¿Por qué son tacañas las compañías españolas con la investigación?

Las firmas dedican a I+D la mitad que la media europea, dice Fecyt.

Cáncer, alzhéimer y párkinson, las áreas preferidas.

¿Por qué son tacañas las compañías españolas con la investigación?

Alzhéimer, párkinson y cáncer son los principales blancos del gasto que realizan las empresas españolas en investigación y ciencia para cumplir con la sociedad. Grandes áreas, desde luego, de fuerte impacto social, pero el problema es que los recursos globales empleados son insuficientes.

Exactamente la mitad de la media europea, unos 7.000 millones de euros, cuyo grueso aglutinan apenas 20 compañías, según la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt).
Pero ¿por qué son más tacañas las compañías españolas que las europeas? Pedro Sánchez, profesor de Organización Industrial de la Universidad Pontificia de Comillas, afirma que además del miedo al fracaso (solo dos de cada diez proyectos resultan rentables) y a la falta de confianza en el talento español, “somos más cortoplacistas”.

De hecho, “cuando nos hablan de resultados a más de cuatro años nos parece el cuento de la lechera”, aclara. Esto ocurre también en el área de salud “cuando el desarrollo de un fármaco nuevo dura unos diez años”. Por eso, cada vez más se tiende a apostar por introducir “fármacos renovados, ya en el mercado, para además frenar a las marcas blancas”.

Los directivos deberían ser obligados a trabajar en el extranjero, donde el apoyo a
los científicos es una realidad

“España se está convirtiendo en una fábrica de genéricos, ya que las matrices no investigan aquí”, dice Coral Barbas, directora del centro de excelencia y bioanálisis de la Universidad CEU San Pablo.

La falta de formación (no académica) de los ejecutivos españoles es también un lastre. “Hay que hacer rotar a los directivos en empresas de otros países donde la I+D es una realidad porque es lo único que les ayudará a creer en ella”, explica Sánchez. “Bienvenida sea toda inversión que llega al alzhéi­mer, cáncer o párkinson”, arguye Barbas, “pero también hay que darle divulgación a otras patologías que no producen alarma social, como la tuberculosis, e investigar en nuevos antibióticos”. Asimismo, abordar proyectos más pequeños daría entrada a la inversión de empresas más medianas.

“En salud, si no investigas, estás muerto”, recuerda Gabriel Canel, director del servicio de apoyo a la investigación de la Clínica Universidad de Navarra. “Más desgravaciones fiscales ayudarían, pero hay que estar dispuestos a prescindir de esa recaudación”.

Según Canel, en los últimos años “se han dado pasos para que inviertan las empresas en los proyectos promovidos por centros públicos, pero otra cosa es “que Hacienda incentive para que quieran entrar”. Y, de hecho, cada año la línea de créditos públicos para investigar no se consume.
Junto a los laboratorios, que invierten al año más de 1.140 millones de euros, la banca, con Santander a la cabeza, y las aseguradoras son algunos de los colectivos más comprometidos.

En 15 años, la Fundación Mutua ha aportado 60 millones de euros. Más de 1.400 estudios (203 de cáncer) y unas 3.000 publicaciones científicas es parte de su legado. La convocatoria anual de ayudas a la investigación científica, dotada hoy con 1,7 millones de euros, es muy ambiciosa.
Junto al cáncer y las enfermedades raras de niños, los trasplantes son áreas prioritarias.

Actualmente, financia el desarrollo de un registro nacional de enfermos en lista de espera urgente para recibir un corazón. También, el Hospital A Coruña acaba de empezar un estudio para mejorar la asignación de órganos. Unos dos millones de euros al año destina a investigar la Fundación Mapfre. Muy centrada en párkinson, alzhéimer, lesiones celulares y terapia celular, ha otorgado más de 1.000 becas y financiado 800 proyectos desde 1979. Destaca el dedicado a la terapia celular para lesionados medulares, desarrollado en el Hospital Puerta de Hierro, a punto de ser autorizada por la Agencia del Medicamento.

Unos 90 millones de euros aportará La Caixa en 2019 a la investigación (70 millones, este año), dentro de un plan que triplicará la inversión en tres años. Junto a la oncología, las enfermedades cardiovasculares e infecciosas y las neurodegenerativas (como el alzhéimer) son las principales dianas de los tres tipos de ayudas que convoca. En 30 años, ha financiado 490 proyectos y otorgado 4.544 becas.

La misión de las fundaciones

Caser. La fundación Caser acaba de crear un programa de ayudas a la investigación para talentos que desarrollen su labor en España, con una dotación entre los 5.000 y los 20.000 euros.

Fundación Asisa. Junto a la Universidad Miguel Hernández de Elche, la fundación ha impulsado una cátedra de simulación clínica para promover la investigación y formación en esta área.

Vithas Nisa. En colaboración con el centro CEU Cardenal Herrera, esta fundación ha creado una cátedra del dolor para apoyar ensayos clínicos, entre otras.

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