Seis razones poderosas para viajar por el mundo

Bután, el reino del Himalaya, esconde paisajes de los más bellos

Chile
Parque Natural de las Torres del Paine, en la Patagonia chilena.

Turismo astronómico, Tierra del Fuego, estrecho de Magallanes, fiordos y canales, cabo de Hornos y la Antártica, en Chile; Sri Lanka, la antigua Ceilán, un país de moda con exuberante vegetación y majestuosos templos dedicados a Buda; Kirguistán, un paraíso para aventureros, turistas con conciencia ecológica y nómadas en potencia… Son solo algunas razones de peso para seguir viajando en 2019 por el planeta.

Observar el cielo

Chile es un destino que ofrece multitud de posibilidades. El turismo astronómico es una de ellas. El norte del país se ha convertido en uno de los mejores lugares del mundo para observar el cielo. En especial la zona de Coquimbo, reconocida como la “región estrella” gracias a la consolidación del astroturismo como una de las principales actividades turísticas. Y es que cerca del 40% de la observación astronómica mundial se realiza en el país. Además, el Parque Nacional Torres del Paine es un destino turístico por excelencia.

Coquimbo, reconocida como la “región estrella” gracias a la consolidación del astroturismo

La región tiene distintos ejes para conocer a fondo los atractivos de este rincón del planeta: Tierra del Fuego, Punta Arenas y el estrecho de Magallanes, Puerto Natales, los fiordos y canales, el cabo de Hornos y la Antártica. La belleza escénica de sus paisajes, convierten a Chile en un lugar extraordinario para los deportes de aventura.

Riqueza arqueológica

Irán, la antigua Persia, es un destino emergente. Es un país que cuenta con una historia antiquísima, con una civilización que llegó a dominar buena parte del mundo, con la amabilidad de su gente, su riqueza arqueológica y monumental, bazares, la cultura zoroastriana en la ciudad de Yazd, las más hermosas mezquitas de la arquitectura islámica en Isfahán. Y para adentrarse en la herencia cultural de Irán hay que visitar Shiraz. Irán es, además, un país rico y diverso en espacios naturales que ofrecen excelentes oportunidades para actividades al aire libre como senderismo, montañismo y esquí.

Triángulo cultural

Con su mezcla de religiones y culturas, una rica fauna y la amabilidad de sus habitantes, la antigua Ceilán vive un nuevo renacimiento. Ha incorporado el surf como atractivo viajero y ha mejorado sus comunicaciones, a lo que se añaden nuevos hoteles, restaurantes y propuestas de turismo sostenible, deportes en la naturaleza, safaris fotográficos, cursos gastronómicos o retiros de yoga.

La antigua Ceilán vive un nuevo renacimiento

Sri Lanka tiene zonas naturales de gran biodiversidad (elefantes y aves en Udawalawe, leopardos en Yala), monumentos como el templo del Diente de Buda (en la ciudad sagrada de Kandy) y el extraordinario triángulo cultural (Sigiriya, Polonnaruwa, Anuradhapura y Dambulla) merecido Patrimonio de la Humanidad. Además, su pasado colonial está presente en las plantaciones de té de Hill Country, que se pueden contemplar a bordo de un tren turístico o alojándose en alguna de las mansiones donde vivían los colonos ingleses en sus campos de té.

El reino feliz

Templo en Bután.
Templo en Bután.

Bután, el pequeño reino budista del Himalaya, hasta hace poco con un acceso restringido para los extranjeros, esconde uno de los paisajes más bellos de Asia y una de las sociedades más pacíficas y felices del mundo. No es fácil encontrarlo en el mapa. Situado entre dos países poderosos como India y China, conocido como Shangri La y también como el Reino Prohibido por su aislamiento geográfico y político, Bután es un pequeño país lleno de montañas nevadas, glaciares, lagos cristalinos, ríos caudalosos, campos dibujados en terrazas y espléndidos valles. En este pequeño espacio se encuentra una gran variedad de hábitats y gracias a ello alberga 680 especies diferentes de aves. Por ello, está considerado como uno de los mejores destinos del mundo para la observación de aves.

En plena estepa

El turismo empieza a descubrir Kirguistán, una de las cinco ex repúblicas soviéticas de Asia central. Un pedazo de estepa surcada al norte por las imponentes montañas Tian Shan, con una densidad de población de 27 habitantes por kilómetro cuadrado. Un territorio situado en plena Ruta de la Seda en el pasado que invita especialmente a los aficionados a los paisajes de montaña, el senderismo y a los interesados en las culturas tradicionales nómadas. Una tierra olvidada, puerta de entrada de los occidentales que estén dispuestos a adentrarse en Asia central.

Más allá del Taj Mahal

Barco navegando en los canales de Kerala (India).
Barco navegando en los canales de Kerala (India).

India. El estado de Kerala, en el sur, tiene playas, montañas y paisajes extraordinarios, pero su espacio más singular es el trazado por kilómetros de canales, repartidos por toda la región, donde confluyen lagos, ríos, estuarios, manglares, deltas, el mar y pequeñas aldeas. Son los backwaters, meandros que se adentran en la tierra formando un laberinto acuático único, donde la vida transcurre plácidamente. La puerta de entrada a este mundo singular es el lago de ocho brazos llamado Ashtamudi, donde comienza la magnífica red de canales. Además, este año la India celebra el 150 aniversario del nacimiento de Ghandi.

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