Mercados emergentes: ¿Cómo sortear la subida de tipos y la guerra comercial?

Los expertos aconsejan prudencia y realizan una minuciosa selección en función de los países

Latinomérica es vista con recelo debido a la fuerte dependencia de la liquidez estadounidense

Imagen de Yakarta
Imagen de Yakarta Getty Images

El 6 de julio entró en vigor la primera tanda de aranceles de EE UU a China por importe de 34.000 millones de dólares. Pekín, que en las últimas semanas se ha caracterizado por mantener una actitud comedida, no se ha quedado de brazos cruzados y respondió al golpe con aranceles similares. Cuando parecía que la calma había regresado al mercado, Donald Trump anunció nuevas medidas. Esta vez el objetivo de la Administración estadounidense pasa por la imposición de gravámenes por valor de 200.000 millones de dólares. En contra de los cabría esperar, el gigante asiático ha optado por la prudencia. El viceministro de Comercio chino, Wang Shouwen, mostró su predisposición a retomar las negociaciones. Koon Chow, analista de mercados emergentes y divisas de UBP, defiende que a pesar del alejamiento que existe a día de hoy entre las dos potencias, los nuevos impuestos anunciados por Trump podrían llegar a evitarse si China es capaz de ofrecer mayor protección a la propiedad intelectual de empresas estadounidenses. El experto señala que si el gigante asiático “ofrece algunas concesiones a EE UU, el presidente Trump rebajará las tensiones, especialmente tras las elecciones que se celebrarán en noviembre para la renovación” del Senado y la Cámara de Representante.

Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities, afirma que en caso de un recrudecimiento de la situación China encontraría problema porque el importe total de las importaciones procedentes de EE UU no supera los 150.000 millones. “Si quiere contrarrestar la actitud proteccionista de Trump deberá adoptar otro tipo de medidas, como dificultar por medios burocráticos la operativa de las empresas estadounidenses en su país”, sostiene.

El 3,2% del PIB

En la nueva cruzada abierta entre EE UU y China para hacerse con el liderazgo de la economía mundial, el equipo de análisis de JP Morgan considera que en el peor de los escenarios el que más tiene que perder es el país asiático “dado que los 450.000 millones de dólares de importaciones chinas que podrían ser gravadas representan el 3,2% del PIB chino”.

Mientras los inversores aguardan a conocer el desenlace de la batalla comercial, las ventas ganan la partida en la Bolsa china. El índice de Shangai acumula una caída del 14,2% en lo que va de 2018. Por su parte, el renminbi consigue esquivar la devaluación que viven las divisas emergentes y en lo que va de ejercicio sube un 2,4% en su cruce contra el dólar.

Asia Pacífico

Esta región engloba a un conglomerado de países con condiciones desiguales. Si bien en los últimos años muchas de estas economías han llevado a cabo profundas reestructuraciones para reducir su dependencia de la financiación en dólares y blindarse ante las expectativas de subida de tipos por parte de la Fed, la guerra comercial se convierte en un elemento desestabilizador. Los países se habían acostumbrado a convivir con el proceso de normalización monetaria de la primera economía del mundo. De hecho, si en 2013 la simple idea arrojada por Ben Bernanke de retirar las compras de deuda provocó una fuerte sacudida, las subidas acometidas por la Fed desde diciembre de 2015 habían pasado de puntillas por el mercado.

Los más vulnerables
A las disputas que existen entre EE UU y China se suma las tiranteces con el régimen de Kim Jong-un. Después de un 2017 de constantes amenazas, por fin este año Corea del Norte y EE UU llegaron a un acuerdo para rebajar la tensión. Pionyang anunció en abril la suspensión de los ensayos nucleares, un primer paso para avanzar en la desnuclearización. No obstante, este pacto que despertó el entusiasmo de China y EE UU puede resquebrajarse en cualquier momento, especialmente si Trump endurece su política proteccionista. Pero no solo Corea del Norte se sitúa en el punto de mira, también lo está su vecina Corea del Sur, un país en el que la tecnología tiene un fuerte peso. De hecho, los analistas consideran que en un escenario de recrudecimiento de las disputas arancelarias Corea del Sur y Taiwán serían los países más vulnerables. Taiwán, por ejemplo, está desarrollando una intensa actividad en el sector de los semiconductores, que representan el 40% de las exportaciones totales.
Allianz prevé que la región de Asia- Pacífico crezca un 4,9% en 2018 y un 4,8% en 2019 apoyada en la fuerte demanda interna y el crecimiento de las exportaciones. Los expertos de la firma consideran que mientras grandes economías como India o Indonesia cuentan con amortiguadores de cara a eventuales episodios de inestabilidad los mercados frontera como Sri Lanka o Pakistán son más vulnerables. India e Indonesia se están viendo favorecidos además por la recuperación que han experimentado en los últimos meses las materias primas. No obstante, los expertos alertan del riesgo que suponen los abultados déficits fiscales, fruto del endeudamiento público, y el déficit comercial. En este contexto los analistas de Goldman Sachs optan por invertir en renta fija en moneda local.

Oriente Medio

De acreedores a deudores. Esa es la transformación que han experimentado los países del Golfo Pérsico en la última década. Los conocidos estados del petrodólar se han visto muy castigados por la caída experimentada por los precios del crudo en los últimos años. La dependencia de sus economías al precio del oro negro así como de los tipos de interés de  Estados Unidos auguran un futuro complicado.

La importancia del crudo
Si el petróleo se mantiene estable y próximo a los 80 dólares por barril, estas economías no tendrían problemas y podrían hacer frente a sus necesidades de financiación. Sin embargo, si algo ha quedado claro en los últimos tiempos es que el crudo es un activo muy volátil y que recuperar las cotas de 2012 (130 dólares por barril) y 2008 (150 dólares) es misión imposible. El consenso de los analistas fijan el precio del petróleo de referencia en Europa en el entorno de los 70/75 dólares por barril, niveles que se podrían ver puestos en entredicho por el impacto de la guerra comercial en el crecimiento económico, el retorno del fracking en EE UU y el incremento de la producción en un contexto de caída de la demanda.

En noviembre de 2016 las dificultades que atravesaban los productores de crudo llevaron a la OPEP a pactar la primera reducción de la producción desde 2008. Un mes antes Arabia Saudí, siguió los pasos de sus países vecinos, y acudió al mercado de capitales por primera vez en su historia. Riad captó hasta 17.500 millones de dólares en la que es la mayor emisión de deuda llevada a cabo por un país emergente. Se calcula que el 70% de los ingresos públicos del país proceden del petróleo y los planes del Ejecutivo no prevén el equilibrio presupuestario hasta 2020. El aumento de los tipos de interés es visto con recelo por parte de los expertos que señalan que además de devolver el nominal deberán hacer frente a un incremento sustancial de los costes de financiación.

Dejando a un lado los países del Golfo Pérsico, los analistas ponen la mirada en Turquía, una economía que presenta un déficit por cuenta corriente crónico y una fuerte dependencia del exterior. La subida de tipos acometida por su banco central para hacer frente a la inflación (11%) y frenar la sangría de la lira ha caído en saco roto. La divisa se deprecia un 28% en lo que va de año, hasta situarse en mínimos históricos en su cruce frente al dólar.

Latinoamérica

Los procesos electorales marcan el comportamiento de las economías y los mercados de Latinoamérica. Superado el primer obstáculo –los comicios en México– los inversores aguardan con expectación las elecciones de Brasil en octubre. Por si esto no fuera suficiente, los países deben hacer frente a los problemas estructurales de sus economías (elevada inflación, alto endeudamiento y abultados déficits fiscales) en un escenario de subida de tipos en EE UU.

Dependencia de la liquidez de EE UU
Alicia García Herrero, analista de Natixis, se muestra muy negativa con el futuro de esta región y considera que no se le está prestando la atención suficiente, especialmente desde España, país en el que muchas de las grandes empresas (Santander y Telefónica como mejores ejemplos) se juegan una parte importante de su negocio. La experta defiende que los países de Latinoamérica viven en una burbuja de liquidez. Es decir, en lugar reducir su endeudamiento, en los últimos años lo han incrementado, obviando por completo que la Reserva Federal hace cuatro años que concluyó su programa de compra de deuda y está en pleno proceso de subida de los tipos. “Están aletargados. Van a tener que hacer frente al incremento de los costes de financiación. El caso más representativo es Brasil, que no solo la deuda pública no ha parado de aumentar, sino que la deuda privada es ingente. Solo Petrobras tiene 40.000 millones”, afirma García.

Los analistas señalan, no obstante, que las circunstancias no son iguales para todos. Mientras países como Argentina se han visto obligados a pedir ayuda al FMI (50.000 millones de dólares) otros como Chile gozan de una mayor robustez. Los expertos Goldman Sachs apuntan al país que preside Mauricio Macri como el más vulnerable ante episodios de riesgos externos. El peso argentino es buen termómetro de los problemas estructurales de su economía y en lo que va de 2018 acumula una depreciación superior al 46%, pese a la subida de tipos (se sitúan en el 40%). El peso chileno, por su parte, limita las caídas al 5,6%. México, por su parte, deberá hacer frente en los próximos meses a la aceleración de la subida de tipos por parte de EE UU y la llegada del nuevo presidente. Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones del 1 de julio. El candidato de Juntos Haremos Historia se caracteriza por sus políticas populistas, alejadas de las medidas aperturistas de Enrique Peña Nieto. Su divisa consigue esquivar las caídas y en el año se aprecia un 3,3%.

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