China puede ser el futuro de la inversión...pero lleno de baches

El mercado continental del país está mal adaptado para la inversión pasiva en índices

La decisión de MSCI de incorporar acciones A de China continental en sus índices de emergentes, que siguen inversores que suman 1,6 billones de dólares, es trascendental. En 2020 incluirá 20% de acciones A de gran y mediana capitalización. Supondrán 3,4% del índice, 16% si se incorporasen todas las A y 40% si se añadieran las que cotizan fuera del país. Este muy esperado movimiento se ve favorecido por la conexión de mercados, que permite a los inversores internacionales comerciar valores de Shanghái y Shenzhen en la bolsa Hong Kong, hasta el punto de que el mercado de China puede rivalizar con Wall Street.

Pero el mercado continental de China está mal adaptado para la inversión pasiva en índices –por defecto para muchos inversores en emergentes–. Hay que tener en cuenta que sobrexponen a sectores de la vieja economía, más vulnerables al plan de Pekín de pasar de la inversión al consumo. Las acciones A en índices están fuertemente ponderadas en finanzas, vulnerables al elevado apalancamiento empresarial –la deuda en impago se triplicó en 2018– y a las industrias del carbón y acero, que sufren sobrecapacidad y son vulnerables a aranceles estadounidenses y medidas medioambientales nacionales.

Más preocupante es que Pekín se haya negado a rescatar empresas que reclamaban garantías gubernamentales implícitas. Además en el índice MSCI Emerging Markets están infrarepresentados sectores de mayor potencial, como internet y salud. El primero debe beneficiarse de la enorme inversión en educación e investigación y el segundo crece con la clase media y el envejecimiento. También hay que tener en cuenta que esta inversión pasiva está expuesta a bruscos cambios de política fiscal y monetaria –el verano pasado el banco central chino drenaba liquidez y ha pasado a respaldar el aumento de los préstamos–.

Adicionalmente las chinas cotizadas en Hong Kong o Nueva York –H o ADR– tienen que cumplir estrictas reglas de gobernanza, pero los accionistas minoritarios del continente tienen una protección jurídica considerablemente más débil y comprar un índice hace imposible separar lo malo de lo bueno. A ello se añade que es relativamente fácil para empresas con acciones A suspender su cotización, hasta seis meses –la mitad de compañías con acciones A la suspendieron en la turbulencia de este mercado en 2015–. De manera que China puede representar el futuro de la inversión, pero sembrado de baches. La forma más eficaz de eludir riesgos es mediante un enfoque dinámico y activo. Es más importante seleccionar acciones que estar vinculados al índice: el mercado doméstico de acciones A cuenta con casi 3.000 acciones, donde podemos encontrar 30 buenos valores, lo que resulta suficiente.

Lan Wang Simond es Gestora de Pictet Total Return Mandarin

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