El impacto social, una preocupación en auge en las empresas

Se busca un beneficio comunitario más allá de la rentabilidad económica

B Corp
El director dejecutivo de Impact Hub Madrid, Antonio González, la directora de desarrollo corporativo de Triodos Bank, Sandra Castañeda, la directora de innovación y sostenibilidad de Ecoalf, Carol Blazquez, y el director de B Lab Spain, Pablo Sánchez.

Esta semana se celebra la cuarta asamblea de la ONU para el medioambiente en Nairobi (Kenia), cita a la que se une la huelga mundial contra el cambio climático convocada para el próximo viernes 15 de marzo. Dos hitos que ilustran cómo la preocupación por la sostenibilidad es un tema que está tomando fuerza en la sociedad. Las empresas tampoco son ajenas a estas alarmas, como quedó patente este martes durante la presentación de la memoria anual del certificado B Corp en el recién estrenado coworking Impact Hub Picasso de Madrid.

Este movimiento trata de impulsar una transformación en la manera de hacer negocios y acredita a empresas que busquen crear beneficios en su entorno más allá de la rentabilidad económica. Según el mencionado informe, más de 1.400 compañías han empezado a medir su impacto social y medioambiental a través de la herramienta de evaluación de la organización. Aunque solo el 5% de ellas han superado los estándares de sostenibilidad necesarios para formar parte de la comunidad B Corp, el dato refleja el interés creciente de las corporaciones por conocer la huella que causan sus actuaciones.

En este sentido, el director ejecutivo de Impact Hub Madrid, Antonio González, recordó, durante la mesa redonda que acompañó a la presentación de la memoria, que no es que haya cada vez más compañías preocupadas por estas cuestiones, sino que el auge deriva de la toma de conciencia de las personas individuales. “Las corporaciones no pueden tomar decisiones, es la gente la que ahora presta más atención al impacto que genera en su entorno. Además, luego resulta que algunos de estos individuos tienen capacidad de promover iniciativas dentro de las empresas”, comenta.

El coworking es una de las organizaciones que se incorporó a B Corp en el transcurso de 2018. A la lista se suman otros nombres como Holaluz, Farmidable y Adhara. También Ecoalf, que pertenece a la segunda industria más contaminante del planeta y fue la primera compañía española de moda en obtener el certificado. “Nuestro objetivo es demostrar que hay otra manera de hacer ropa, que a pesar de nuestro enfoque, estamos a la misma altura que cualquier otra empresa de la industria, aunque asumamos nuestra responsabilidad en la situación del planeta”, subrayó la directora de innovación y sostenibilidad de Ecoalf, Carol Blázquez.

La banca, una de las áreas que más ha sufrido la pérdida de confianza de los consumidores, también cuenta con su representante B Corp: Triodos Bank. “Para nosotros la rentabilidad es como para las personas respirar, la necesitamos para vivir, pero no es nuestro principal propósito”, apuntó la directora de desarrollo corporativo de la organización, Sandra Castañeda. La entidad que representa es el primer banco que obtiene la certificación. “Estamos cubriendo otras necesidades más allá de acercar el servicio a los consumidores, tratamos de ayudarles a encontrar valores en común con las empresas en las que consumen”, continuó.

Por su parte, el director de B Lab Spain, Pablo Sánchez, destacó que estos nuevos enfoques son una fuente de innovación a partir de la cual articular el desarrollo del negocio. “Y si además es viable económicamente, porque ayuda a que se relacionen mejor con la ciudadanía, se cierra completamente el círculo”, apuntó el ejecutivo en referencia a que las empresas B Corp triplican su crecimiento de ventas respecto al promedio de su sector. No obstante, la meta trasciende la propia corporación y buscan transformar el ecosistema empresarial. En este sentido, los ejecutivos coincidieron en que la creación de redes es fundamental para llevar a cabo el cambio, pues si no, solo se ejecutarían acciones individuales extremadamente concretas. “No podemos hacerlo solas. Ahora que estamos conectadas, vemos que todo evoluciona mucho más rápido y tardamos menos en apreciar los resultados”, destacó Blázquez.

Son muchas las voces que critican que este tipo de planteamientos son solo campañas de marketing que responden a modas pasajeras. Sin embargo, la responsable de Ecoalf rechazó este tipo de comentarios e hizo hincapié en que “no es una tendencia transitoria, sino un cambio de paradigma” en el que todo el mundo debe poner su granito de arena. Un tema que tampoco inquietó a González. “Este auge quiere decir que a la gente cada vez le importa más lo que se consume”, puntualizó. Por su parte, Castañeda, alegó que el hecho de que la legislación esté empezando a apoyar y registrar también este tipo de medidas ilustra que no es un fenómeno efímero, sino algo que ha llegado para quedarse y transformar las estructuras empresariales.

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