Por qué en Reino Unido sí hay mujeres consejeras

Desde 2011 y con el apoyo de Cameron se obligó a las empresas cotizadas a incluir a féminas en el máximo órgano de decisión

El plan involucró a todos los agentes, desde directivos a cazatalentos o inversores, entre otros

Consejos administración
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Una cuestión de Estado. Así se planteó en 2011 la promoción de una mayor presencia de mujeres a los consejos de administración de las empresas cotizadas en Reino Unido, avalado por el gobierno de David Cameron. El plan forma parte del Informe Davies: Women on boards, cuyo objetivo es conseguir que el 33% de los puestos del máximo órgano de control de las empresas lo ocupen mujeres antes de 2020. Se ha ido poco a poco, “se han dado millones de pasos pequeños, ya que es un tema complejo, ya que ahora entendemos temas que hace unos años no podíamos pensar, porque cada uno en la sociedad, en la familia y en las empresas pueden jugar un papel importante”, aseguró ayer Denise Wilson, consejera delegada de Hampton Alexander Review, uno de los organismos de revisión empresarial independiente de Reino Unido, creado, entre otros, por la Oficina de Igualdad del Gobierno, con el fin de liderar grupos de trabajo con el fin de aumentar el número de mujeres en consejos y en cargos ejecutivos de las empresas cotizadas.

Su intervención se enmarca en la jornada, titulada Retos para acelerar la participación de las mujeres en los puestos de máxima decisión, organizada por la fundación Women Forward en la sede de la Bolsa de Madrid. El caso británico, que ha pasado de tener una presencia de mujeres tanto en los consejos, de un 12 a un 32%, según se detalló en la sesión, como en los consejos de dirección, de un 10 a un 20%, se ha duplicado en los últimos seis años en las empresas FTSE 350 de la Bolsa londinense. Estos resultados marcan la diferencia, apuntó Ana Martínez-Pina, vicepresidenta de la CNMV, debido a un factor decisivo: la obligatoriedad de sentar a mujeres en los consejos de administración. “En el resto de los países de la UE estamos en una media del 25%, el doble que en 2010, pero muy lejos del 40% del borrador propuesto para 2020 a iniciativa de la Comisión Europea en 2012, pero que no se llegó a aprobar porque los países decidieron que fuera una recomendación”, detalló Martínez-Pina. La diferencia está precisamente en obligar o recomendar. “En Reino Unido existen medidas de imposición obligatoria”.


En España, el objetivo es alcanzar el 30% en 2020. De momento, según adelantó la directiva de la CNMV, el informe que presentará la institución a finales del mes de octubre fija en el 19% el porcentaje de mujeres en los consejos de administración de las empresas cotizadas, frente al 16,6% de un año antes. Por categorías, detalló que hay un incremento del 3% en el apartado de independientes, y en cambio disminuye ligeramente del 4,7 al 4,5% el porcentaje de consejeras ejecutivas. Si se sigue a este ritmo, avanzó Martínez-Pina, en 2020 se llegará al 25% frente al 30% que recomienda el Código de Buen Gobierno Corporativo. “Nos queda camino por recorrer”.

También queda recorrido en Reino Unido, pero el objetivo se va cumpliendo, detalló Wilson, que calificó el caso británico de revolucionario, porque los objetivos son realistas. Es más, en las 350 empresas más relevantes del Reino Unido hay identificadas 700 mujeres “capaces y con talento para asumir puestos de responsabilidad”. Sin embargo, no tenemos más mujeres dirigiendo empresas, “seguimos teniendo un largo camino por recorrer, pero hemos hecho un gran trabajo de inclusión, en el que se han involucrado políticos, presidentes, consejeros delegados, directivos, cazatalentos e inversores, todos han sido importantes, y queremos que el proyecto siga siendo predominante, a pesar del brexit”.

Además, los altos directivos se han convencido de que tener voces diversas en los órganos de decisión contribuye a tener mejores resultados. Y saben que “la imagen de empresa británica dirigida por hombres blancos y mayores es negativa”, apuntó la ejecutiva, con más de tres décadas de experiencia como ejecutiva en la City londinense. Después de haber comenzado este plan, “tenemos mayor riqueza en consejos de administración”. Por tanto, las empresas, aconseja, deberían abordarlo como cualquier otro plan estratégico.

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