El bono alemán se acerca al suelo del 0% y alerta del retraso del alza de tipos del BCE

El rendimiento de la deuda alemana cae del 0,28% al 0,087% en un mes

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Primero fueron las expectativas de subida de tipos en la zona euro las que lanzaron los primeros avisos y en las últimas jornadas este sentimiento se está trasladando a la deuda. Si el mercado ya lo ponía en duda a finales de 2018, los datos macroeconómicos conocidos en los últimos días han terminado de asestar la puntilla. Cada día son más las voces que se suman a la idea de que el BCE no tocará los tipos de interés este año. Es decir, Mario Draghi abandonará su cargo al frente de la institución con el precio del dinero en el 0%, mínimo histórico en que lleva anclado desde marzo de 2016.

La deuda alemana ha comenzado a poner en precio este escenario y en apenas un mes su rentabilidad ha caído del 0,28% al 0,087%, niveles que no registraba desde octubre de 2016. Por aquel entonces la política monetaria distaba mucho de la actual. Si bien es cierto que las condiciones siguen siendo acomodaticias, en octubre de 2016 la maquina de hacer dinero del BCE funcionaba a pleno rendimiento con la institución comprando deuda por importe de 80.000 millones de euros mensuales. A día de hoy Mario Draghi limita las compras a los vencimientos y se enfrenta en los próximos meses a la ardua tarea de decidir cuándo subirá el precio del dinero. Una decisión, que los futuros de los tipos retrasan a 2020 y no a otoño de este año como en principio tenía previsto el organismo europeo.

David Ardura, director de gestión de Gesconsult, afirma que los niveles a los que cotiza la deuda alemana están alterados y no se corresponden con la fase de la política económica en la que se adentra la zona euro. El experto cree que unas rentabilidades próximas al 0% se deben en gran medida a las dudas sobre el crecimiento económico de la región. El consenso de los analistas no descarta que los rendimientos sigan la tendencia bajista y que el bund caiga al 0%.

Los descensos de las rentabilidades y la consiguiente subida de los precios –que discurre de forma inversa– se han acelerado en las últimas sesiones, coincidiendo con la rebaja de las previsiones de crecimiento de la zona euro y unos indicadores adelantados de la actividad industrial que llevan a muchos a especular con un frenazo económico más intenso. Esto aceleraría la corrección en la renta variable y muchos inversores ven en la deuda, especialmente en la alemana, un activo refugio al que aferrarse en momentos de inestabilidad.

“En un escenario de desaceleración global el BCE no solo se preocupa de mantener bajo control la inflación (a día de hoy no existen presiones inflacionistas) sino que también vela por fomentar el crecimiento”, señala el gestor. Es decir, con unos precios por debajo del objetivo del 2% y una economía que empieza a desacelerarse el BCE tendría margen para no subir las tasas o, al menos, no resultaría una urgencia para evitar el recalentamiento de la economía.

Pero algunos expertos van más allá. Peter Chatwell, jefe de estrategias de tipos para Mizuho International, afirmaba la semana pasada a Bloomberg que “si el BCE comete el error de posponer las alzas a 2020 eso significaría que probablemente no suba los tipos en todo este ciclo”. En el momento en que fuera a acometer la recuperación de las tasas sería el menos propicio pues con una economía en retroceso el alza del precio del dinero no haría sino ahondar en la caída económica.

No obstante, todavía quedan por delante meses en los que se espera que la evolución de los acontecimientos y la solución de los frentes que arrastra el mercado desde 2018 aporten algo de visibilidad. Dos factores serán determinantes: el Brexit y la guerra comercial. Si finalmente EE UU y China fracasan en sus negociaciones y si Reino Unido sale de la UE sin acuerdo, la recesión se aceleraría. En este escenario el BCE se vería atrapado en la casilla de salida y tendría que postergar la subida de tipos.

Como alternativa al alza de las tasas desde Lyxor AM, la gestora de Société Générale, creen que el BCE se verá abocado a tomar medidas técnicas con las que paliar las dificultades a las que se enfrenta la banca para generar ingresos. Entre las fórmulas que barajan estaría la imposición de múltiples tasas de interés de depósito, como hacen países como Suiza, en vez de la actual, que lleva anclada en el -0,4% desde marzo de 2016.

Moderación de los bancos centrales

La moderación del lenguaje por parte de la Fed se enmarca dentro de la estrategia de los principales bancos centrales. La Fed señaló en su última reunión que será paciente a la hora de subir los tipos, algo que ha llevado a la rentabilidad de la deuda de EE UU a caer al 2,63%, lejos del 3,23% que registraba el pasado mes de noviembre.

Los descensos de las rentabilidades ante las bajas expectativas de subida de tipos en la zona euro, se han trasladado a todos los mercados a excepción del italiano. Los rendimientos del bono de Italia con vencimiento en 2029 se sitúan al filo del 3%, niveles del pasado mes de diciembre cuando las tensiones entre Bruselas y Roma a cuenta de los presupuestos hacían temer por la apertura de un expediente sancionador. En las últimas sesiones la debilidad mostrada por la tercera economía de la zona euro ha reavivado las tensiones.

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