Prologis, Blackstone y Deutsche Bank se disputan la cartera logística de Colonial

La inmobiliaria espera cerrar la transacción antes de agosto

Las pujas de los tres finalistas superan los 400 millones

Pere Viñolas, consejero delegado de Colonial, y Juan José Brugera, presidente de la socimi, la pasada semana en Madrid.
Pere Viñolas, consejero delegado de Colonial, y Juan José Brugera, presidente de la socimi, la pasada semana en Madrid.

Inmobiliaria Colonial ya ha elegido a los tres finalistas que más fuerte han pujado por su cartera logística que puso a la venta hace unas semanas, que se convertirá en una de las grandes operaciones inmobiliarias del año en España. Los tres candidatos son Prologis —el mayor propietario de naves en Europa—, el fondo estadounidense Blackstone y Deutsche Bank a través de su gestora DWS, según señalan fuentes del mercado.

Colonial decidió hace unas semanas, como adelantó CincoDías en marzo, poner a la venta su cartera logística procedente de la opa sobre Axiare, culminada el pasado año. La inmobiliaria está focalizada en ser propietaria de edificios en zonas prime de Madrid, Barcelona y París (en este caso a través de su filial francesa SFL), por lo que puso en el mercado este gran portfolio logístico para testar el interés de los inversores.

Y las ofertas han respondido bien a esas expectativas. La compañía catalana recibió una decena de pujas, que tras un filtrado previo se han quedado en tres finalistas por un importe que supera los 400 millones de euros. El siguiente paso es seleccionar únicamente a uno de los inversores y cerrar la operación antes de agosto, según las fuentes consultadas.

Colonial ya reconoció en mayo que se mostraba “muy satisfecha” de las ofertas recibidas. Las tres pujas más altas, según las fuentes, son bastante similares en cuantía. Por eso, el criterio de selección de la inmobiliaria pasa ahora por seleccionar al candidato que pueda hacer efectivo el pago sin demorarse internamente en la necesidad de reconfirmar el importe de la operación ni en buscar los recursos financieros para abordarla.

Los tres candidatos son tres poderosos protagonistas del sector inmobiliario. El mayor es Blackstone, la gestora estadounidense con una enorme presencia en España a través de numerosas inversiones como la adquisición de la cartera inmobiliaria de Popular, los servicers Aliseda y Anticipa, las socimis Fidere e Hispania, entre otras posiciones. A nivel global controla activos por 140.000 millones dólares. En logística, es accionista minoritario y gestora de Logicor (controlada por China Investment Corporation) y, el pasado año, se hizo con la cartera que vendió la socimi Lar España por 120 millones. Además, el fondo adquirió este mes en EE UU la cartera logística de GLP (de Singapur) por 16.725 millones de euros, la que se considera la mayor compra de activos en la historia en una única transacción.

Prologis, por su parte, es un REIT (socimi) estadounidense especializado en naves logísticas, con una capitalización de más de 50.000 millones de dólares, lo que la convierte en una de las mayores inmobiliarias del mundo. En Europa es líder ya que posee almacenes con una superficie total de 17 millones de metros cuadrados.

En el caso de DWS, de Deutsche Bank, es una de las grandes gestoras europeas de fondos, con cerca de 85.000 millones de activos alternativos, entre los que se encuentra la cartera inmobiliaria, de escaso tamaño en España.

El perímetro de la cartera a la venta

Colonial dispone de propiedades por valor de 11.945 millones de euros. El mercado espera que por su cartera logística se embolse más de 400 millones. Este portfolio de almacenes se distribuye en un gran proyecto en construcción en San Fernando de Henares, además de naves en otros municipios de Madrid como Rivas, Guadalix, Camarma de Esteruelas y Alcalá de Henares; Cabanillas del Campo, Azuqueca y Miralcampo en Guadalajara; Valls y Constantí en Tarragona, y en Dos Hermanas (Sevilla). La socimi ya vendió el pasado año activos no estratégicos procedentes de la adquisición de Axiare. En concreto, traspasó seis edificios de oficinas en Madrid al fondo británico Tristan Capital Partners por 280 millones.

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