Innovación colaborativa para cambiar el mundo

Welever conecta individuos y entidades con el fin de alcanzar los ODS

José Almansa, fundador y CEO de Welever, durante el acto de presentación de la compañía en Madrid.
José Almansa, fundador y CEO de Welever, durante el acto de presentación de la compañía en Madrid.

La Agenda 2030 llama a la creación de una alianza mundial que aglutine a los Gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, el sistema de las Naciones Unidas y otras instancias y movilice todos los recursos disponibles, con el fin de alcanzar un desarrollo sostenible con la consecución de 17 objetivos y 169 metas. Estos objetivos marcan metas para cada país cada año que estos deben reportar. Pues bien, en los tres años transcurridos, España no ha aprobado ningún ODS, y se encuentra entre los puestos 24 y 26 de un total de 195 países miembros. Suecia, el número uno del ranking, solo ha aprobado dos ODS. Un panorama nada alentador.

“Lo que ocurre es que los países en sí no son responsables ni son innovadores ni son creativos. Los que son responsables son las personas que viven en los países”, destaca José Almansa, CEO de Welever, una plataforma de gestión, reporte y medición del impacto social alineado con los ODS. “Los países no van a conseguir estos ODS, los que pueden conseguirlos son las personas. Para esto necesitamos activar a las personas, activar el espíritu innovador y creativo. Y para esto es para lo que nace Welever”.

Welever acaba de aterrizar en Madrid después de su lanzamiento en Ciudad de México y Miami, y se presenta como un movimiento de innovación colaborativa que conecta individuos y entidades con la tecnología para cambiar el mundo. “Welever es una empresa y con ella reivindicamos que se pueden crear negocios y empresas que generen muchísimo impacto social y a la vez muchísimo beneficio económico que se retroalimenten, y esto es algo sanísimo”, señala Almansa.

Los planes de voluntariado corporativo cambian. Es el empleado el que propone las iniciativas de voluntariado a la empresa

Welever actúa en dos capas, según explica su responsable. Por un lado, ofrece a las personas una herramienta “para cambiar lo que crean que pueden cambiar”, con la creación de un currículum social que dice a qué ODS están contribuyendo. Y otra capa dedicada a empresas, instituciones educativas (colegios o universidades), ciudades y ONG. “Ayudamos a las empresas, por ejemplo, a generar reportes no financieros, que es algo absolutamente relevante hoy en día”, apunta el CEO de Welever.

Welever lo que da es una plataforma de gestión a la empresa a través de la nube y luego una app a todos los empleados, con lo que cambia la cultura de los planes de voluntariado corporativo tradicionales. “Los planes ya no se proponen/imponen desde arriba, desde un responsable de recursos humanos o de RSC (top-down), sino que son los propios empleados los que, a través de la aplicación, pueden proponer iniciativas alineadas con el negocio de la empresa ­(bottom-up)”, relata Almansa. El CEO explica este cambio con base en las estadísticas que señalan que el 85% de los empleados de toda Europa aseguran que quieren hacer voluntariado corporativo, pero solo entre un 6% y un 9% lo hacen. Lo mismo ocurre en Latinoamérica y EE UU. “El problema es que no están enganchados a las iniciativas que les proponen, no les interesan”.

Currículum social

El empleado que propone la iniciativa, el líder, alinea esta con uno o varios de los ODS. “A partir de ahí hemos creado una herramienta de medición de contribución. Las horas de voluntariado las cualificamos, para crear un currículum social de las personas, que nos dice la contribución a los ODS en el mundo, en su país y su contribución personal. Como al calcular tu contribución en el mundo salen un montón de ceros, los transformamos en puntos Welever”. Ese currículum va siempre unido a esa persona, cuando cambie de trabajo, se establezca en una población o ingrese en una organización, por ejemplo.

A la empresa le genera así un ranking de calidad humana. Recoge toda la información de lo que han hecho los empleados en voluntariado y en actividades, cualquiera que impacte en los ODS.

Además, otra herramienta permite a las empresas reportar sobre sostenibilidad, sobre buen gobierno y sobre todas las áreas de la empresa, volcando toda su información. “Nuestro software de inteligencia artificial básicamente te pregunta quién eres, sector, subsector, facturación y número de empleados, con esto se activa una escucha activa que lo que hace es entender cuál es la información que tienes que reportar, qué es lo que te afecta”. Y crear, por ejemplo, un reporte maquetado sobre los ODS y para cualquier sistema.

“Los ODS son unos objetivos que nos llaman a todos, y si somos capaces de conseguirlo en el año 2030 el mundo será viable y, si no, el mundo tendrá muchos problemas y algunos de no retorno. No es un juego, no es una broma, no es algo bonito por hacer, sino que es una necesidad”, reflexiona Almansa.

Otras áreas de actuación

ONG. Las ONG encuentran un aliado para iniciar su proceso de digitalización. Pueden gestionar proyectos y voluntarios, dar visibilidad a las iniciativas, ampliar su red de voluntarios y generar un marco de cooperación con empresas e instituciones académicas. Welever proporciona informes detallados de actividad, que permiten a las ONG calibrar el grado de eficacia de sus acciones y el impacto social obtenido, reforzar su reputación y su imagen de transparencia.

Instituciones académicas. Pueden gestionar planes completos de voluntariado alineados con los ODS. Los alumnos podrán apuntarse desde la app a las iniciativas de su interés, e incluso dar de alta sus propias iniciativas solidarias. Todas las actividades en las que participan los alumnos se incorporan a su CV de liderazgo social. La plataforma genera informes de actividad que permiten calibrar el impacto social obtenido con las acciones realizadas y reportar su aportación a los ODS.

Administraciones. Las entidades locales reciben informes detallados sobre la actividad social y de la calidad humana del territorio, identificando los barrios más solidarios, las temáticas que más interesan a la ciudadanía. Las instituciones públicas pueden identificar las problemáticas y necesidades más recurrentes en su territorio.

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