Las mujeres también cobran menos que los hombres en las profesiones feminizadas

La diferencia asciende al 11%, superior a la existente en los empleos en los que hay paridad de trabajadores, según un informe de BBV

El 53,7% de las profesiones están masculinizadas y solo el 14,8% tienen el mismo número de empleados de ambos sexos

Brecha salarial

A pesar de las políticas a favor de la igualdad de género en el ámbito laboral, las mujeres aún siguen cobrando menos que los hombres al desarrollar la misma labor. Su salario es un 14,7% inferior en aquellas profesiones masculinizadas, es decir, con una presencia de hombres superior al 65%; una diferencia que se reduce al 8,4% en las paritarias, y que sin embargo alcanza el 11,1% en aquellas profesiones feminizadas, es decir, con mayor número de mujeres, según se desprende del informe sobre la brecha de género publicado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) en su nuevo número de Esenciales. Por tanto, las diferencias salariales se reducen en mayor medida en las ocupaciones paritarias.    

En la actualidad, más de la mitad de las profesiones (el 53,7%) están masculinizadas y el 31,5%, feminizadas, por lo que solo 14,8% tiene una presencia paritaria (en torno al 40%-60%) de hombres y mujeres, de acuerdo a los datos de la última Encuesta de Estructura Salarial cuatrienal publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2014.

No obstante, la mayor o menor presencia de hombres mujeres no está determinada por el hecho de que se trate de un trabajo de alta o baja cualificación. Los hombres ocupan un mayor número de empleos relacionados con las ciencias, la ingeniería, la construcción, la seguridad o el transporte, mientras que las mujeres desarrollar trabajos del sector de la salud, el cuidado y la educación, puestos administrativos, de recepcionistas o dedicados a la atención al público.

Para acabar con las diferencias salariales, el informe de BBVA e Ivie propone diseñas políticas educativas que "fomenten la igualdad de género y orienten a las personas hacia su carrera profesional y futura ocupación en base a sus capacidades y no por el género con el que se identifican en la sociedad". Asimismo, hace hincapié en la necesidad de que las condiciones laborales permitan la conciliación entre la vida familiar y la vida profesional para ambos sexos.

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