Víctor del Pozo gana mando ejecutivo en El Corte Inglés con el paso atrás de De la Rosa

Seguirá al frente del negocio ‘retail’, el 80% de los ingresos del grupo

Victor del Pozo, consejero delegado de El Corte Inglés, y Jesús Nuño de la Rosa, aún presidente del grupo.
Victor del Pozo, consejero delegado de El Corte Inglés, y Jesús Nuño de la Rosa, aún presidente del grupo.

Nuevo giro de gigante en la planta noble de las oficinas de El Corte Inglés. El próximo nombramiento de Marta Álvarez como presidenta, algo que se producirá en un consejo de administración durante el mes de julio, volverá a dejar la gestión del grupo de grandes almacenes en una compleja bicefalia de consejeros delegados: Víctor del Pozo y Jesús Nuño de la Rosa. Una convivencia ejecutiva poco habitual en empresas de este tamaño, pero que ya se dio entre octubre de 2017, cuando se retiraron las funciones ejecutivas al expresidente Dimas Gimeno, y julio de 2018, cuando Jesús Nuño de la Rosa le tomó el relevo, en este caso sí, como presidente ejecutivo.

Sin embargo, el paso atrás de este último dejará el reparto de fuerzas muy decantado. Nuño de la Rosa pasará de ser el máximo responsable ejecutivo e institucional del grupo para gestionar las filiales del mismo: Viajes El Corte Inglés, informática, seguros y financiera. Entre ellas apenas representan el 20% de la facturación y, en el caso de la financiera, la mayoría de las acciones está en manos de Santander, con un 51%. Distintas fuentes apuntan a un distanciamiento entre De la Rosa y el consejo, algo que desde la empresa se niega, explicando que en el ánimo del consejo y del propio ejecutivo se manejaba desde el principio llevar a cabo una reorganización “ordenada” del mismo.

Algo que deja a Víctor del Pozo, responsable del negocio de la distribución pura y dura, con un papel reforzado. Continuará al cargo del 80% del negocio del grupo, y a partir de julio sin tener otro ejecutivo por encima, como ha sucedido con Nuño de la Rosa en el último año.

Lo hace en un momento en el que El Corte Inglés busca formas de adelgazar su estructura y, sobre todo, reducir sus niveles de endeudamiento. Esto implica una revisión del negocio en la que lo único que no se pone en duda es la actividad original del grupo, la que tiene que ver con los centros comerciales, más allá de que ahora sí se plantee prescindir de las tiendas menos rentables.

No sucede lo mismo con algunas de las filiales que estarán a cargo de Jesús Nuño de la Rosa. La financiera ya fue traspasada en un 51% a Santander en 2013, con el objetivo de adelgazar la deuda. Seis años después, El Corte Inglés sigue intentando reducir su apalancamiento ya sea vendiendo activos o prescindiendo de lo que hoy se considera accesorio, con Rothschild como principal asesor en el proceso. Así sucedió con Óptica 2000, traspasada al grupo holandés GrandVision, y puede volver a ocurrir con la división informática. Según publicó El Confidencial el lunes, El Corte Inglés habría mandatado a PwC la venta de esta filial por algo menos de 400 millones de euros. PwC también se encarga de buscar comprador a la cartera de 95 inmuebles que el grupo tiene a la venta, por la que solo el fondo Apollo ha hecho una oferta por toda ella, tal y como adelantó CincoDías el 23 de mayo.

La posible venta de informática (Iecisa), de la que El Corte Inglés no quiere hacer comentarios, ya estuvo sobre la mesa el año pasado. El propio grupo reconoció un interés formal el año pasado del grupo mexicano Kio Networks, que llegó a realizar una auditoría de esta división previa a una oferta que, finalmente, no se materializó. Desde entonces, desde el grupo se ha insistido en que no había una búsqueda de comprador por una unidad valorada en hasta 400 millones de euros, pero la puerta se ha mantenido entreabierta ante cualquier interés que colmara sus pretensiones.
Una hipotética venta de Iecisa, generadora del 4% de los ingresos de El Corte Inglés en el ejercicio 2017, significaría que las responsabilidades de Nuño de la Rosa quedasen reducidas a la aseguradora, que representa el 1% de los ingresos totales, y sobre todo, a Viajes El Corte Inglés.

Esta es la segunda vía de negocio del grupo, superando los 2.500 millones de facturación en 2017 o, lo que es lo mismo, casi el 16% del total. En ella ha pasado casi toda su trayectoria en el grupo el todavía presidente de El Corte Inglés y, en principio, su desinversión no está sobre la mesa, pese a que el mercado especula con esta posibilidad, algo que desde el grupo se niega.

El grado de inversión, un objetivo inacabado

Rating. Uno de los principales objetivos que ha seguido la gestión de Jesús Nuño de la Rosa al frente de El Corte Inglés ha sido el de acercar la calificación de su deuda al grado de inversión. El grupo lanzó una emisión de bonos en Irlanda por 600 millones de euros. La alta demanda recibida motivó una nueva emisión de 90 millones adicionales. Las desinversiones que ha llevado a cabo el grupo en los últimos meses con el fin de reducir su endeudamiento ha sido vista por las agencias de calificación como pasos en la buena dirección hacia la venerada triple BBB, aunque además de menos deuda, también le han exigido mejores rentabilidades en su negocio. Hoy, los bonos están dos escalones por debajo de ese nivel. En las reuniones con los inversores previas a la emisión, el pasado mes de septiembre, Nuño de la Rosa estimó en que el objetivo del grado de inversión era a “medio plazo”, aunque el ánimo de la empresa ha sido el acelerar los plazos. Entre tanto, los bonos que vencen en 2024 están en niveles récord, cotizando en los últimos días por encima del 105% del nominal, con una rentabilidad por debajo, por primera vez, del 2%.

Normas