Brexit, rumbo a lo desconocido

No tiene sentido dilatar más el plazo de salida si no se cuenta con el respaldo político suficiente

La primera ministra de Reino Unido, Theresa May
La primera ministra de Reino Unido, Theresa May REUTERS

El convulso proceso del Brexit que está poniendo en riesgo demasiados intereses de todos los europeos, ha llevado a que la primera ministra, Theresa May, recibiera la mayor derrota parlamentaria de la historia británica, desde 1918, después de que la cámara de los comunes (casi tres cuartas partes de los parlamentarios) rechazara el acuerdo. Un resultado tan histórico como humillante.

Por ello, el líder del partido laborista, Jeremy Corbyn, presentó rápidamente un “voto de no confianza”, que la cámara de los comunes ha rechazado por 325 votos a favor de Theresa May frente a 306 en contra. En concreto, 19 votos a su favor.
Llegado a este punto hay que preguntarse: ¿por qué los parlamentarios están en contra del borrador de salida de la UE?

El escollo más importante del bloqueo político se refiere a lo que sucederá en la frontera irlandesa. Tanto la UE como el Reino Unido, para evitar los controles físicos incluyeron el polémico acuerdo que se conoce como de respaldo de Irlanda del Norte (una especie de red de seguridad – backstop). Para el periódico italiano la Repubblica no deja de ser una “aspirina inútil” para la agonía de un país que no tiene idea de como salir del laberinto que han creado.
Entre otras reticencias algunas de ellas se refieren a que el acuerdo no devuelve el control de sus asuntos propios desde la UE al Reino Unido. Es decir, a la búsqueda de la supuesta soberanía pérdida.

En este contexto, diversas opciones son posibles actualmente:

  • Segunda votación para ratificar el acuerdo. 

El Gobierno podría en líneas generales mantener el acuerdo actual o proponer un plan b. Por ello, y con el fin de tener una segunda oportunidad, Theresa May, en la búsqueda de un difícil consenso está dispuesta a negociar el acuerdo del Brexit con todos los partidos, en este caso con la oposición y su propio partido que está a punto de estallar, con el fin de que su plan b sea aceptado por el Parlamento. Para ello, la primera ministra británica, Theresa May, dispondrá un plazo hasta el próximo día 21 de enero para presentar ante el Parlamento un plan nuevo sobre el acuerdo del Brexit y que se votaría el día 29 de este mes.

  • Solicitar una prórroga del plazo de salida de la Unión Europea (29-3-19). 

La UE, como consecuencia de la incertidumbre política en Reino Unido, ha elevado el nivel de exigencias para la concesión de dicha prórroga. En concreto, exige que tanto el Gobierno de Theresa May como la oposición laborista lleguen a un acuerdo que garantice un Brexit pactado con la UE. No tiene ningún sentido dilatar más el plazo de salida si no se cuenta con el respaldo político suficiente. Pero para todo ello, se requiere que Reino Unido tendría que hacer una solicitud a la UE para ampliar el plazo de salida y solo se podría conceder si todos los países de la UE están de acuerdo a través de una votación del Consejo de la UE.

  • Nuevo referéndum. 

El Gobierno de Londres podría decidir convocar un nuevo referéndum. Pero ya es demasiado tarde para convocar un nuevo referéndum antes del 29 de marzo tal como establece la legislación británica. Según los expertos de la Constitution Unit (Unidad de Constitución) del University College London sugieren que el tiempo mínimo para todos los pasos requeridos anteriormente es de aproximadamente 22 semanas. Incluso en el caso de poder reducir los plazos, siempre serían posteriores al mes de marzo.

  • Nuevas elecciones generales anticipadas. 

Theresa May podría tomar la decisión de celebrar elecciones generales anticipadas, con el fin de obtener un mayor respaldo político para sus planes de negociación. Dos tercios de todos los parlamentarios tendrían que apoyar la medida. La fecha más temprana para las elecciones generales serían de 25 días hábiles lo que implicaría una solicitud a la UE para extender el Artículo 50 (protocolo a seguir en caso de que una nación integrante de la UE quiera dejar de formar parte de la Unión) con objeto de ampliar el plazo fijado del 29 de marzo para salir de la UE.

  • Salir sin acuerdo (no-deal).

Si todo permanece igual, entonces por defecto sería un Brexit no negociado, es decir, sin período transitorio ni condiciones pactadas. De este modo, habría una ruptura abrupta en las relaciones de Reino Unido y la UE. Y como la maquinaría del protocolo comenzó a funcionar, ello significaría que Reino Unido dejaría la UE el 29 de marzo de 2019.

En este contexto, a diez semanas de la fecha prevista de salida, el Gobierno británico ha movilizado a 3.500 soldados, listos para intervenir, y también está contratando a 3.000 empleados de aduanas y administrativos para ayudar en la revisión de las declaraciones de las empresas en caso de restablecimiento de los controles fronterizos. Ello demuestra que lo peor está todavía por llegar. Quizás convendría recordar aquella cita de Hamlet de Shakespeare: hay método en la locura. La sociedad británica observa perpleja la irracionalidad del caos político en el que están sumergidos en el Reino Unido.

Vicente Castelló Roselló es Profesor Universidad Jaume I y miembro del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local

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