Nuevo Gobierno, mismas cuentas públicas

En 2019 seguiremos teniendo una inversión en mínimos

Los presupuestos de 2019 han nacido con tres meses de retraso y sin los apoyos en el Congreso para aprobarlos. Por lo tanto, aún sufrirán cambios en su trámite parlamentario con más medidas que suelen ser para aumentar el déficit. El Gobierno dijo que sin presupuestos el déficit sería del 2,4% del PIB. Recordemos que el PP, con el apoyo de Ciudadanos, PNV y los partidos canarios ya comprometió la subida de las pensiones y el sueldo de los funcionarios que explica la mayor parte del aumento del gasto público en estos presupuestos de 2019.

En los presupuestos de 2018 se estimaba que el déficit de la administración central y la Seguridad Social sería del 1,8% del PIB. Y la liquidación real de gastos e ingresos llevará a un déficit del 1,5% sólo en la Seguridad Social y 1,4% del PIB en la administración central. O sea una desviación sobre lo previsto de 1,1% del PIB o sea 13.000 millones de euros. El empleo y el PIB se han comportado según lo previsto. Las desviaciones se han producido, como ha sido práctica habitual desde 2012, por inflar artificialmente los ingresos en el Excel de Cristobal Montoro y por infraestimar los gastos en los ministerios, principalmente en la Seguridad Social. El PP perdió la mayoría absoluta en 2016 pero mantuvieron las malas prácticas y las desviaciones del objetivo de déficit. En 2019 con el nuevo gobierno del Psoe se mantienen las mismas malas prácticas al elaborar el presupuesto. Sobre recaudación prevista en 2018 el Gobierno estima que el IVA aumentará un 12%, lo cual es difícil de sostener con el cuadro macro y las previsiones de consumo privado e inflación que han presentado. Y con un crecimiento previsto de gasto en pensiones del 6% difícilmente se reducirá el déficit de la Seguridad Social hasta 0,9% del PIB como anticipan.

En 2019 seguiremos teniendo una inversión pública en mínimos. Y una inversión en I+D ridícula, alejada de los países que lideran la era de la tecnología global. Esto determinará la productividad, los salarios y los ingresos públicos de la próxima década. La sociedad española muestra resistencia a pagar más impuestos. Por lo tanto, con la deuda pública en máximos del último siglo y un déficit público aún elevado urge elaborar un presupuesto bajo cero que mejore la eficiencia del gasto y reordene las prioridades para aumentar la inversión, la tecnología, los salarios y las pensiones en el futuro. Por ejemplo, inteligencia artificial, científicos de datos y autoconsumo fotovoltaico en edificios públicos reducirían significativamente los costes de personal y de electricidad.

Ningún partido político en España tiene el plan y el liderazgo para esta misión. Por lo tanto, España SA es un pequeño cascaron en el océano de los mercados financieros internacionales. El BCE nos ha protegido de las tormentas con su programa de compras. Veremos si los inversores siguen financiándonos a tipos históricamente bajos.

José Carlos Díez es Profesor de Economía Universidad de Alcalá

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