La España vacía solo financia la mitad del coste de sus pensiones

Las 19 provincias menos pobladas gastan 15.078 millones de euros e ingresan 8.525

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La población que habita en la llamada España vacía (o vaciada) considera que dispone de menos servicios públicos y de peor calidad que los dispensados en la España poblada (o próspera). Tanto cantidad como calidad son lógicamente subjetivos. Pero en el caso del más cuantificable de los servicios, como es la prestación económica que abona la Tesorería de la Seguridad Social, la caja que ingresa las cotizaciones sociales y paga las pensiones, es igual en todos los puntos del país. Un euro de cotizaciones es igual en Cataluña que en Extremadura, y un euro de pensión es igual en Galicia que en Baleares.

En este caso no solo hay igualdad de oportunidades y de trato, sino que es la España llena la que financia en buena medida las pensiones de la España vacía. El coste de las pensiones de la Seguridad Social (las de todo tipo con cargo al sistema público) de las 19 provincias que pueden considerarse "España vacía" (a saber: Lugo, Orense, León, Zamora, Salamanca, Ávila, Segovia, Burgos, Palencia, Soria, Cáceres, Ciudad Real, Albacete, Cuenca, Guadalajara, Jaén, Teruel, Huesca y Lérida) es de 15.078 millones de euros, según el balance de la Tesorería de la Seguridad Social de 2018.

Pero los ingresos por cotizaciones registradas en esas 19 provincias solo llegaron en el ejercicio a los 8.525 millones. Por tanto, el déficit del año fue de 6.553 millones, un 44% de los gastos. Y tal diferencia la aportaron las provincias de la España poblada, aunque no de manera exclusiva, y pese a que casi todas las que forman este grupo están, a su vez, en déficit en la Seguridad Social.

De hecho, como el déficit de financiación de todo el sistema de Seguridad Social fue en 2018 de 35.796 millones, (con unos ingresos de 85.501 millones por cotizaciones y un gasto de 121.297 millones en pensiones) puede afirmarse también que el desfase de la España vacía lo abonó el Estado (todos los contribuyentes de todas las provincias) con transferencias corrientes a la Seguridad Social (17.500 millones) o con la emisión de deuda.

Es cierto que aunque casi todas las provincias están en situación de déficit, con las excepciones de Baleares, Ceuta y Melilla, los saldos negativos más pronunciados en términos relativos son los de las provincias despobladas, mientras que los registrados en las demográficamente más saneadas son más limitados. Así, por ejemplo, provincias como León solo cubren con cotizaciones el 39,6% de sus gastos en pensiones, mientras que entre las deficitarias por escaso margen, Madrid, por ejemplo, cubre con sus aportaciones el 92,24% de sus gastos en pensiones de la Seguridad Social.

Entre las provincias despobladas de la España vacía, Zamora cubre únicamente el 46,83% de sus gastos con las aportaciones de sus activos; Orense financia el 46,7% del gasto con sus cotizaciones; y Teruel, costea el 53,8% de sus consumos en pensiones.

La solidaridad piramidal

Entre las pobladas hay también déficits muy significativos, ya que prácticamente todas las provincias, excepción hecha de Baleares, tienen menos cotizaciones que prestaciones de Seguridad Social. Así, Barcelona, por ejemplo, solo cubre el 72,74% de sus gastos en pensiones con cuotas, y Valencia financia únicamente el 66,91% de sus consumos en prestaciones de vejez, invalidez y viudedad. Vizcaya, con las pensiones unitarias medias más elevadas del sistema de Seguridad Social, costea únicamente con las aportaciones de activos el 55,59% del gasto en prestaciones, bastante menos que muchas de las provincias de la España vaciada. Por ejemplo, en Soria, que gasta en pensiones 259 millones de euros, y aporta en cuotas 166, es del 64%.

Este ejercicio sobre los esfuerzos financieros por provincias, y el trasvase de los impuestos de unas a las rentas de otras, responde a la condición irrenunciable de caja única de la Seguridad Social, que garantiza la solidaridad entre regiones y entre generaciones. A fin de cuentas, el sistema está diseñado como un esquema piramidal por el cual los cotizantes de hoy, vivan donde vivan, cobrarán mañana con las aportaciones de sus hijos, trabajen donde trabajen.

De hecho, una muy buena parte de los pasivos que pueblan la España vacía, en el pasado eran moradores de la que aún hoy es la España llena, la habitada, que es tanto como decir, la España más industrializada y próspera.

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