La enzima de Margarita Salas que enamora a oncólogos y forenses

La científica desgrana cómo desarrolló en España la biología molecular

Miguel Jiménez, director de CincoDías; Manuel Polanco, presidente de PRISA Noticias; Sebastián Albella, presidente de la CNMV; y Margarita Salas, profesora ad honorem vinculada al CSIC.
Miguel Jiménez, director de CincoDías; Manuel Polanco, presidente de PRISA Noticias; Sebastián Albella, presidente de la CNMV; y Margarita Salas, profesora ad honorem vinculada al CSIC.

Estamos en un momento fascinante, porque hemos pasado de trabajar con la biología molecular básica a empezar a hacer cosas con la biotecnología". Así comenzó su clase magistral la bióloga y profesora ad honorem vinculada al CSIC Margarita Salas (Canero, Asturias, 1938), la encargada de poner el broche final a la gala de la XII edición de los Premios Cinco Días a la Innovación Empresarial.

Doctorada en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, Salas es una de las científicas españolas más reputadas del mundo. Al salir de la facultad trabajó con el premio Nobel de bioquímica Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York durante tres años. Cuando regresó a España, fundó el primer grupo de investigación en genética molecular del país en el CSIC en Madrid. Junto a su marido, "decidimos desarrollar la biología molecular en España, que era casi inexistente. Ahí descubrimos algo inédito".

Fue así como llegó a su vida el Phi29, que no ha dejado de acompañarla. Allí descubrió que un virus bacteriano llamado Phi29 podía crear la enzima que lleva su nombre, capaz de ensamblar moléculas de ADN mucho más rápido que las demás, además de hacerlo con más precisión y un margen de error más reducido: menos de un fallo en un millón de pares de bases.

Salas aisló con éxito la enzima y demostró que también funcionaba en las células humanas, marcando el comienzo de aplicaciones innovadoras para las pruebas de ADN, por ejemplo, para obtener resultados fiables a partir de pequeñas cantidades de material genético. Esta técnica se utiliza hoy para estudiar microbios que no pueden ser cultivados en laboratorio. A los oncólogos les permite hacer zoom en pequeñas subpoblaciones de células que podrían dar lugar a tumores. También sirve a forenses y arqueólogos, ya que las cantidades de rastros de ADN recogidas en las escenas del crimen y en restos históricos pueden amplificarse con la Phi29 ADN polimerasa para identificar a víctimas, sospechosos o fósiles. En todos estos años, en términos económicos, la patente de Phi29 ha supuesto en torno a 6,6 millones de euros. "Esperamos que las nuevas patentes que estamos desarrollando recauden más dinero", explicó la científica.

A sus 80 años, Salas compagina de forma férrea la actividad científica con el activismo. Se ha convertido en una de las voces que, desde dentro, reclama mayor presencia femenina en el mundo científico.

Además, siempre que tiene oportunidad no duda en denunciar la falta de financiación y ayudas públicas que recibe la investigación y la innovación en España. Recientemente, Salas ha hecho historia en los galardones al Inventor Europeo 2019 que entrega la Oficina Europea de Patentes, al recibir por partida doble el Premio de Logro de Toda una Vida y el Premio Popular.

Normas