¿Por qué el desencanto de este año con los fondos?

En el sector no sabemos crear las expectativas correctas ni transmitir los riesgos adecuados

¿Por qué el desencanto de este año con los fondos?

Este año el 91% de los fondos disponibles en euros para el inversor español están en rentabilidades negativas. Y un tercio pierde más del 5%. Normal que el inversor español, mayoritariamente conservador, no esté contento. ¿Es normal que pierdan ese dinero? Si es así, ¿en qué han fallado los gestores? ¿Son los fondos un mal instrumento de inversión? ¿Qué otras alternativas de inversión tiene el inversor?

Con la evolución que han tenido los mercados, a mí me parecen aceptables o casi buenas las rentabilidades de los fondos, en general: dos tercios de los fondos disponibles para el inversor español (de todas las categorías, incluyendo los más agresivos) caen menos de un 5%; los índices de renta variable europea alrededor de un 10% (el índice de pequeñas compañías aún más)M; la Bolsa mundial cubierta a euros alrededor del 5% y los emergentes también más de un 10%. Los índices de renta fija caen entre el 2% y el 5%, si excluimos la renta fija emergente, que corrige mucho más.

Que los inversores no estén contentos es normal, a nadie le gusta ver una menor valoración de su patrimonio financiero. Sin embargo, lo relevante no es cómo se valora ahora, sino lo que valdrá cuando lo vayan a necesitar en el futuro. A mi no me preocupa el malestar de los inversores por la pérdida, porque es temporal y recuperable si se mantienen en fondos con el riesgo y la diversificación adecuada que les permita su horizonte temporal. Si reducen el riesgo drásticamente, se dificultará en gran medida la recuperación.

Vale la pena recordar que el fondo es un producto idóneo por su gestión profesional, liquidez, accesibilidad para cualquier nivel de patrimonio y amplia gama para diversificar, sin olvidarnos de su ventaja fiscal y la garantía de una rigurosa legislación que vela por el inversor. Me preocupa que la desilusión con fondos y mercados lleve a tomar una mala decisión.

¿En qué falla la industria de gestión de fondos (y la de asesoramiento) para que muchos inversores se planteen salir ahora de los fondos líquidos con riesgo, pero estén dispuestos a invertir en activos o productos ilíquidos como inmuebles, fondos de capital privado, de deuda privada e incluso en hedge funds o productos estructurados? En mi opinión, creo que en la industria fallamos en varias cosas. Para mí, el principal fallo es que no sabemos crear las expectativas correctas de lo que los inversores pueden esperar de los distintos tipos de fondos, ni de los mercados en el corto, medio y largo plazo. Ni sabemos transmitirles de forma clara los riesgos que asumen con las diferentes opciones de inversión. Y ahora me preocupa la moda de los activos ilíquidos.

A mi me parece acertado que los inversores con patrimonio elevado tengan un porcentaje en activos ilíquidos como inmuebles (además de la vivienda habitual) o inversiones en fondos de compañías no cotizadas (en los que se comprometen por muchos años), de deuda privada, etc., pero algo no estamos haciendo bien si los inversores son capaces de invertir en productos ilíquidos ligados al ciclo económico y al mismo tiempo piensan en salirse de fondos con el sello UCIT porque no soportan el riesgo.

En nuestro ánimo de conseguir que los españoles inviertan en productos financieros, no solo en inmuebles, a veces los asesores no incidimos lo suficiente en explicarles que para alcanzar una rentabilidad media del 3% o 4% a cinco años vista tienen que aprender a soportar la tensión o riesgo de ver bajar las rentabilidades de sus fondos, incluso el doble del rendimiento esperado en un periodo de tan solo tres o seis meses.

La buena noticia es que el riesgo es inversamente proporcional al plazo de inversión, es decir, si inviertes a largo plazo es muy difícil perder, salvo que la cartera de fondos no se haya construido bien (correcta exposición de activos adecuada al horizonte temporal y buena diversificación geográfica y sectorial).

Todos en la industria sabemos que lo que funciona a largo plazo es mantener una distribución entre renta variable, renta fija y liquidez adecuada a cada situación particular. Salir y entrar de mercados en el momento idóneo es algo que ni los gestores profesionales pueden hacer consistentemente bien, simplemente porque el mercado a corto plazo es impredecible, pero a largo plazo sí que lo es.

Sin embargo, la mayoría de los que trabajamos en este sector de la gestión y el asesoramiento empleamos mucho más tiempo en contar las perspectivas que tenemos para el corto plazo (un año es corto plazo) y en justificar por qué el mercado no se ha comportado como se había pronosticado que en concienciar al inversor español sobre la importancia de invertir pensando en el largo plazo.

Y desgraciadamente algunos en esta industria no quieren desengañar a una gran cantidad de inversores que siguen creyendo que los profesionales podemos predecir una corrección. Sin embargo, hay que resaltar que como más aporta un asesor es evitando que el inversor salga en el momento peor de mercado y un gestor rebalanceando el riesgo de la cartera.

Es difícil acertar el nivel más bajo para entrar en fondos, pero comparado con el final del año pasado este nivel ya es mucho mejor. Como dice Martin Huete, los fondos deben ser el único producto que no se compra en rebajas: si tiene plazo por delante anímese, empiece por una cantidad que esté dispuesto a no mirar en diez años o más.

Marta Díaz-Bajo es directora de análisis de fondos de Atl Capital Gestión de Patrimonios

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