es sin duda el también icónico Brighton Palace Pier, un muelle construido a finales del XIX sobre las verdes aguas del canal de la Mancha, con decenas de puestos de comida rápida, máquinas recreativas, terrazas y atracciones al estilo Santa Mónica.

La torre British Airways i360, en el paseo marítimo.
La torre British Airways i360, en el paseo marítimo.

Desde aquí se contempla la torre British Airways i360, que ofrece una panorámica completa de la ciudad y su costa desde 162 metros de altura (precio 10 euros). Al lado, el West Pier es un antiguo embarcadero que hoy luce como un amasijo de hierro abandonado a la voluntad del mar y las tormentas, pero que es muy apreciado por los fotógrafos al atardecer.

A medida que cae la noche se ilumina el Palace Pier, se vacía la playa y volvemos a poner el punto de mira en los restaurantes y bares independientes de The Lanes y The North Laine, que nos seducen con su propuesta que mezcla la cocina tradicional con la de vanguardia y sus conciertos de rock, folk o indie.

Guía de viaje

El Royal Pavilion, que se construyó como residencia de verano del rey Jorge IV.
El Royal Pavilion, que se construyó como residencia de verano del rey Jorge IV.

Cómo ir. La población portuaria de Brighton se encuentra en el condado de Sussex, a 90 km al sur de Londres, a poco más de una hora en tren y casi dos en coche. Las compañías ferroviarias Thameslink y Gatwick Express realizan trayectos cada hora. El aeropuerto más cercano es Gatwick.

Dónde comer. En cualquiera de los locales de The North Laine o en The Lanes. Las mejores pizzas de la zona las sirven en el Fatto a Mano y el mejor asado de carne en The Basketmakers Arms los domingos.

Dónde comprar. Si está buscando algún disco o vinilo, vaya a Resident Music; para cualquier tipo de antigüedad, acuda a Snoopers Paradise. Si lo que busca son joyas, vaya a The Lanes.

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