Preparados para los daños y las oportunidades de un Brexit duro

Londres comenzará a tejer antes o después redes de acuerdos comerciales con los que sustituir el calor de Bruselas

A poco más de 100 días de la fecha en que Reino Unido abandonará la Unión Europea, las posibilidades de que la salida se produzca sin acuerdo han dejado de ser cosa de europesimistas para convertirse en un riesgo muy real y concreto. A medida que el entorno político de Theresa May se ha ido enrareciendo, las apuestas sobre una salida sin acuerdo han comenzado a crecer y se han disparado las alarmas. La Comisión Europea presentaba ayer una batería de planes de contingencia para distintos sectores de la industria, preparados para activarse de forma “temporal, limitada y unilateral” cuando Reino Unido deje de ser miembro de la UE. Se trata de 14 medidas para sectores como el financiero, el transporte aéreo, las aduanas y la política medioambiental, entre otros. La idea es que estos planes entren en vigor el 30 de marzo del año que viene, fecha en la que, salvo cambio de planes de última hora por parte de Londres, Reino Unido dejará atrás su historia común con la UE.

Por muchas medidas que Bruselas diseñe para blindarse en lo posible del obús que supondrá para la economía europea un Brexit duro, las empresas tendrán que afanarse para diseñar su propia estrategia ante los cambios y riesgos que supone ese escenario. Como recordaban ayer los expertos de KPMG en un desayuno con Cinco Dias, el horizonte para el que hay que prepararse comprende desde la restauración de los controles aduaneros hasta un contexto de negociación comercial marcado por las normas de la OMC, es decir, similar al que se aplica a cualquier país tercero.

Pero Reino Unido no es cualquier país tercero, sino una fuerte potencia económica y un mercado rico, populoso y tentador, lo que hace pensar que incluso en el caso de un Brexit sin acuerdo, antes o después, Londres comenzará a tejer redes de acuerdos comerciales con los que sustituir el calor de Bruselas; un ejemplo son los contactos que está estableciendo ya con India para negociar un tratado de libre comercio. Y es ahí donde, además del perjuicio comercial que el divorcio supondrá para ambas partes, hay que ver también la oportunidad. No solo la UE y el sector privado deberían preparar una línea estratégica para el Brexit que viene, sino también las economías comunitarias. Reino Unido constituye un aliado comercial de primera línea para España. No solo es el segundo emisor de inversión extranjera, el quinto cliente en exportaciones de bienes y servicios y el séptimo proveedor de bienes, sino que también es la primera fuente dee turismo para España. Son suficientes motivos como para ir diseñando una potente estrategia diplomática y comercial.

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