Cómo sobrevivir al Black Friday

Este año volveremos a ser objeto de aparentes descuentos increíbles

Un operario coloca un cartel en el escaprate de una tienda de Valencia en la que anuncia grandes rebajas en el Black Friday del año pasado.
Un operario coloca un cartel en el escaprate de una tienda de Valencia en la que anuncia grandes rebajas en el Black Friday del año pasado.

El Black Friday llega de nuevo precedido por el Día de los Solteros chino. Este último evento, que se celebra el 11 de noviembre, comenzó en 1993 en la Universidad de Nanjing y consistía en que los solteros se compraran regalos para si mismos. Lo que empezó como una iniciativa para “luchar” contra el día de San Valentín se ha convertido en la actualidad en el evento de compras más grande del mundo. Los consumidores se gastaron un récord de 25.300 millones de dólares en productos durante el Día del Soltero del año pasado, superando los 19.600 de dólares gastados conjuntamente en Estados Unidos en el Día de Acción de Gracias y durante el Cyber Monday. Además, parece que en 2018 se han superado las expectativas y la cifra podría haber subido hasta un 27%.

¿Realmente es posible que los ciudadanos sigamos gastando cada año a un ritmo con crecimiento exponencial? ¿En qué momento nos desilusionaremos ante esta vorágine de vacaciones comerciales?.

La Globalización nos ha traído el Black Friday, el Cyber Monday y el Single´s Day, que forman ya el nuevo triunvirato comercial que nos azota a los ciudadanos durante el mes de noviembre. A este mes de grandes gastos le seguirá la Navidad –una época tradicional de compras que suele dejar nuestras carteras temblando– y después las rebajas de enero. ¡Agota solo pensarlo!

Es bueno aprovechar los descuentos para comprar aquellas cosas que necesitas, siempre que puedas permitírtelas de acuerdo con tu nivel de ingresos y gastos. Pero el ritmo de ventas y el abuso de la financiación al consumo pueden indicar que la mayoría de nosotros durante estos días compramos cosas que no necesitamos, a precios que no sabemos realmente si son una ganga y además por encima de nuestras posibilidades. La parte emocional de nuestro cerebro gana a la parte racional. Acabamos comprando dos camisetas en lugar de una porque nos regalan una bufanda que además de ser fea, al final no sabemos a quién regalar; añadimos algo más a la cesta de nuestra compra por internet que no teníamos previsto para ahorrarnos los gastos de envío; compramos cosas en paquetes de seis aunque no necesitamos tantos, porque “así sale más barato”. Sabemos que en España no tenemos el nivel de educación financiera suficiente, lo que contribuye a sucumbir al marketing y a ese mini yo interior que te dice que esa compra se justifica porque es un chollo.

¿Entonces qué hacemos para sobrevivir a estas fechas? Lo que nos recomiendan los expertos en esta materia son dos cosas: hacer una lista y montar planes interesantes alternativos durante esos días de máxima presión. Tener antes de que comience noviembre una lista de las cosas que necesitas comprar con precios orientativos, incluyendo algo para ti que no sea muy caro pero que te haga ilusión, y hacer un presupuesto del dinero disponible . La segunda recomendación es montar planes que te ayuden a no pensar en ello. Quedar con amigos a los que te apetece ver, empezar a diseñar el Belén, dar un paseo por el centro de la ciudad, apuntarse a una jornada de voluntariado, abrir el armario para sacar la ropa que ya no nos ponemos y… donarla. Cualquier cosa que realmente pueda ser útil. Y siempre en familia o con amigos para hacerlo realmente especial y que se convierta en una costumbre a partir de este año.

¿Y qué pasa con las compras de internet? Los dos trucos anteriores funcionan también para las compras online, pero es necesario tener en cuenta un punto al que normalmente no prestamos mucha atención: la ciberseguridad.

La Asociación Española de Banca, junto con sus asociados, ha lanzado en estas fechas una campaña para ayudar a los usuarios a comprar de manera segura por internet, con precauciones como desconfiar de descuentos desproporcionados y recomendaciones como comprar por webs que comiencen por “https” y que incluyan los datos de contacto y dirección del comercio, leer las políticas de privacidad, leer opiniones de otros usuarios antes y utilizar siempre redes wifi seguras. Además de esta campaña, los protagonistas de nuestra iniciativa de educación financiera ‘Sí Dígame’, Jaime y Julio, nos explican todo lo que tenemos que saber sobre la compra online segura y cómo administrar nuestro presupuesto personal.

Este año nuevamente vamos a ser objeto de aparentes descuentos increíbles, a los que se unirá el hecho de que son limitados en el tiempo y que utilizando el big data se ajustan a nuestros gustos y aficiones. Toda esta información llegará a nuestro email o aparecerá cuando naveguemos por internet o usemos nuestras aplicaciones de móvil favoritas. Es un momento perfecto para, con una lista en la mano y unos planes familiares o con amigos, tomar el control de lo que queremos, lo que necesitamos y actuar en consecuencia.

Beatriz Morilla es responsable de RSC de la Asociación Española de Banca (AEB)

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