Entrevista al cofundador y director de Made in Space

Jason Dunn: “Muchas empresas, en el futuro, acabarán fabricando en el espacio, y la gente irá allí a buscar trabajo”

La compañía estadounidense está creando una fábrica robótica flotante que permitirá crear y ensamblar productos de gran tamaño en el espacio

Jason Dunn, cofundador y director de Made in Space
Jason Dunn, cofundador y director de Made in Space

"Sueña en la Tierra; construye en las estrellas”. Ese es el lema de Made In Space, “la única empresa que hoy fabrica en el espacio”, según su cofundador, Jason Dunn. La startup manufactura productos con impresoras 3D en la Estación Espacial Internacional; por ahora, a pequeña escala, pero está creando una fábrica robótica flotante para imprimir y ensamblar grandes estructuras en el espacio. El equipo de Dunn, que ha participado en la última edición del Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter, cree que fabricar en el espacio ayudará a la humanidad a colonizar otros planetas. La compañía, que fue fundada en 2010 por Aaron Kemmer, Mike Chen, Michael Snyder y Dunn, es una de las primeras compañías del llamado New Space, empresas que se están creando viendo la nueva oportunidad que se presenta en el espacio.

Aunque la apuesta de Dunn y su equipo puede sonar a ciencia ficción, no están solos en esta visión: el fundador de Amazon, Jeff Bezos, también ha manifestado su interés en sacar a la industria fuera de la Tierra y ha asegurado que su visión a largo plazo es que millones de personas vivirán y trabajarán en el espacio. También otras startups, como Space Tango o FOMS, persiguen ambiciones similares.

¿Cuénteme qué hace Made In Space?

Somos la primera empresa que fabrica cosas en el espacio. Creamos la compañía en 2010, convencidos de que para que crezca la industria aeroespacial tenemos que abrir las puertas a una nueva era en la que se creen los productos en el espacio en vez de fabricarlos en la Tierra para después trasladarlos allí. Desde el inicio la NASA ha sido un cliente clave. El primer proyecto que hicimos con ellos fue en 2014: llevamos una impresora 3D a la Estación Espacial Internacional y, por primera vez, se pudieron fabricar objetos terrestres en el espacio. Ahora estamos trabajando con ellos en una fábrica robótica flotante llamada Archinaut, diseñada para imprimir en 3D y ensamblar grandes estructuras en el espacio.

¿Y cómo es esa fábrica?

Es del tamaño de un satélite y es como una araña que está tejiendo su tela. Es un tipo de aeronave nueva con brazos robóticos e impresoras 3D especiales para construir estructuras muy grandes en el espacio. Las impresoras producen los objetos y, después, los brazos robóticos los ensamblan. Todos los componentes de Archinaut son lo suficientemente resistentes para sobrevivir en condiciones de microgravedad y condiciones adversas.

“Gracias a la microgravedad, en el espacio se pueden construir cosas que
en la Tierra no se pueden”

¿Por qué es tan relevante crear estas fábricas espaciales?

Básicamente porque todas las cosas que están ahora mismo en el espacio se hubieran hecho de forma diferente si no hubiéramos tenido restricciones de tamaño. Piense que ahora hay que meterlas en un cohete para llevarlas allí. Por ejemplo, todos los diseñadores de satélites de comunicación querrían ponerles antenas mucho más grandes (igual de 100 metros), porque cuanto mayor sea la antena que tienes en el espacio más pequeña es la que necesitas en la Tierra. Hasta tal punto, que si las del espacio fueran suficientemente grandes no harían falta antenas aquí, pues las de allí se comunicarían directamente con los teléfonos en la Tierra, y eso significaría que podríamos tener internet en cualquier punto del planeta. Algo imposible hoy.

¿Qué más ventajas tiene fabricar en el espacio?

En el espacio todo es diferente. Allí se pueden construir cosas que aquí no se pueden, y podríamos crearlas allí para venderlas aquí. Hay varios ejemplos. Uno que nosotros estamos liderando es el de la producción de fibra óptica, la médula espinal de los sistemas de comunicación de hoy en día. Esta fibra es de vidrio y si se construye en condiciones de microgravedad es mucho más pura y la luz pasa mejor; es más eficiente. Otro ejemplo son los metales. En la Tierra algunos no se pueden combinar en aleaciones porque tienen densidades distintas, pero con gravedad cero la densidad no existe, así que se pueden crear metales más fuertes que ahora no existen y emplearlos para hacer diferentes productos.

¿No resulta todo ello demasiado caro?

Sí, es caro. Hoy mandar un kilo de material al espacio puede ir de 10.000 a 60.000 dólares. Pero, incluso con los precios más caros, para Made In Space sigue siendo viable crear fibra óptica en el espacio y traerla a la Tierra, pues hay un mercado dispuesto a pagar el precio al ser un producto muy especial. No obstante, el coste de fletar cohetes está bajando constantemente y según siga cayendo podremos plantearnos crear otros productos.

"Al Igual que hoy nos movemos por todo el mundo buscando trabajo, la gente irá al espacio a buscar oportunidades"

¿En qué plazos calcula que la fabricación espacial tendrá un impacto masivo?

El impacto inicial está mucho más cerca probablemente de lo que pensamos, lo que pasa es que quizás no sea algo perceptible. La fibra óptica fabricada en el espacio podría servir para sustituir las redes de fibra óptica actuales, pero los ciudadanos igual no nos damos cuenta porque todos los años ya vemos que internet es más rápido. Realmente no hay impedimentos para la fabricación espacial a mayor escala; todos los ingredientes están ya ahí, pero estamos trabajando en tecnologías para perfeccionar todo el proceso. Yo diría que hablamos de entre 5 y 8 años siendo optimistas y de entre 8 y 15 siendo realistas.

¿Made In Space es rentable? ¿Valoran hacer alguna ronda de financiación para ir más rápido? ¿Qué clientes tienen aparte de la NASA?

En nuestra empresa tenemos una creencia que mantenemos firmemente, y es que es mucho mejor tener clientes que pagan por tus productos y servicios, que un inversor y depender de lo que el quiera. En los últimos ocho años todo nuestro crecimiento se ha basado en los clientes, aunque sí ha habido alguna inversión puntual para poder transformar nuestra tecnología en producto, pero nunca hemos dependido de inversores para crecer. Desde el primer día, hemos tenido flujo de caja positivo. Respecto a los clientes, también trabajamos con el Gobierno de EE UU y otros actores del entorno aeroespacial que, por confidencialidad, no puedo desvelar. Sí puedo citar a ThorLabs, una empresa que vende fibra óptica.

¿Tienen más proyectos en marcha, además de Archinaut?

Nuestro objetivo es desarrollar la tecnología manufacturera necesaria para que las personas puedan vivir en cualquier lugar del sistema solar. Y aterrizando ese objetivo, estamos trabajando en una recicladora que permita reutilizar materiales, pues en las estaciones espaciales hay muchos descartes (plásticos, empaquetamientos de comida, cosas que se utilizan para experimentos…) que pueden servir de materia prima. Otro proyecto es Vulcan, un sistema de construcción de metales híbridos que utiliza la fabricación aditiva y extractiva para crear productos con acabados lisos. Con estas tres partes (impresora 3D, recicladora y Vulcan) elevamos muchísimo la cantidad de productos que se pueden producir en el espacio.

"Nuestras fábricas robóticas no estarán en las estaciones espaciales sino que estarán flotando por el espacio. Y esperamos tener cientos de ellas si no miles"

Otras startups, como Space Tango y FOMS, parecen perseguir el mismo sueño.

Obviamente, el negocio es atractivo, por eso hay otras empresas que quieren producir en el espacio, y les deseamos lo mejor. Pero a día de hoy, la única que lo está haciendo somos nosotros, aunque probablemente esto no vaya a ser así durante mucho tiempo. Creo que con los años muchas empresas acabarán produciendo en el espacio, incluso gigantes como General Electric o Dupont, porque hay muchos productos que es mejor fabricar allí.

Según he leído, Space Tango dice que para 2020 pretende mandar sistemas al espacio para que impriman de forma totalmente automatizada, sin intervención humana. ¿Cuántas impresoras tienen ustedes hoy produciendo en el espacio? ¿Son autónomas?

Tenemos varias, todas están en la Estación Espacial Internacional y prácticamente son automáticas, aunque tenemos un equipo de personas en el centro de la misión que está en la Tierra y que sí tienen unos mandos que ayudan a que podamos hacer más cosas, aunque obviamente una impresora 3D es automática por definición. De todos modos, las impresoras 3D son una parte mínima de nuestra empresa; a día de hoy estamos mucho más centrados en el proyecto de Archinaut, que no irían a las estaciones espaciales sino que estarán flotando por el espacio. Y esperamos tener cientos de ellos sino miles.

Para 2021 se liberaliza el consorcio de la Estación Espacial y se abre la posibilidad de nuevas iniciativas público-privadas para la comercialización del espacio. ¿Cree que va a ser algo decisivo?

Independientemente de lo que pase en 2021 con la Estación Espacial y el gobierno actual, sí veremos en un futuro la comercialización del espacio. En algunos casos hablaremos de hoteles para turistas, en otros de laboratorios de investigación espaciales y de fábricas que producirán cosas que después volverán a la Tierra o se quedarán en el espacio. Y creo que todo eso va a ocurrir relativamente pronto.

¿Y qué efecto tendrá? ¿Ayudará a la humanidad a colonizar otros planetas?

Cuando pase veremos un cambio grande. Gradualmente veremos que cada vez habrá más industria en el espacio y menos en la Tierra, hasta que un día toda la industria esté en el espacio. Y conforme pase esto, las personas también tendrán que irse al espacio. Igual que hoy nos movemos por todo el mundo en busca de trabajo y de oportunidades, iremos al espacio con el mismo fin, y será un movimiento natural. Así que sí, creo que la fabricación en el espacio ayudará a ir colonizando otros planetas.

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