Un acuerdo con los autónomos de preocupante tinte oportunista

Todo indica que los ingresos no van a ser suficientes para financiar las prestaciones

Las organizaciones de autónomos ATA y UPTA celebraron ayer el acuerdo alcanzado con el Ministerio de Trabajo, tras semanas de negociaciones de ida y vuelta, para mejorar las prestaciones del colectivo. Conforme al pacto, la base mínima de cotización subirá el 1,25% en 2019 y el tipo pasará del 29,8% al 30%, lo que supone que los autónomos personas físicas pagarán 64,3 euros anuales más el próximo año (5,36 euros mensuales,) mientras que para los societarios serán 83 euros al año (6,89 euros más al mes). Esta subida, igual a la ya pactada la semana pasada, implicará que de los actuales 932,70 euros de la base mínima se pase a 944,35 euros al mes, mientras la cuota a pagar subirá de 277,94 a 283,3 euros (para los societarios, hasta 1.214,08 y 364,22 euros, respectivamente).

El acuerdo resuelve también carencias para este importante colectivo, formado por 3,3 millones de autónomos, al incluir la mejora del derecho a paro y a cobrar la prestación por accidente de trabajo o por enfermedad profesional desde el primer día de baja. Además, los autónomos podrán no abonar la cuota a la Seguridad Social a partir del segundo mes en caso de baja por enfermedad o incapacitación temporal hasta el momento de la nueva alta.

La subida de bases, sin embargo, sigue siendo provisional hasta que la Seguridad Social presente un documento con datos y diferentes propuestas a las organizaciones para establecer un sistema de cotización basado en los ingresos reales. El Gobierno se ha comprometido a presentar un primer documento antes del próximo 31 de enero, con el objetivo de culminar el acuerdo con las asociaciones de autónomos en 2019. La Administración asume igualmente la obligación de dar prioridad a una propuesta sobre ingresos reales para aquellos autónomos que ingresan menos del salario mínimo interprofesional.

Con todo, esos flecos pendientes no son la principal duda que surge tras este acuerdo. Por un lado, se produce la situación inédita de que la base mínima de cotización de los autónomos será inferior a la de los asalariados (1.050 euros mensuales en 2019), lo que lleva a los expertos a predecir la creación de más falsos autónomos. Y, además, a la espera de conocer los detalles, todo indica que los ingresos no van a ser suficientes para financiar las prestaciones. Así lo evidencia que la primera subida de la base mínima barajada por Trabajo superaba los 200 euros al mes, que ahora quedan en 64 euros. Si se trata ahora de un cálculo oportunista no solo sería poco serio, sino una irresponsabilidad. El Gobierno cometerá un grave error si, lejos de aplicar rigor en las cuentas, intenta quitar de en medio un problema en plena campaña electoral andaluza.

Normas