Inteligencia artificial y gestión de activos: no sin el factor humano

Por sí solos, los ordenadores no van a ser nunca capaces de predecir rentabilidades

Inteligencia artificial y gestión de activos: no sin el factor humano

Hace poco pudimos ver la película Brexit: The Uncivil War, donde se demostraba el impacto que puede tener un uso adecuado de las nuevas tecnologías y el Big Data en la sociedad actual. En esta película, dirigida por Toby Haynes, se narra cómo la victoria de la salida de la Unión Europea en el referéndum que hizo dimitir a David Cameron fue, esencialmente, una victoria de nuevas formas de hacer política.

Volviendo a la realidad y dejando de lado la ficción, lo cierto es que el papel de las redes sociales fue clave para el triunfo del Brexit. Dominic Cummings, responsable de la campaña Vote Leave, fue capaz de colocar mil millones de anuncios mediante publicidad dirigida, exclusiva para cada usuario, con datos obtenidos por AggregateIQ en los días previos al referéndum. Cada publicación de Facebook y cada tuit afirmaba que estar en la Unión Europea costaba 350 millones de libras a los contribuyentes, haciendo que muchos de los votantes que no solían votar sí que lo hicieran después de recibir esta información en sus redes sociales.

Los términos como “Inteligencia Artificial” y “Machine Learning” están de moda y forman parte de toda presentación que pretenda mostrar cierta innovación en I+D+I. Basta con introducir en Google Trends el término “AI (Artificial Intelligence)” para ver los millones de búsquedas que se han realizado en los últimos años sobre esta materia.

Cuando se habla de inteligencia artificial relacionada con la gestión de activos, muchas veces se tiende a pensar que un ordenador va a ser capaz de predecir la rentabilidad de un índice bursátil a partir de un número infinito de variables a estudiar. No nos engañemos, porque las máquinas siempre van a necesitar del factor humano para que aporte coherencia a las variables a utilizar en cualquier modelo econométrico.

Merece la pena navegar por una web llamada Correlaciones Espurias para darse cuenta del peligro que conlleva la utilización del dato sin más. En este sitio web se demuestra claramente que correlación no implica causalidad. Lo hace mostrando diversos gráficos estadísticos sobre una serie de datos que se correlacionan fuertemente entre sí sin relación alguna entre los mismos. A pesar de que la correlación entre los suicidios por estrangulación y ahorcamiento y el gasto aerospacial americano sea del 0,9979, no creo que nadie apostara un euro porque dicha correlación se fuera a mantener en el futuro.

En el mundo de la gestión son varias las historias de éxito de fondos que se apalancan en su capacidad tecnológica para la gestión de sus productos sistemáticos. Dentro del universo de Renta Variable Europea, fondos como Candriam Quant Equities Europe y Goldman Sachs Europe Core Equity Portfolio han demostrado notablemente su capacidad de batir a sus índices durante los últimos años. Nosotros, en A&G, también hemos conseguido aportar nuestro granito de arena al éxito de la gestión quant dentro de la Renta Variable Europea con nuestro fondo A&G Dip European Equities.

Los gestores cuantitativos no dejan de hacer lo que hace un analista o gestor tradicional buscando compañías baratas con buenos márgenes, flujos de caja crecientes y que tengan buen momentum en precio, pero todo ello desde un punto de vista sistemático.

Los gestores quant, por tener un perfil más matemático, suelen dar una mayor importancia al proceso de construcción de carteras que los gestores tradicionales. Una vez que se han seleccionado las acciones a invertir se suele contar con un motor de construcción de carteras que permita construir carteras óptimas en términos de Rentabilidad – Riesgo.

Es significativa también la diferencia con la mayoría de los gestores de Renta Variable con un sesgo hacia el Value Investing. Este tipo de inversor analiza una compañía, si decide que está barata compra y, si baja de precio, compra incluso más. En nuestro proceso de inversión actuamos de forma opuesta, si una acción está con momentum negativo va desapareciendo de nuestra cartera sin importarnos vender posiciones en pérdidas.

Como gestores de carteras consideramos la diversificación como algo fundamental para la gestión de las carteras de los clientes. Por ello creemos que es imprescindible invertir una parte de la cartera con un enfoque sistemático-cuantitativo y otra con gestores tradicionales, de esta forma estamos diversificando también en estilos de gestión.

 

Rubén Ayuso es director de estrategias cuantitativas de A&G banca privada

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