La universidad se superespecializa y responde al mercado

Entre las novedades de este curso hay un Máster en Comunicación de eSports y un grado en Estudio de Género

Los títulos en ‘big data’ se diversifican y se dirigen con fuerza a cada profesión y sector

Biblioteca de la Universidad del País Vasco.
Biblioteca de la Universidad del País Vasco. Getty Images

La sociedad avanza a toda velocidad. Tanto, que muchos expertos coinciden en señalar que buena parte de los empleos más solicitados en un futuro no muy lejano todavía ni existen. Lo que sí es ya una realidad es la necesidad que tienen las empresas, por ejemplo, de profesionales del big data, uno de los puestos más solicitados y también uno de los más difíciles de cubrir, según un informe reciente del EAE Business School. También, la necesidad que tiene el incipiente y millonario mercado de los eSports de contar con profesionales bien formados en la disciplina.

Las universidades han tomado nota de todo ello. Para el nuevo curso que está a punto de empezar, entre los más de 2.800 grados y 3.500 másteres que se ofertarán, destacan nuevas titulaciones muy relacionadas con el mundo tecnológico, con el fin de adaptarse a la cambiante coyuntura del mercado laboral. Evolucionan los contenidos pero también la forma de impartirlos: en los últimos años, se ha venido viendo una tendencia en los grados en combinar una multiplicidad de áreas del conocimiento, tanto humanidades como ciencias, para dar una formación mucho más transversal.

Ingeniería de datos, Ingeniería electrónica de telecomunicaciones, Técnicas de aplicaciones de software, Tecnologías interactivas y computación, Desarrollo de aplicación web y móviles, Matemática computacional y Analítica de datos, son solo algunos de los nuevos grados relacionados con el big data al que los alumnos podrán optar en este nuevo curso.

“Las universidades siempre están revisando los planes de estudio para que estén actualizados, y continuamente se están preguntando cómo pueden dar respuesta a las figuras profesionales que va demandando el mercado laboral”, señala la vicerrectora de comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Virginia Luzón. La UAB encabeza este año en Cataluña la oferta de nuevos títulos con ocho grados, y también es una de las que más novedades ofrece a nivel estatal.

Las universidades siempre están revisando los planes de estudio para actualizarlos

Luzón explica que aunque los mecanismos para dar respuesta a lo que la sociedad demanda se han agilizado mucho en la universidad, lo normal es que pasen por lo menos entre dos o tres años desde que se diseña una nueva titulación hasta que se pone en el mercado. “Cada facultad se reúne y decide en junta si es necesario revisar o introducir nuevos planes de estudio. De ahí, debe pasar a aprobarse en el Consejo de Gobierno de la universidad. Después, se tiene que elevar a la agencia competente de cada comunidad autónoma vinculada al Ministerio de Educación y, finalmente, obtener la verificación de la Aneca, y sus calendarios no siempre coinciden con los de las universidades”, detalla.

Es por eso por lo que, por primera vez este año, la universidad catalana ofertará una Ingeniería de Gestión de Ciudades Inteligentes y Sostenibles como título oficial. Empezó a impartirse el año pasado como título propio, hasta que finalmente ha obtenido la verificación de la Aneca (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación).

Lo mismo ha sucedido con el nuevo grado en Estudios de Género, por lo que comenzará a impartirse como título propio, algo que no ha frenado al alumnado a la hora de apuntarse. “La respuesta ha sido espectacular, abrimos 60 plazas y hemos superado con creces las 200 solicitudes, lo que muestra que hay un verdadero interés”. En el año en el que el feminismo ha recobrado un espectacular impulso, España no cuenta todavía con una formación de grado sobre esta rama del conocimiento, a diferencia del resto de “universidades europeas y americanas, donde existe una larga tradición”, prosigue Luzón. Así, la UAB es la única en España en ofrecerlo, ya que por el momento solo existen especializaciones de posgrado al respecto.

La UAB es la única universidad española que ofrece un grado en Género

Diseñar titulaciones que respondan a las necesidades que la sociedad pide está cada vez más ligado con combinar diferentes áreas de estudios que hasta el momento se habían mantenido apartadas unas de las otras. También con la especialización, a medida que una rama empieza a cobrar protagonismo, como se está viendo ahora con las carreras tecnológicas.

“Pensamos que unos graduados con una formación interdisciplinar a la vez que especializada serán los que tengan la capacidad de responder a problemas muy concretos de la sociedad”, continúa Luzón, y pone como ejemplo la gestión del big data, un conocimiento que ahora mismo se está necesitando tanto en ingeniería y matemáticas como en comunicación. “A lo mejor en pocos años ofrecemos un grado de Comunicación vinculado con aspectos de Ingeniería, son dos temáticas que están muy interrelacionadas”, adelanta.

Esa transversalidad es también la que aplican en el nuevo Grado en Tecnologías Interactivas que imparte desde el año pasado la Universidad Politécnica de Valencia. Una titulación que abarca desde la realidad virtual y aumentada, hasta el diseño y la programación de una web, pasando por la robótica, los videojuegos o las aplicaciones multimedia. “Nos dimos cuenta que existía un gap entre la formación que dan en varios grados TIC de informática y telecos, con el perfil profesional que luego se requiere”, sostiene el director académico del grado, José Toledo.

Otra de las titulaciones que ven la luz es el Máster de marketing aplicado al lujo

“Nuestro objetivo es dar a los estudiantes los conocimientos prácticos que les permitan concebir, diseñar, desarrollar y operar sistemas y aplicaciones interactivas en diferentes ámbitos como la salud, el turismo, la industria del entretenimiento o la sostenibilidad medioambiental”, explica Toledo, razón por la que cuentan con un profesorado muy variado, desde ingenieros de telecomunicaciones hasta profesores de Bellas Artes. “Es una formación muy transversal, porque a la hora de trabajar en equipo, van a necesitar esa interdisciplinariedad”, destaca. Otra de las características de este grado, y que lo aleja de las ingenierías más clásicas, es que dura tres años en vez de cuatro, y su formación es mucho más práctica, con semestres temáticos orientados a la elaboración de proyectos concretos para que “los alumnos se vayan creando su propio portfolio, en lugar de tener una colección de asignaturas”.

Otro gap, esta vez en el mundo del entretenimiento, ha llevado a que la Universidad Carlos III oferte por primera vez una especialización que hace apenas cinco años hubiera sido impensable: un Máster en Comunicación de e-Sports. Otro reflejo más de la evolución de la sociedad, y es que las audiencias de la final del League of Legends (LoL), donde compiten ligas de jugadores profesionales de videojuegos, igualan ya a las de la NBA. “En los últimos cinco años ha habido un boom en el mundo de los e-sports, se está moviendo mucho en patrocinios, marcas y ligas, nos dimos cuenta que no había una formación específica en este sector, todos los perfiles son reciclados o exjugadores profesionales de videojuegos que no surten la demandado profesionales que está habiendo”, indica el director del máster, Gustavo Maeso.

Otra de las titulaciones nuevas para este curso es el Máster en marketing digital para el sector del lujo, ofertado por la UC3, y que responde a las necesidades de un mercado tan concreto como el del lujo. “Muchos de estos másteres se especializan tanto porque, al no tener un título propio en forma de grado, las universidades ponen todo el esfuerzo en el posgrado”, indica Juan Hernández, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Jaén y coautor del tradicional informe anual de la CRUE de La Universidad Española en cifras. Esta especialización también se percibe en los datos de matriculación. En 2013, había 76.172 matriculados en estos títulos, con una media de 29 alumnos por máster. Tres años después, la cifra ascendió a 107.300 matriculados, con una media de 37 estudiantes por título.

Cómo se crean o destruyen las titulaciones

Evolución. Atendiendo a los datos ofrecidos por el Ministerio de Educación, entre los cursos 2013-2014 y 2017-2018, ha habido un vaivén considerable en lo que al número de másteres ofertados se refiere. En el primero de los ejercicios, las universidades españolas ofrecían un total de 3.306. Un año después, la cifra ascendió a 3.661, y luego, curso a curso, a 3.782 y 3.772. En 2017-2018, el número quedó en 3.540.

Un interés casi particular. Que la oferta de másteres varíe tanto cada año no es nada extraño. La decisión de lanzar una de estas titulaciones “viene avalada de forma personal por uno o dos profesionales, es un interés casi particular, que si bien pasa por todos los órganos competentes para su aprobación, no es más que el deseo de unos profesores de dar salida a unas demandas con formación especializada”, explica la vicerrectora de Posgrado de la Universidad de Alcalá, Margarita Vallejo. No ocurre lo mismo con el grado, que se solicita por un decanato o por la dirección del centro, tras un debate con todos los departamentos implicados, y que se articula como salida a medio-largo plazo para dar respuesta a una necesidad. “La impartición de un grado implica muchos más recursos tanto humanos como de otro tipo en comparación con los que precisa un máster. Por eso, su permanencia en el tiempo debe garantizarse”, agrega.

Una decisión de cada universidad. La estructura, desarrollo, forma de evaluación y seguimiento de un máster, así como la decisión de mantenerlo o no, es algo que depende exclusivamente de cada universidad y comisión. “La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) tiene un carácter básico y evalúa cada título para habilitarlo, haciendo un análisis previo y otro a posteriori”, cuenta Juan Hernández (CRUE). Pero más allá, es cada campus el que decide todo. Si bien es cierto que “para que un rector le diga a un director de departamento que un máster no va a volver a impartirse, tiene que haber razones objetivas y reiterantes para ello. Es decir, tiene que haber datos sobre demanda, empleabilidad y utilidad que se repitan a lo largo de dos o tres cursos”, apunta Hernández. “Lo que ha hecho la Rey Juan Carlos, que ha eliminado el máster tras el caso Cifuentes, es algo excepcional”, asegura.

La esperanza de vida es corta. “Cada universidad tiene sus razones para apostar por unas u otras titulaciones”, señala la vicerrectora de docencia y ordenación académica de la Universidad de Barcelona, Amelia Díaz. Y es que, continúa, a diferencia de los grados, “los másteres universitarios están pensados para ser muy dinámicos, de vida más corta. Es habitual que cada año se dejen de impartir algunos y se pongan en marcha otros nuevos. Existe un proceso de revisión continua siempre enfocado a la mejora”.

La vista puesta en los grados. Muchas veces, a la hora de ofertar un máster, las universidades se centran más en una u otra rama de conocimiento en función de la oferta previa que existe en el grado. Es decir, “casos como el de las ingenierías, donde hay una variedad de grados enorme, suelen tener una cantidad de másteres más reducida, ya que esa especialización ya está en el título principal. Lo contrario sucede en ramas como las Ciencias Sociales. Como aquí la oferta en grado es menor, más limitada, la cantidad de másteres ofertados es mayor”, asegura Juan Hernández. También es importante fijarse en la zona, y es que las diferencias por regiones son notables. La UPC, con 86 alumnos de media por máster, es la universidad con mejores cifras. La de Burgos, con 17 estudiantes de media, es la que peores números presenta.

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