El Oeste de los Balcanes: la otra Europa

El gran objetivo de los seis países que componen la región es el acceso a la UE

El Oeste de los Balcanes:
la otra Europa

Ha pasado más de un mes de mi vuelta de Sarajevo, capital de Bosnia Herzegovina (BiH), país que crece más de 3% desde 2015. Fue del 6 al 9 de mayo en la conocida como “la Jerusalén de Europa”, la Asamblea Anual del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD). El lugar para las sesiones fue mayormente el Parlamento, destruido en la guerra del 92-95 y reconstruido con ayuda de Dinamarca. Todo un síntoma de un país que todavía lleva en su carne las señales de la guerra. Éramos cientos de asistentes, de muchos países. Españoles, además del representante de España en el Consejo y otro ejecutivo, creo que estaba solo yo. Asistí como antiguo senior banker (1993-1999) formando parte de la Alumni Association creada hace años para ex -empleados, como si fuera una Universidad. Pero también para mantener los contactos en áreas donde he trabajado, como el Centro y Este de Europa (CEE) y Asia Central. Me sorprendió mucho que me reconocieran, tras 20 años, con nombre y apellidos, antiguos compañeros –algunos aún en el banco– de la más diversa nacionalidad. Mi problema fue que reconocía sus caras…pero ¡no me acordaba de los nombres¡

Pero entremos en temas de fondo. El lema principal fue Connecting economies for stronger growth, enfocado en los Western Balcans (WB). ¿Son esos seis países demasiado pequeños para ser la próxima “gran cosa”, como se preguntaba la gran agencia BNE IntelliNews? Su gran reto es el acceso a la Unión Europea (UE). Además de BiH, están, Serbia, Montenegro, Macedonia, Albania y Kosovo. En mis años en el BERD trabajé en Macedonia –maravilloso país en el que pasé vacaciones en Orhid– y Albania. Sus vecinos, Eslovenia –otro precioso país en el que también trabajé – y pasado vacaciones en Bled– y también Croacia, ya son miembros y usan el euro. Y está el problema de la mala influencia del Brexit. Así se lo preguntaron a la Baronesa Ashton –anterior Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, en su charla-diálogo el primer día de sesiones– representantes de WB a los que ella estaba tratando de motivar para su adhesión.

¿Vale realmente la pena? ¿Es a largo plazo tan positivo como parece? Y en la trastienda sonaba la actitud negativa de otros países miembros hace tiempo pero cercanos a los WB, como Hungría y Polonia. Pienso que ese objetivo está muy lejos. Tal vez les cueste 20 años. Y ahí está la Three Seas Initiative (TSI) que reúne 12 países entre el Báltico, el Adriático y el Mar Negro, rodeando los Balcanes, todos miembros de la UE, para mejorar la interconectividad, la seguridad energética y cerrar la brecha con la UE. Iniciativa mal vista por la UE, pero el pasado día 6 de junio en su reunión anual en Kranj, Eslovenia, parece que han cambiado las cosas. Veremos. Todo se interrelaciona con esa “otra Europa”. Mientras, los WB con sus Foreing Investment Agencies (FIA), one stop shop, promocionan proyectos rentables, dan muchas facilidades, digitalizando y bajando impuestos. Me gustaría verlo aquí. Pero también se habló y mucho de China y el CEE. Todo por el gran proyecto Belt and Road Initiative (BRI) lanzado hace 5 años en Kazajistán por el presidente Xi. El CEE es visto por China como la entrada a Europa, aunque de hecho hay tres BRI: China-Mongolia-Rusia-Economic Corridor; Grecia/Pireo, y el China-Central Asia-West Asia Economic Corridor, que, vía Turquía, conectaría con el CEE por los WB. Estos vuelven a ser clave.

Magnífica la presentación y el foro hecho por Raiffeisen Bank International, el gran banco austríaco donde fui senior advisor (2005-2010), ganador del Europe Banking Award 2018 en casi todos los países de CEE & CEI (Confederación de Estados Independientes, desde Rusia a Asia Central) . Y por no dejar de tocar algo que continúa llamándome la atención, el BERD sigue cerrado 100% a Rusia, país fundador y primer receptor de inversiones muchos años. En 2018, ese puesto es… de Egipto. Saben los lectores que tras su éxito en los países originales desde su fundación en 1991, el BERD en 2011 amplió su actividad a los SEMED (Southern & Eastern Mediterranean). Como escribí aquí el 6 de julio del 2107, en mis años en el BERD trabajé mucho en Rusia. Por eso le tengo un cariño especial. Y me duele –lo escribí bien claro– lo que se decidió. En Sarajevo, un miembro clave del Consejo entonces, me dijo que pensaba como yo, pero que por representar a una institución supraestatal muy grande, tuvo que “obedecer” y votó en contra de Rusia.

Vivo en Málaga, la única ciudad del mundo donde hay una filial –poco conocida desgraciadamente– del gran Museo Estatal de San Petersburgo. Cada vez que renuevan su exposición anual y lo visito, recuerdo este tema. Por cierto, si vienen aquí, vean la actual Santas, Reinas y Obreras, hasta febrero próximo. Les encantará. Me olvido de Sarajevo. No sé si podré. Pero tal vez vuelva a escribir sobre la TSI. Hay materia.

Joaquín Abós es International Banking & Business Advisor

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