Ábalos, un hombre fuerte para deshacer los nudos de Fomento

El nuevo ministro de Fomento tiene como primer problema por resolver el futuro de las autopistas quebradas

El PSOE lleva meses abogando por un cambio en el análisis y fijación de prioridades en el departamento de la obra pública

José Luis Ábalos, será nuevo ministro de Fomento en sustitución de Íñigo de la Serna.
José Luis Ábalos, será nuevo ministro de Fomento en sustitución de Íñigo de la Serna.

Parón, análisis y búsqueda de consenso, son los tres pasos fundamentales que tendrá que afrontar el nuevo Gobierno para intentar sacar adelante lo que resta de legislatura. Especialmente en asuntos que, como las infraestructuras y su financiación, tocan al bolsillo de los ciudadanos y despiertan las sensibilidades de los territorios. Pedro Sánchez ha puesto a unos de sus hombres fuertes en el partido, José Luis Ábalos, a desliar la madeja del Ministerio de Fomento. El mensaje inicial es que esta cartera importa. Ábalos firmó un brillante prólogo a la intervención del nuevo presidente en la moción de censura.

Si Mariano Rajoy cambió el perfil austero de Ana Pastor -todo un muro frente a la reivindicación de mayor inversión pública que arreciaba desde el sector constructor- por el del amable y ágil Íñigo de la Serna, fue porque había mucha labor comercial por hacer. Tras años de contención presupuestaria y nulo recurso a la colaboración público-privada, el último Gobierno del PP había llegado a la conclusión de que solo la inversión privada podía reactivar los motores de la gran obra pública. Un planteamiento que chocó, en no pocas ocasiones, con la oposición.

Pero De la Serna y su equipo se lanzaron a captar la atención de los inversores tras fiascos como el de las autopistas radiales y giros inesperados como el del recorte a las primas de las renovables. El terreno no era el más adecuado, pero el capital parecía contestar. Estaba por ver su grado de implicación con España.

Tras años de contención presupuestaria y nulo recurso a la colaboración público-privada, el Gobierno del PP activó la inversión privada para arrancar los motores de la obra pública

Ábalos, nacido en la localidad valenciana de Torrent y próximo a cumplir los 59 años, será bien recibido por constructores de obra civil, promotores y financiadores. Siempre pasa. En el sector ya se valora que Sánchez haya apostado por un hombre de alto tonelaje político. Eso sí, gustaba De la Serna por su formación de ingeniero y especial sensibilidad hacia los temas del departamento y todo son dudas sobre cómo actuará este maestro de EGB y consultor de Cooperación Internacional ante un caldero lleno de patatas calientes.

Larga trayectoria política

Fraguado en la Administración valenciana, tuvo cargos de responsabilidad en las carteras de Trabajo y Cooperación internacional de la Generalitat hasta 1992, cuando pasó a la política municipal, llegando a concejal del Ayuntamiento de Valencia. Diputado provincial entre 2003 y 2007, ha sido diputado nacional por Valencia en la IX, X, XI y XII legislaturas.

Ábalos viene alternando su estancia en el Congreso, hasta ahora como portavoz del PSOE, con las labores de partido: es secretario general del PSPV-PSOE en la provincia de Valencia y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, donde ejerce de secretario de Área de Organización.

El nuevo ministro de Fomento militó en las juventudes comunistas recién alumbrada la transición, tuvo carné del PCE un par de años y desde 1981 figura entre los afiliados al PSOE.

Además de una ascesión a través de no pocos peldaños, su biografía habla de compromiso político: militó en las juventudes comunistas recién alumbrada la transición, tuvo carné del PCE un par de años y desde 1981 figura entre los afiliados al PSOE.

Crisis abierta

Su primer reto ahora será afrontar la crisis del modelo de financiación de infraestructuras. Su antecesor anunció el Plan Extraordinario de Inversión en Carreteras, de 5.000 millones de inversión privada y retorno por la vía del pago por disponibilidad. El PSOE no puso grandes pegas, pero fue crítico con un modelo de selección de proyectos excesivamente opaco.

También fueron activados los planes de ampliación de los aeropuertos de Madrid-Barajas y Barcelona El Prat, ambos con cargo a los presupuestos de Aena, así como sus multimillonarios planes urbanísticos, estos últimos con modelos económicos por ser presentados. Desde la oposición, se demandaba mayor información al respecto. Y en el frenesí de planificación a varios años vista, también vieron la luz los planes de modernización de los servicios ferroviarios de Cercanías.

Fomento debe establecer nuevas reglas del juego a la vista del rescate de autopistas y del próximo vencimiento de concesiones en Cataluña, Andalucía o Castilla y León

Todo se va a poner en revisión. Aunque no hay margen para cambios significativos, el PSOE ha sido siempre partidario de un pacto nacional por las infraestructuras y ha demandado, por activa y por pasiva, nuevos modelos para la priorización de inversiones.

Para lo que no sobra tiempo es para atender el futuro de Seittsa, sociedad estatal que ha rescatado las nueve autopistas quebradas que formaron parte del boom de inversión en carreteras entre 1998 y 2003. El PP tenía claro que una vez asumida la gestión, debía sacarlas de nuevo a concurso para darlas de nuevo en concesión. Y es que el Estado afrontará una dura factura por la reversión anticipada de estas concesiones, en función de la Responsabilidad Patrimonial de la Administración (RPA), y Fomento pretendía reducirla haciendo caja con la relicitación. Con las autopistas ya bajo gestión pública, la RPA será cargada al déficit público este mismo año y Ábalos debe decidir si recauda fondos para reducirlo o espera.

La cuestión no es baladí. Se trata de establecer neuvas reglas del juego a la vista de este rescate y del próximo vencimiento de concesiones en Cataluña, Andalucía o Castilla y León. ¿Pueden levantarse barreras mientras se mantiene el pago por uso en diversos rincones del país? Grupos como Podemos defiende la gestión pública de los 3.000 kilómetros de autopistas de peaje que conviven en España con las autovías gratuitas. Pero en las filas de Pablo Iglesias son conscientes de que la millonaria factura de conservación de esas carreteras solo se puede atender con peajes blandos. Esto es defender el coste a cargo del usuario y no de todos los ciudadanos. Un debate que enciende a los transportistas y en el que el PP no ha querido entrar, pero que tanto el PSOE como Ciudadanos creen imprescindible.

Lo que también está por ver es si ábalos contará con los Presupuestos que diseñó su antecesor. La inversión de Fomento prevista para este 2018 crece hasta tres veces más que los Presupuestos del Estado. Las cuentas reservan 8.900 millones para la obra pública y conservación de infraestructuras, un 60% por encima de la obra ejecutada en 2017.

Ábalos, un hombre fuerte para deshacer los nudos de Fomento

De la suma total, un 48% del total iba al ferrocarril, mientras las carreteras se llevan el 25%. Por proyectos, el Corredor Mediterráneo es en este convulso ejercicio el gran polo de atracción de la inversión, con 923 millones, un 23,4% más que en 2017. El AVE a Galicia tiene actuaciones presupuestadas en 757 millones; al Corredor Norte le corresponden 661 millones, con un 26% de alza, y al AVE a Extremadura se dedicarán 283 millones, un 9,1% más. La red convencional de ferrocarril recibe, por su parte, un 63% de inversión extra, hasta los 848 millones. En principio, nada que rechine entre las filas socialistas.

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