Elecciones 26M

Así funcionan las elecciones del 26M por dentro

Los colegios electorales cerrarán sus puertas a las ocho de la tarde, pero sólo será el inicio de una intensa noche de recuentos

Así funcionan las elecciones del 26M por dentro
Europa Press

Hoy, según indica el INE, más de 37 millones de personas están llamadas a las urnas para decidir que candidatos y partidos deben representar sus intereses a nivel local, autonómico y europeo. Para que unas elecciones como las del 26M sean posibles, el Estado moviliza una maquinaria democrática que muchas veces, si no se forma parte de ella, pasa completamente desapercibida para gran parte de los votantes.

En el engranaje central de esa maquinaria se encuentran las mesas electorales, acompañadas de representantes de la administración, de fuerzas policiales que garantizan el normal funcionamiento de los locales electorales y de los apoderados de los distintos partidos. Los votantes, la otra parte fundamental en los comicios, tendrán la oportunidad de ejercer su derecho desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la tarde.

Seleccionadas mediante un sorteo realizado por los Ayuntamientos, las personas que son elegidas para las mesas obtienen un "deber cívico ineludible" que no puede ser rechazado si no se quiere incurrir en un delito electoral, salvo en casos de fuerza mayor como por ejemplo no saber leer ni escribir. Los integrantes de estas mesas tienen derecho a una dieta de 65 euros, a un permiso retribuido durante el día de la votación y una reducción de cinco horas de duración en su jornada de trabajo del lunes.

A las 8 de la mañana, tanto los titulares como los suplentes que hayan sido elegidos por el sorteo deben de presentarse en el colegio electoral. Allí, se procede a la comprobación de que el material de las elecciones y el colegio se encuentran en condiciones adecuadas y a la conformación de la mesa.

Cada una de las mesas electorales está compuesta por un presidente y dos vocales. Si todos los titulares han acudido, los suplentes pueden irse del colegio sin ninguna responsabilidad adicional. Si no se presenta el presidente de mesa ni los suplentes, asumiría ese cargo el primer vocal; de no haber suficientes personas, entonces la Junta Electoral tiene el poder de designar a uno de los ciudadanos que acuden a votar. 

A las 9 de la mañana, en el momento de la apertura de los colegios electorales, los votantes pueden empezar a depositar las papeletas en una urna distinta para cada una de las elecciones a celebrar. Para facilitar la identificación de en que urna se debe introducir el voto, cada una tiene pegado un sobre en la parte delantera y en la trasera. Para los comicios al Parlamento Europeo, los sobres son de color azul claro, blancos para el Ayuntamiento y sepia para las autonómicas.

En cada una de las mesas, hay una lista con el censo de las personas que pueden votar en ella. Los ciudadanos de otros países de la Unión Europea tienen derecho a participar en las elecciones al Parlamento Europeo y en las del Ayuntamiento. Las personas originarias de países con los que España tenga un convenio de reciprocidad sólo pueden votar en las municipales.

Aparte del censo, existen otros seis documentos importantes en el proceso electoral. El acta de constitución de mesa, que indica los nombres de los miembros, las actas de escrutinio para el recuento y el acta de sesión que recoge incidencias, quejas y número de votantes que han ejercido su derecho destacan entre ellos. Por otro lado, también está la lista numerada en la que la mesa apunta el nombre y apellidos de los ciudadanos que participen en los comicios, los certificados de votación para dar fe de que se ha votado y el acta del nombramiento de interventores para registrar a los apoderados.  

En el supuesto de que faltaran papeletas de cualquiera de los partidos la votación tiene que interrumpirse obligatoriamente. Si el parón excede la hora de duración, los comicios se suspenden. Si esto ocurre, la Junta Electoral de Zona vuelve a convocar elecciones para esa mesa dentro de los dos días siguientes. El riesgo de fraude electoral mediante la manipulación de las urnas es inexistente, ya que deben de permanecer cerradas y precintadas.

A las 8 de la tarde, la presidencia de la mesa anuncia en voz alta el cierre de urnas. Si cuando se hace el anuncio todavía queda gente dentro del local electoral o en el acceso, se les debe permitir votar. A pesar de que el tiempo para votar termine a esa hora, el trabajo en el colegio continúa durante horas con un escrutinio que se hace "de forma inmediata y sin interrupciones".

Aunque el escrutinio es público y no puede acabar hasta que se recuenten todos los votos de todas las elecciones, la presidencia de la mesa puede echar del mismo a las personas que entorpezcan el proceso. Primero se recuentan los votos del Parlamento Europeo, después las municipales, a continuación las autonómicas y por último las papeletas para cabildos insulares.

Para realizar este recuento, se abren las urnas, se extraen los sobres uno a uno, se leen en voz alta las papeletas y se muestra a los vocales y apoderados. Los sobres abiertos se guardan para comprobar que coinciden con el número de votantes anotados en la lista numerada. Cuando el sobre no contiene ninguna papeleta, se considera voto en blanco y se suma a la candidatura más votada.

El voto nulo puede tener más formas. Incluir papeletas diferentes de las oficiales, papeletas sin sobre, sobres con distintas candidaturas dentro; los votos que se emitan en sobres alterados o las que tengan el nombre de los candidatos modificado o tachado se consideran motivos para declarar el voto como nulo. En el caso de que la papeleta tenga una cruz, un aspa o una señal al lado de alguno de los candidatos que no tengan trascendencia para alterar la configuración de la papeleta, se considera válida.

Una vez terminado el recuento, se anuncia a viva voz los resultados y se procede a la destrucción de todas las papeletas salvo aquellas que son nulas u objetivo de una reclamación. Cada integrante de la mesa pone su firma en ellas y se adjuntan al acta de sesión que corresponde para tenerlas listas en caso de que se solicite una revisión.

Por último, al final de la jornada electoral, las actas de constitución y de sesión, las listas numeradas de votantes, las del censo electoral y las credenciales de los interventores se llevan a los juzgados de primera instancia o de paz para la custodia judicial. 

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