Ría del Eo, el fiordo astur-galaico

Villas marineras y tradiciones bañadas por el Cantábrico

Ría del Eo
Vistas de Ribadeo y Castropol desde el puente de los Santos.

Los inviernos son duros en el Cantábrico, casi nadie sale a navegar. Pero hoy no parece invierno. El nordeste despeja las nubes, por un momento parece que hasta hace calor y la ría del Eo, tranquila y silenciosa, se convierte con la pleamar en el escenario de la vela latina.

Nuestro barco: un clásico esquife de madera, de velamen de tela, 50 años de navegación, cuatro metros de eslora y Garfio por nombre. Se desliza como una aleta de tiburón por las aguas dulces y saladas del estuario del Eo, junto a las bateas donde se cultivan ostras y las traineras que surcan a golpe de remo la ría. “Atentos a la marea. Aquí aparecen y desaparecen islas en cuestión de horas”, advierte Toni, nuestro capitán, mientras dejamos atrás el embarcadero de Castropol.

Fronteras diluidas

Navegamos por la frontera marítima entre Galicia y Asturias, que no es una frontera, ya que en esta zona cualquier límite cultural o natural parece imaginario. En este fiordo de 14 km2 el Cantábrico pierde toda su bravura una vez sobrepasa la isla Pancha, la Punta de la Cruz y el puente astur-galaico de los Santos para bañar los puertos de Ribadeo, Figueras y Castropol y mezclarse con las aguas fluviales del Eo en su límite meridional junto a Vegadeo, 10 km al sur.

Acantilados rocosos y ensenadas fangosas, calas escondidas con la pleamar, bosques de eucaliptos y marismas de juncales dibujan los cambiantes márgenes de la ría del Eo o de Ribadeo, para los gallegos.

El estuario del Eo es una zona de protección de aves.
El estuario del Eo es una zona de protección de aves.

Es uno de los estuarios más importantes del norte de España, reserva de la biosfera desde 2007 y ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) por las 49 especies acuáticas que se dejan ver por este reposo migratorio. Desde el Garfio avistamos ánades (patos) entre los juncos, cormoranes a la pesca de salmones, truchas y garzas reales a la espera de que baje la marea. Ornitólogos, este es su santuario; el resto, sigan leyendo.

Guardianes del Eo

Ahora vamos en busca de ese mestizaje astur-galaico. A orillas de la ría, pintadas sobre el paisaje con sus palacetes indianos, sus elegantes campanarios, casas de pescadores y pequeños puertos, encontramos las villas que custodian el estuario y las tradiciones que sacan lo mejor de los asturianos y gallegos.

En un promontorio escalonado sobre la península de la Punta se eleva la villa de Castropol. Este pueblo de estirpe marinera, de 500 habitantes y capital del concejo que lleva su mismo nombre, cuenta con un casco histórico de cuento y de interés cultural, coronado por la iglesia de Santiago Apóstol entre casonas indianas, capillas, callejuelas empedradas y palacios. En Castropol se conservan antiguas tradiciones ligadas a la ría, como el cultivo de la ostra o la carpintería de ribera.

La villa de Castropol se asienta sobre un promontorio.
La villa de Castropol se asienta sobre un promontorio.

Seis kilómetros al norte de Castropol se encuentra Figueras, el primer pueblo asturiano que recibe al viajero nada más cruzar el puente de los Santos.Visite su coqueto puerto deportivo, sus astilleros, terrazas y palacetes con vistas a la ría, como el de Peñalba, un lujoso hotel construido por un discípulo de Gaudí en 1912.

Los trazos del Camino de Santiago del norte nos guían hasta Vegadeo (3.000 habitantes) en el extremo sur de la ría. Este pueblo, asturiano y fronterizo con Galicia, siempre ha sido un lugar de encuentro entre los habitantes de la ría y de las sierras de la Bobia o de Guiar en el interior. De ahí su animado carácter comercial, ferial y ganadero. No se pierda el mercado típico de los sábados con productos de toda la comarca ni la Feria de Muestras, que se celebra cada año en el mes de junio.

Puerto deportivo de Ribadeo.
Puerto deportivo de Ribadeo.

Ribadeo (10.000 habitantes), la primera villa portuaria de la mariña lucense, asentada en la orilla occidental de la ría, es sin duda el corazón neurálgico de la zona. Por las calles de su casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, se mezclan casitas de artesanos y marineros con villas indianas, además de múltiples comercios y restaurantes para ir a la caza del mejor pulpo del Cantábrico.

Guía de viaje

Ría del Eo, el fiordo astur-galaico

Cómo llegar. La ría del Eo o de Ribadeo se localiza en el límite septentrional de Asturias y Galicia en la costa cantábrica. Los municipios de Castropol, Vegadeo y Ribadeo rodean el estuario.

Dónde comer. En el Restaurante Peña Mar (Castropol), un clásico y acierto asegurado gracias a su carta de pescados frescos. Las ostras son aquí el producto estrella. En Ribadeo empiece por La Solana.

Dónde dormir. En el Hotel Palacete Peñalba (entre 100 y 150 euros). Lujo indiano, jardín inglés y vistas a la ría.

Qué hacer. Pruebe el remo, piragüismo, navegación a vela o la pesca para dominar el fiordo del Eo.

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