Indra y sus socios europeos sientan las bases contra los ciberataques en los coches autónomos y conectados

Calcula que la conectividad y automatización de los vehículos abren más de 50 posibles puntos de ataque

Cree que la seguridad del dato es clave, porque los vehículos empiezan a recibir información muy sensible

coches autonomos
Un coche autónomo haciendo pruebas en la A-6 en Madrid.

La conectividad y automatización de los vehículos ofrecerán, según los expertos, mejoras en la movilidad y mayor seguridad en los desplazamientos, pero también abren la puerta a ciberataques en los coches conectados, en la infraestructura y en los centros de control de tráfico. Indra calcula que dicha conectividad da lugar a más de 50 posibles puntos de ataque, “lo que obliga a desarrollar soluciones que garanticen la ciberseguridad no solo en coches sino también en autobuses, tranvías o trenes; en todo el ecosistema de movilidad”, dice Alberto Sosa, responsable de Innovación del área de Transporte de la compañía.

El directivo explica que Indra está trabajando ya en esta línea en el marco de dos proyectos europeos de I+D+i (Secredas y Scott). El primero está integrado por 69 entidades de 16 países europeos y cuenta con un presupuesto de 50 millones. Su objetivo es crear una tecnología de referencia segura para sistemas automatizados, que cumpla también con el nuevo reglamento de protección de datos europeos (el GDPR).

“En concreto, el proyecto aborda el desarrollo de herramientas y mecanismos que garanticen la privacidad y seguridad en todas las capas de comunicación de los coches conectados y su ecosistema: desde las comunicaciones internas entre los sistemas de los propios vehículos y sus sistemas de desbloqueo o sensores, hasta el intercambio de datos con el centro de control, la infraestructura o las plataformas en la nube que facilitan a los vehículos nuevos servicios”, añade Sosa. En este proyecto, Indra desplegará varios servicios para coches conectados, basados en tecnologías de intercambio de información y comunicaciones seguras, cloud computing y procesamiento inteligente distribuido.

La compañía también está desarrollando en el proyecto Scott una plataforma intermodal en la nube, que permitirá enviar “de forma segura” a los vehículos información en tiempo real como los límites de velocidad u otras señales, recomendaciones o alertas, e incluso información de otros medios de transporte.

“El proyecto hará posible por ejemplo que se notifique de forma confiable a los vehículos conectados y autónomos la llegada de un tren en un cruce”, continúa Sosa, que advierte que esta interoperabilidad es clave en las ciudades, donde coexisten una gran cantidad de medios de transporte distintos. El directivo destaca que el proyecto Scott, cofinanciado por la Comisión Europea y el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, cuenta con 57 socios de 12 países.

“Es vital que todos los países miembros de la UE trabajemos juntos en esta materia y con una gran diversidad de empresas y sectores”, dice Sosa, que indica que el objetivo es establecer un marco normativo de seguridad sobre el que se puedan apoyar las aplicaciones y los servicios cooperativos de tráfico. “La seguridad del dato aquí es clave, porque los vehículos empiezan a recibir información muy sensible. No hablamos de que te hacken un sistema y no puedas seguir escuchando Spotify, hablamos de información que nos llevará a tomar decisiones a las personas y a los coches cuando estos sean totalmente autónomos. Así que es muy importante que nos tomemos muy en serio los temas de ciberseguridad”.

Auto sin conductor en pruebas

Más allá de contribuir a definir en Europa una arquitectura de los sistemas y unos servicios estandarizados para evitar que haya barreras y problemas cuando un vehículo conectado o autónomo cambie de país dentro de la UE, Indra también lidera el proyecto europeo Autocits, que prueba ya coches autónomos en Madrid, Lisboa y París para adaptar la normativa, los centros de control y las infraestructuras a este tipo de coches.

"Ya hay 10 kilómetros en el carril bus-VAO de la A-6 de Madrid donde estamos haciendo un piloto con un coche autónomo que alcanza velocidades superiores a los 80 Km/hora", señala Sosa. Para ello, se ha instalado en esa vía una red de equipos dotados con diferentes tecnologías de comunicación ITS-G5 y comunicaciones móviles, que facilita la comunicación entre el coche y el centro de control de tráfico. "Gracias a los servicios de transporte inteligentes y cooperativos desarrollados en el proyecto, podemos enviar al coche información en tiempo real sobre la situación del tráfico, el clima u obras en la carretera. De esta manera, sea amplía su visión y se facilita una convivencia segura entre vehículos autónomos y convencionales, algo que será clave en el futuro".

La tecnológica española, que recientemente presentó Indra Mova Solutions, su nueva oferta para transporte con la que aseguran querer ponerse a la cabeza de la llamada smart mobility, participa igualmente en el proyecto C-Roads, con pilotos en Madrid y Cantabria. Una iniciativa, liderada por la Dirección General de Tráfico, pero que también cuenta con financiación europea. "Queremos trasladar a estos proyectos todo lo que sabemos de ingeniería de tráfico convencional al nuevo ecosistema digital", remarca Sosa, que resalta la experiencia de la compañía en ciberseguridad y sus capacidades de procesamiento en la nube.

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