El plan B de autoayuda de Danone está ganando importancia

Avanza hacia su objetivo de ingresos para 2020, pero sus bajos márgenes operativos significan que los activistas estarán afilando sus garras

Yogur Danone, en un supermercado de Lanton (Francia).
Yogur Danone, en un supermercado de Lanton (Francia).

El plan B de autoayuda de Danone está ganando cada vez más importancia. El fabricante francés del agua Volvic y leche de fórmula Aptamil está avanzando hacia su objetivo de crecimiento de ingresos para 2020, según mostraron los resultados anuales anunciados ayer. Pero sus bajos márgenes operativos y valoración significan que los activistas estarán afilando sus garras.

Emmanuel Faber, consejero delegado de la compañía láctea y de agua con un valor de mercado de 44.000 millones de euros, afirma que su margen de explotación recurrente aumentó 51 puntos básicos hasta el 14,45% en 2018. Eso es alentador, pero sigue estando bastante lejos del 16% que quiere alcanzar Faber para 2020.

También es inferior al 17% del margen de beneficio operativo subyacente que su rival Nestlé ya ha alcanzado. En cualquier caso, los analistas esperan que Danone no alcance por poco su propio objetivo en 2020, según los datos I/B/E/S de Refinitiv.

Faber ya ha pasado por ahí anteriormente: en agosto de 2017 el hedge fund activista Corvex Management compró una participación en Danone, según Bloomberg. La empresa nunca respondió directamente a la noticia. Aún así, la venta de una participación del 14% en la compañía japonesa de “bacterias amigables” Yakult parecía una respuesta a la presión de los accionistas.

Estas poco halagüeñas comparaciones hacen pensar que los inversores podrían volver a quejarse. Danone cotiza con un 18% de descuento respecto a Nestlé basándose en los beneficios futuros, según los datos I/B/E/S de Refinitiv. Desde justo antes de las noticias sobre Corvex, sus acciones han logrado un rendimiento total de solo el 3,25%, en comparación con el 14,39% de Nestlé.

Una forma obvia de reducir la brecha de margen es reducir los costes. Pero el dolor de cabeza actual de Danone es que el crecimiento que está logrando en la línea superior (24.700 millones de euros, un 2,9% más que en 2017) se basa en el aumento de los precios (las ventas crecieron un 3,6% en valor), pues los volúmenes están disminuyendo (un 0,7%).

Para estar en primera línea la próxima vez podría necesitar adquirir marcas de crecimiento más rápido, como hizo Unilever al adquirir los tés Tazo, de Starbucks, o las bebidas calientes de leche malteada Horlicks, de GlaxoSmithKline. La buena noticia es que haber alcanzado temprano el objetivo de que la deuda neta esté por debajo de 3 veces el ebitda antes de 2020 da una pizca de flexibilidad.

El riesgo es que Faber no haga nada y acabe confiando en algo como la muy ridiculizada clasificación en 2005 del yogur como industria estratégica para proteger a Danone de una rumoreada adquisición por parte de PepsiCo. La próxima vez que los activistas llamen a la puerta, debe ser capaz de darles algo más proactivo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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