Fondos alternativos líquidos: líquidos sí, pero ¿alternativa?

Fue la clase que más creció en Europa tras la crisis de 2018, pero sus resultados han decepcionado.

Fondos alternativos líquidos: líquidos sí, pero ¿alternativa?

Los fondos de retorno absoluto fueron una absoluta decepción en 2018. En esta tribuna trataré de analizar si, a pesar del 2018, los alternativos líquidos son un tipo de fondos que merezca la pena considerar como inversión estratégica o coyuntural.

Los alternativos líquidos ha sido la clase con mayor crecimiento en Europa tras la crisis de 2008. El apetito por las estrategias líquidas tipo Hedge Funds, que esperaban ganar dinero independientemente de lo que hicieran los mercados, se vio sustentado por los bajos rendimientos que ofrecían los activos monetarios, incluso negativos en los últimos años, y la baja rentabilidad esperada para la renta fija de alta calidad.

Según un estudio recientemente publicado por Morningstar Direct, En Europa se han lanzado más de 3.200 fondos alternativos líquidos en la última década. A finales de 2018 el número de fondos que permanecían vivos suponía un incremento superior al 75% respecto a los existentes a finales de 2008. Sin embargo, la mayoría de la demanda se ha construido en base a expectativas más que a resultados. Muy pocos fondos han conseguido alcanzar su rentabilidad objetivo y en el último trimestre de 2018 las salidas de estos fondos fueron significativas, rompiendo bruscamente el crecimiento regular y continuado de los últimos diez años. La demanda de fondos alternativos en Europa excede con mucho la del mercado de fondos americanos. Nunca tuvieron un crecimiento tan espectacular y el interés empezó a disminuir mucho antes, en parte por el pobre comportamiento, pero probablemente también porque sus tipos empezaron a subir y ya no necesitaban alternativas a los bonos que les empezaban a ofrecer una rentabilidad a considerar.

Hay más factores que explican la diferencia de crecimiento de este tipo de fondos en el mercado europeo frente al americano. El detonante fue la altísima volatilidad sufrida por la renta variable durante la crisis financiera, que es peor tolerada en nuestro continente, ya que históricamente la inversión en acciones es menos popular entre europeos (los americanos invierten una media del 60% de su patrimonio financiero en acciones, que es un 50% superior a la europea y en el caso español nos llega a triplicar). Una gran parte del patrimonio financiero de europeos se invertía tradicionalmente en bonos (en España en depósitos), pero con la falta de rendimiento en estos últimos años, el inversor se ha visto obligado a buscar otras cosas y los asesores presionados para ofrecérselas. Y la esperanza creada por algunas gestoras, e incluso cuantificada en objetivos medios de rentabilidad, de ganar dinero en cualquier entorno, y encima con poca volatilidad, era una tentación demasiado grande para dejarla escapar.

El estudio de Morningstar dice que, de los más de 2.600 alternativos líquidos, si quitamos los que no tienen al menos cinco años, los que no son UCITs, que serían considerados complejos y no convenientes para todos los inversores, los que pierden dinero a 3 años, y los que tienen un tamaño menor a 100 millones, quedan sólo 140 fondos.

Para mí el patrimonio no es importante, si el fondo lo hace bien crecerá. Yo he mirado: que estén registrados en España, para poder recomendarlos, que estén denominados en euros, que el equipo gestor se haya mantenido y que tengan una ratio de Sharpe superior a 0,5 (simplificando significa que la rentabilidad sea mayor a la mitad de la volatilidad). En vez de excluir los que no ganan dinero en los últimos tres años, he eliminado los que no ganan dinero en los últimos cinco, por darles más plazo. Y los fondos que cumplen esos requisitos (mínimas exigencias en mi opinión), se cuentan con los dedos de las manos. Y lo peor, es que no tenemos garantías de que lo sigan cumpliendo en el futuro, porque hace cinco años eran otros (que ya no).

Esa relación rentabilidad riesgo (ratio de sharpe mayor de 0,5), no es muy exigente en mi opinión, la cumplen muchos fondos de renta variable y aún más de renta fija y, además, el objetivo que se fijan algunos long-short es mucho más ambicioso: “ganar lo mismo que la renta variable, pero con la mitad de volatilidad”. La ratio de Sharpe de la renta variable mundial (MSCI World) en los últimos 5 años es superior a 1, es verdad que la bolsa mundial ha tenido un comportamiento espectacular, pero incluso mercados más volátiles como Europa o emergentes, superan un 0,5 en Sharpe. Esta ratio en renta fija ni se la pongo, para no deprimir a los que pasaron a alternativos sus inversiones desde renta fija. Es verdad que en renta fija se ha perdido en 2018 y parecía claro que se iba a perder, pero en el 83% de los alternativos también y de los que ganan sólo uno es un superventas con más de siete mil millones de patrimonio, aunque lamentablemente, no era de los más vendidos en España (pero apuesto a que lo va a ser).

Por poner la nota positiva, dentro de las alternativos hay alguna categoría más fácil de entender en sus posicionamientos, lo que da una mayor visibilidad de lo que podemos esperar, la estrategia Global Macro es de las pocas que recibe entradas en 2018. Pero no espere milagros, y aproveche en su favor la volatilidad, si cae la bolsa y los bonos con riesgo es mejor momento para comprar, si tiene plazo suficiente compre, ya subirá. Pregunte a un asesor, pero desconfié del que prometa evitar caídas o alta rentabilidad sin volatilidad.

Marta Díaz-Bajo es Directora de análisis de fondos de atl Capital

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