La ocupación hotelera cayó en los cuatro meses de temporada alta

Se registraron 1,7 millones de pernoctaciones menos entre junio y septiembre

El deterioro se debe íntegramente a la salida de extranjeros a destinos más baratos

Ocupación hotelera
Turistas en el centro de Málaga.

La ralentización de la llegada de turistas extranjeros ha tenido un impacto directo en la ocupación hotelera. Los datos hechos públicos por el INE revelan que es la primera vez desde 2009, primer año en el que se notaron los efectos de la crisis, en que la ocupación hotelera cayó en los cuatro meses de temporada alta (de junio a septiembre). En concreto se perdieron 1,7 millones de pernoctaciones con respecto al mismo período de 2017 hasta los 163 millones en temporada alta. En términos absolutos, sin embargo, es el segundo registro más elevado desde la crisis, tan solo superado por 2017 (164,8 millones).

Esta caída de la ocupación no ha sido óbice para que los precios hoteleros y los indicadores de rentabilidad empresarial hayan seguido subiendo. Los precios subieron un 1,71% anual en junio (1,44 euros), un 1,18% en julio (3 euros), un 0,59% en agosto (1,77 euros) y otro 0,59% en septiembre (0,7 euros).

La estadística elaborada por el INE muestra como la caída de las pernoctaciones se ha debido en exclusiva al turismo extranjero, ya que la ocupación de los viajeros nacionales creció en el acumulado entre junio y septiembre. En ese período se produjeron 109 millones de pernoctaciones de extranjeros, lo que supone 2,17 millones menos que en 2017. Por otra parte, los viajeros nacionales realizaron 54 millones de pernoctaciones, medio millón más que en el mismo período de 2017. El desplome que ha sufrido la ocupación hotelera en España está muy ligado al trasvase de turistas extranjeros, fundamentalmente británicos y alemanes, los dos principales mercados emisores de España, hacia otros destinos más baratos como Turquía, Egipto o Túnez.

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