May se aferra al acuerdo del Brexit pese a la oleada de dimisiones y las críticas del Parlamento

La ‘premier’ se niega a dimitir pese a las críticas dentro y fuera de su partido

Dejan el cargo cuatro miembros de la Ejecutiva

25 noviembre cumbre brexit
La primera ministra británica, Theresa May, durante una rueda de prensa este jueves. Reuters

Theresa May no parece tener intención de rendirse pese a que su Gobierno se tambalea y no salen las cuentas para aprobar el preacuerdo del Brexit en el Parlamento británico. La primera ministra británica se mantuvo este jueves firme en su empeño de seguir adelante con el pacto sellado con la UE, a pesar de las dimisiones en su Ejecutiva ocurridas esa misma mañana y del aluvión de críticas que recibió en la Cámara de los Comunes, tanto por la oposición como por sus propias filas. La gran inestabilidad política de la jornada hizo que la libra esterlina perdiera un 1,9% frente al euro y se dejara un 1,6% frente al dólar.

“Mi liderazgo se basa en tomar las decisiones correctas, no las fáciles, y este acuerdo va en el interés nacional. ¿Voy a llevarlo a cabo? La respuesta es sí”, afirmó rotunda la premier en rueda de prensa este jueves por la tarde, tras ser preguntada si seguiría al frente del Ejecutivo si se le plantea en el Congreso una moción de confianza, algo que han mencionado algunos diputados de ala más dura. Para que la moción se pusiera en marcha, el presidente del grupo parlamentario de los tories tendría que recibir al menos 48 peticiones de diputados y, según medios británicos, esos números no se dan por el momento. Pero lo que parece innegable es que su liderazgo pasa por sus horas más bajas.

A lo largo de la jornada de este jueves, tanto en Westminster por la mañana como ante los medios por tarde, la líder conservadora se esforzó una y otra vez por defender el borrador del divorcio con la UE como el “mejor acuerdo posible” y que “cumple con las prioridades de los británicos”. Aseguró que seguirá trabajando para alcanzar ese objetivo y reiteró su negativa de que se vaya a retrasar el Brexit y, aun menos, de llevar a cabo un segundo referéndum. “Es nuestro deber votar este acuerdo y nos saldremos (de la UE) el 29 de marzo de 2019”, señaló.

Lo que todavía no parece nada claro es cómo la primera ministra conseguirá el apoyo suficiente entre un Parlamento hostil para dar luz verde al acuerdo, por lo que alertó de las “consecuencias” desconocidas de no respaldarlo. Volvió a reconocer, eso sí, que las negociaciones han sido “muy difíciles”, y que han tenido que tomar “decisiones poco cómodas”, entre ellas, la del futuro de la frontera con Irlanda. Pero destacó que “ningún acuerdo se podría haber alcanzado” con la UE sin un plan para evitar una frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, uno de los mayores obstáculos en la negociación.

May tendrá ahora que buscar un nuevo ministro para el Brexit, después de que el hasta ahora hombre al frente, Dominic Raab, anunciara su dimisión a primer ahora de la mañana del jueves, antes de que May iniciara su comparecencia en Westminster. Raab, un conservador del ala dura y que se perfila como uno de los posibles sucesores de la premier, renunció al cargo por considerar que el acuerdo “pone en peligro la integridad de Reino Unido”. Quien parece que puede tomar su relevo es el actual secretario de Medioambiente, Michael Gove, una figura clave para May, de la que ella valoró “su excelente trabajo en la negociación de la política de pesca con la UE”, aunque sin confirmar el cargo.

No solo tiró la toalla Raab, también lo hizo la responsable de la cartera de Trabajo, Esther Mcvey y dos viceprimer ministros más, por lo que el diario The Guardian no dudó en calificar la situación como la de “un Gobierno arrojado al caos”. Con los dos del jueves, son ya nueve los ministros que han dimitido en apenas dos años con May al frente, superando los ocho que lo hicieron en seis años de Gobierno de David Cameron.

El líder de la oposición, Jeremy Corbyn reiteró su negativa a apoyar el pacto y preguntó a la mandataria cómo pretendía que el país confiara en un acuerdo que “el propio ministro del Brexit, que lo ha negociado, no puede apoyar”. Aseguró que apoyará un segundo referéndum si no puede forzar unas nuevas elecciones generales.

"Adiós menos doloroso"

El jefe negociador de la UE, Michel Barnier, se reunió este jueves con Tusk y le entregó el texto del acuerdo: 585 páginas con 185 artículos, tres protocolos (sobre Irlanda, Gibraltar y Chipre) y varios anexos sobre la retirada "ordenada" del Reino Unido.

Tusk agradeció a Barnier por su trabajo y aseguró que si no tuviera la certeza de que si no hubiera hecho todo lo posible para proteger los intereses de los Veintisiete "no propondría formalizar este acuerdo". "Desde el principio no hemos tenido duda de que el Brexit es una situación en la que todos pierden y que las negociaciones solo tratan de controlar los daños", declaró el político polaco. Tusk detalló que a continuación el acuerdo será analizado por los Estados miembros y que a finales de semana los 27 embajadores se reunirán para compartir su evaluación del texto.

"Déjenme decir a nuestros amigos británicos que, por mucho que me entristezca verlos partir, haré todo lo que pueda para que este adiós sea lo menos doloroso posible, tanto para ustedes como para nosotros", concluyó Tusk.

Principales puntos de acuerdo

El pacto protege los derechos de los más de tres millones de ciudadanos comunitarios que viven en el Reino Unido y de más de un millón de británicos que residen en países de la Unión Europea y establece que Londres deberá respetar los compromisos financieros adoptados como Estado miembro.

También fija la solución para evitar la frontera física entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, una de las cuestiones más delicadas de las negociaciones para ambas partes y que en varias ocasiones amenazó con hacer descarrilar las conversaciones.

Finalmente, todo el Reino Unido permanecerá en la unión aduanera de la UE, de forma que Irlanda del Norte quedaría en el mismo territorio aduanero que el resto del Reino Unido. Sin embargo, ese remedio o salvaguarda solo se aplicará si Londres y Bruselas no logran resolver la cuestión de la frontera en el largo plazo mediante un "futuro acuerdo".

Barnier indicó ante la prensa que si no se ha cerrado ese pacto para julio de 2020, la UE y el Reino Unido podrían considerar de forma conjunta para tener más tiempo extender el periodo de transición. "Solo si al final de la transición, extendida o no, no hemos logrado aún un futuro acuerdo, la salvaguarda acordada entraría en vigor", comentó el exministro francés, quien apuntó que el periodo transitorio solo se podrá alargar una vez, por un periodo limitado y si se acuerda de forma conjunta.

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