¿Es bipolar el comportamiento de los inversores?

La reacción de los mercados a la nueva inyección de liquidez es, de momento, paradójica

Si hay un problema que los inversores sufren de forma colectiva es ciertamente un comportamiento bipolar. La secuencia que acabamos de atravesar en los últimos cinco meses lo ilustra perfectamente, puesto que desde principios de enero ha vuelto a prevalecer la excitación, tras un episodio de depresión aguda de octubre a diciembre.

Ya conocemos bien el factor desencadenante del periodo de debilidad de los inversores: la anticipación de una ralentización económica mundial causada por elementos coyunturales (guerra comercial, Brexit, crisis del sector automovilístico) y también estructurales (endurecimiento de las condiciones monetarias). Sin embargo, desde el comienzo del año la euforia domina los mercados, con unos inversores que impulsan el conjunto de activos financieros.

Un vuelco justificado por el cambio de rumbo de los grandes bancos centrales (estadounidense, chino y europeo) y por las medidas de estímulo presupuestario adoptadas en ciertos países como China, Italia o Francia.

Recientemente, el Banco Central Europeo ha clausurado una serie de declaraciones realizadas por los máximos dirigentes. Esta intervención, durante la cual el Banco Central Europeo ha anunciado el mantenimiento de sus tipos hasta 2020, como mínimo, y la puesta en marcha de un nuevo programa de financiación a los bancos, se inscribe dentro de la continuidad de los anuncios más acomodaticios de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco Popular de China.

Pero la reacción de los mercados a esta nueva inyección de liquidez es, de momento, paradójica. Aunque, lógicamente, el euro se ha debilitado y los tipos a largo plazo han bajado considerablemente (¡el tipo alemán a 10 años roza el 0%!), desde este anuncio los activos más arriesgados –que son las acciones– han perdido terreno.

¿Estamos ante el comienzo de un nuevo episodio de depresión? El futuro dirá. Pero, a pesar de que la euforia generalizada se está disipando, es muy probable que haya que ser selectivo para separar el grano de la paja, tanto en las clases de activos como en la elección de los valores.

Por otra parte, la visión macro también merece destacar que a pesar del ardor con el que Donald Trump se esfuerza por luchar contra el déficit comercial estadounidense, este último se ha agravado aún más en 2018, alcanzando los 621.000 millones de dólares. Todo un récord en 10 años.

El Banco Central Europeo ha revisado sus perspectivas de crecimiento para la zona euro y su constatación es inapelable: el 2019 será un año de ralentización.

Así pues, el tipo de crecimiento para el año se ha revisado considerablemente a la baja, en el 1,2% (frente al 1,6% previsto en diciembre pasado).

 Olivier de Berranger es Director de gestión de activos de La Financière de l’Echiquier

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