El futuro de las ciudades pasa por la descentralización

Las grandes marcas se concentran en las calles principales, lo que atrae más a los turistas que a los locales

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La estación de metro de Old Street (Londres), conocida como Silicon Roundabout. GETTY IMAGES

Si le vendamos a alguien los ojos y le soltamos en cualquier ciudad del mundo, es posible que no sepa dónde está porque ahora todas las metrópolis tienen exactamente lo mismo”, se quejó el fundador y director ejecutivo de la plataforma para reservar espacios efímeros Appear Here, Ross Bailey, este martes durante la mesa redonda Cómo reinventar una ciudad para el siglo XXI, celebrada en el marco del congreso FT Business of Luxury Summit 2019 que se celebran en el hotel Palace de Madrid. Una condición que, continuó, parece incompatible con el deseo de aprender cosas nuevas que persiguen la mayoría de los viajeros.

Las grandes marcas han colonizado el centro de las ciudades, se han vuelto más accesibles, pero también menos humanas, comentó el director ejecutivo de la empresa de alquiler de muebles FoundPop and Found Associates, Richard Found. “El distrito de Chelsea, en Londres, se ha transformado en una zona antisocial, ya nadie habla con la gente en la calle”, prosiguió el empresario en referencia al exclusivo barrio especialmente conocido por sus establecimientos de lujo.

Ante este fenómeno de concentración y pérdida de identidad, surgen nuevas propuestas fuera de los circuitos tradicionales de la ciudad. Es el caso de la estación de Old Street en Londres, que hasta hace unos años era un de las zonas menos atractivas de la capital británica. “Era imposible convencer a las marcas de que abrieran sede allí”, apuntó Bailey. Sin embargo, con el tiempo, la rotonda en la que se ubica se ha convertido en el epicentro tecnológico de la metrópoli y la sede de muchas startups, es lo que se conoce como Silicon Roundabout (la glorieta Silicon, en referencia a su equivalente estadounidense). “Ahora, 16 de las 20 marcas más importantes están representadas en la zona”, continuó el directivo. En contraposición a la tendencia de apostar por grandes buques insignia en la calle principal de la ciudad, Bailey insistió en la necesidad de descentralizar los establecimientos. “Puede que los turistas sí se sientan atraídos por ello, pero los ciudadanos asentados no lo harán. No es una cuestión de estar donde todos los demás están, sino de situarse cerca del resto de tiendas y restaurantes que gustan a tus clientes”, destacó.

No obstante, también los viajeros empiezan a demandar opciones diferentes. “Nuestros clientes no buscan centros comerciales, sino un buen diseño y poder visitar los mismos sitios a los que acude la gente local. Muchos ya han estado previamente en la zona y lo que quieren es saber qué hay de nuevo”, explicó el director ejecutivo del portal de reserva de vacaciones de lujo Skylark, Paul Tumpowsky.

La facilidad para acceder a información de cualquier parte del mundo, a través de internet y las redes sociales, y la mayor oferta turística también han impulsado la fractura con las rutas convencionales. “Ahora se puede viajar a ciudades de segunda línea sin necesidad de pasar por la capital, así que la gente demanda ir más allá de las regiones más conocidas”, justificó Tumpowsky. Una tendencia que, a su juicio, también ha apoyado la democratización de los riesgos, no necesariamente graves, por todo el territorio. “Antes se evitaban ciertas localizaciones para evitar conflictos, pero la gente ha comprendido que las complicaciones son una cuestión global y ya no les preocupan”, apuntó el directivo al tiempo que señalaba las frecuentes huelgas de transporte en Europa como uno de estos escollos.

Las urbes que vienen miran al ciudadano

  • Tecnología. La ciudad del futuro está ligada al término smart city, una idea relacionada con la gestión inteligente de los recursos que cobra fuerza cuando se acercan las elecciones. Por ello, representantes de PSOE, Más Madrid y Cs dejaron caer ayer algunas de las ideas que plantean sobre la capital en un evento organizado por The Valley.
  • Las personas en el centro. “El cambio de paradigma que proponemos es tener una ciudad más democrática en la que la Administración tenga mayor cantidad de información para poder tomar las mejores decisiones”, explicó Pablo Soto, de Más Madrid.
  • Empresas. Alfredo González, del PSOE, confirmó la necesidad de contar con una estrategia en materia de innovación. Para ello, propuso la creación de Madrid Smart City, una agencia para identificar los proyectos de innovación donde participan emprendedores, empresas y organización municipal.
  • Gestiones. Ángel Niño, de Cs, incidió en que “el ayuntamiento debe ser responsable de canalizar el talento digital a través de iniciativas como la Administración 24/7, en la que cualquiera pueda hacer sus gestiones de forma digital”.
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