Canarias no sabe qué impacto genera su turismo en el planeta (aunque comienza a interesarse)

Un estudio del 2011 afirmaba que las Islas necesitan casi cuatro planetas para cubrir su consumo

Canarias no sabe qué impacto genera su turismo en el planeta (aunque comienza a interesarse)
Las Palmas de Gran Canaria

16 millones de turistas y 360.000 aviones que aterrizaron o despegaron del archipiélago solo en 2017. Hay más de 550.000 plazas hoteleras, extrahoteleras tradicionales y de alquiler vacacional, sin olvidar los 75.000 coches de alquiler que circulan por las carreteras canarias a diario. El principal sector económico de las Islas supone más de 31% del PIB.

Son cifras que recopilan con esmero (y encontramos con facilidad) el Instituto Nacional de Estadística, el Instituto Canario de Estadística, en asociaciones, en portales gubernamentales, etc. Pero, ¿qué hay de los datos ambientales? ¿Alguien en Canarias está midiendo el impacto que el turismo genera en el planeta? Algunos expertos señalan que se está haciendo muy poco y que, además, no interesaba conocer aquello que no encaja con el actual modelo económico.

Tras preguntar al Gobierno de Canarias sobre esta cuestión, remiten al nuevo Plan Estratégico de Canarias para el Turismo 2019-2025 que se está elaborando y cuyo eje principal, afirma, es mantener la competitividad y la sostenibilidad. También hace alusión a un estudio sobre capacidad de carga turística que debía publicarse en enero de 2018, pero que aún no ha visto la luz. En cualquier caso, asegura el Ejecutivo regional, ese tipo de mediciones no se están haciendo.

Un estudio llamado Huella ecológica y presión turística socio-ambiental aplicado en Canarias, desarrollado por dos profesores de la Universidad de Sevilla, afirmaba en el año 2011, que el efecto de este sector en la Islas está por encima de la media mundial y que “más del 50% del impacto ambiental se debe al gasto energético, tan elevado que se necesitarían 3,84 planetas para cubrir la intensidad de este consumo”.

“Hay gente y diferentes estudios midiendo estas cosas, pero nadie ofrece por el momento resultados concretos”, afirma Aridane González, coordinador del comité de expertos para el Estudio de Cambio Climático y el Fomento de la Economía Circular y Azul. “Lo importante es implantar protocolos para reducir su impacto y esto se tiene que hacer cambiando el modelo productivo de las empresas, tienen que disminuir la huella en toda su cadena de valor”.

Existe otro estudio, en este caso, un trabajo de fin de grado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria de 2015 elaborado por Yaiza García, que versaba sobre el cálculo de la huella de carbono, pero hacía referencia a un complejo turístico concreto. “Se trata de un estudio académico publicado en una revista científica y no tengo constancia de aceptación por organismos ni entidades, como suele ser habitual, por otra parte, en trabajos de investigación”, explica Arístides Olivares, tutor de este trabajo. “Entiendo que en Canarias sí hay interés (por la sostenibilidad), pero tenemos una burocracia determinada, hay que ir pasando los diferentes niveles para poder llegar a soluciones concretas”, concluye Aridane González.

¿Cuál es la importancia?

“Es una medida del equilibrio entre lo que consumimos y lo que genera nuestro territorio. Nos da una idea del nivel de desequilibrio que tenemos y, por tanto, de lo insostenible de nuestro modo de vida”, afirma Yeray Martínez, director de Genea Consultores.

Si ya es complicado que organizaciones públicas o privadas se pongan a medir la huella que dejan en el planeta, mucho más díficil está resultando que emprendan acciones de compensación. Que sepamos, en Canarias, uno de los pocos eventos que calcula la huella de carbono generada y, además, repara el daño provocado repoblando con árboles, es el Tenerife Walking Festival. La encargada de gestionarlo es la empresa Agresta que ha desarrollado su propio estándar. El Cabildo de Tenerife ha manifestado su intención de tomar este evento como referencia para todas sus actuaciones, incluso ha incluido en su web un apartado donde cualquier persona puede saber cuánto dióxido de carbono ha generado con sus traslados y acciones y con cuántos árboles plantados puede compensarlo.

Compensando el impacto

Emisión. Existe la duda de si realmente se puede compensar el impacto provocado. “Si plantas árboles van a tardar un lapso de tiempo en fijar el CO2 que hayas emitido, entre cinco y 50 años, dependiendo de muchos factores”, afirma Yeray Martínez, director de Genea Consultores.

Uso del suelo. Además, el hecho de plantar árboles a gran escala puede generar cambios en el uso del suelo que, a la postre, supongan nuevas emisiones no controladas. “Es un tema complejo”, sentencia Yeray Martínez.

Burocracia. En Canarias hay interés (por la sostenibilidad), afirma Aridane González, coordinador del comité de expertos para el Estudio de Cambio Climático y el Fomento de la Economía Circular y Azul. pero tenemos una burocracia determinada, hay que ir pasando los diferentes niveles para poder llegar a soluciones concretas.

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