"España está recuperando su credibilidad ante los inversores"

“¿El registro horario? Daremos más descansos para no superar el máximo de horas al año"

Juan Manuel de Remedios, socio director de White & Case en Madrid.
Juan Manuel de Remedios, socio director de White & Case en Madrid.

Con los fichajes de Fernando Navarro como nuevo socio de bancario y financiero e Ignacio Madalena para el área de arbitraje, ­White & Case toma posiciones para afrontar los nuevos retos que plantea el cambiante panorama internacional. Su socio director, Juan Manuel de Remedios, niega que estos movimientos supongan un cambio de estrategia de una firma que, en marzo, cumplió seis años en España. Su objetivo: seguir siendo un despacho de referencia en operaciones internacionales, un carácter global que exhibe con orgullo.

¿Quieren decir las incorporaciones de Navarro y Madalena que White & Case apuesta por crecer en España?

Es evidente que tenemos que estar muy pendientes de las necesidades de nuestros clientes. En el ámbito internacional, el foco se está poniendo en las disputas de carácter comercial, y nosotros queremos poder atenderles cuando surjan estas controversias. Teníamos equipos globales, pero también queríamos tener esa capacidad a nivel local, de ahí la incorporación de Madalena. En relación con Fernando Navarro, una de las consecuencias del Brexit es que se está descentralizando la toma de decisiones. Son muchos los bancos, fondos y multinacionales que están trasladando parte de sus equipos fuera del Reino Unido y, en ese punto, nos parece que el factor nacional cobrará mayor importancia. Por eso hemos querido potenciar nuestro equipo de financiaciones y banking sometido a ley española.

Entonces, entre sus planes no está el variar la estrategia en España...

Somos una firma internacional presente en 30 países y nuestra estrategia tiene que incardinarse en lo que es White & Case globalmente. Somos un despacho transaccional que participa fundamentalmente en operaciones transfronterizas. No renunciamos a tener una buena práctica de derecho local, pero queremos centrarnos en áreas específicas que tienen más sinergias con lo que hacemos en otros países, o que nos permiten apoyar a nuestros clientes locales en otras jurisdicciones, o a los de otras oficinas, localmente.

¿No son descartables, por lo tanto, nuevas incorporaciones de aquí a final de año?

No, pero tampoco las puedo asegurar. Las incorporaciones son procesos muy complicados. Queremos ser muy cautos y responsables, pero, si vemos una oportunidad, desde luego que la vamos a considerar.

¿Ha cumplido White & Case sus expectativas en estos seis años?

Las hemos excedido en cuanto al tipo de operaciones y los clientes con los que hemos trabajado. También en la capacidad que hemos tenido de compartir clientes de muy alto nivel con otras oficinas y el servicio que hemos dado localmente a los que venían de la firma en otros países.

White & Case es una firma con gran experiencia en arbitraje. ¿En qué medida el conflicto con las renovables ha dañado la imagen de España en el exterior?

La ha perjudicado, sin duda. Somos el segundo país del mundo por número de reclamaciones internacionales contra el Estado y eso genera intranquilidad en los inversores. En los últimos tiempos, no obstante, la atracción de la inversión internacional está creciendo, lo cual es muy positivo. Quizás los nuevos mensajes que se están enviando están ayudando a aumentar la credibilidad.

¿Se percibe como un problema del pasado o aún siente que hay desconfianza?

Afortunadamente, la modificación de la retribución del régimen de renovables no fue un problema exclusivo de España. Eso ayuda a que muchos inversores lo pongan en un contexto muy específico y determinado. En los últimos tres años la inversión extranjera ha aumentado en España por encima, incluso, de la parte alícuota de la inversión en el resto de la Unión Europea, lo cual nos hace pensar que el castigo ha sido menor del que sospechábamos.

¿Afecta la inestabilidad política?

No digo que no tenga ningún efecto, pero las preocupaciones internacionales y macroeconómicas son de tal magnitud que las cuestiones locales tiene un menor peso específico.

Se refiere al Brexit, la guerra comercial...

Sí. Estos son los temas que preocupan a los inversores internacionales. El fenómeno que atraviesa España no es tan diferente al de otros países y, en ese sentido, queda un poco por debajo del radar.

La abogacía también está sometida a fuertes cambios. ¿Será muy distinta la profesión dentro de cinco años?

Es muy difícil establecer un calendario de cómo y a qué ritmo van a cambiar las cosas. Es incontestable que la tecnología va a tener consecuencias en el sector. No obstante, hablamos mucho de las innovaciones tecnológicas y muy poco de los procesos. El gran cambio vendrá cuando seamos capaces de introducir la tecnología en procesos internos y podamos constatar que esos cambios aumentan la satisfacción de los clientes. Pero me parece que no estamos tan cerca de ese momento, aún estamos en fase de experimentación.

¿Qué está haciendo White & Case en esta materia?

La digitalización de contenidos es algo que llevamos haciendo muchísimo tiempo. Ahora estamos más centrados en el estudio de determinadas herramientas y ver cómo nos pueden ayudar, modificándolas y adaptándolas a nuestras necesidades, y probar cómo puede repercutir en una mayor eficiencia para nuestros clientes. Herramientas hay muchas, pero ¿cómo cambiarán nuestra manera de trabajar? Eso será progresivo.

¿Ve posible el aterrizaje en España de alguna nueva firma internacional?

¿Por qué no? España es atractiva por sus multinacionales y por su conexión privilegiada con Latinoamérica. De la misma manera que, hace seis años, nosotros apostamos por establecernos aquí, alguna otra firma puede tomar la misma decisión.

¿Es aplicable el registro horario a los despachos?

Esta es la primera jurisdicción en la que nos encontramos una restricción de este tipo. Dicho lo cual, nos adaptaremos, sin ninguna duda, a las nuevas exigencias legales. Atender a los clientes es difícil de casar con una jornada laboral tradicional, pero si el requisito es no superar un determinado número de horas anuales, lo haremos con mayores descansos o de la forma que sea necesario.

¿Qué le pide White & Case a un joven abogado para contratarlo?

En primer lugar, que se sienta atraído y cómodo en un entorno global, porque es una parte distintiva de nuestra cultura. Y además, que tenga curiosidad intelectual y ganas de progresar y aprender.

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