Bruselas lleva a Trump ante la OMC y ultima represalias por los aranceles al acero y el aluminio

La CE acusa a Washington de "puro proteccionismo" y de chantajear en lugar de negociar

Europa aplicará gradualmente sanciones que podrían llegar a 2.800 millones de euros

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, anuncia el contraataqe europeo.  AFP  Emmanuel DUNAND
La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, anuncia el contraataqe europeo. / AFP / Emmanuel DUNAND

La guerra comercial desencadenada por el presidente estadounidense, Donald Trump, gana intensidad por momentos. Desde las 6 de la mañana de este viernes EE UU aplica aranceles del 25% a las exportaciones europeas de acero y del 10% a las de aluminio.

Solo unas horas después, la Comisión Europea presentaba ante la Organización Mundial de Comercio una "solicitud de consultas", primer paso del litigio comercial contra la administración estadounidense. Y la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, cursaba instrucciones a su departamento para poner en marcha las primeras represalias arancelarias contra productos estadounidenses.

Bruselas ya tiene preparada una lista de productos estadounidenses que podrían ser golpeados a partir del 20 de junio con aranceles de hasta el 25% hasta alcanzar un castigo equivalente a 2.800 millones de euros. Y ha preparado un segundo listado, que elevaría el castigo en más de 3.600 millones de euros, con aranceles entre el 10% y el 50% que podrían aplicarse en 2021 o si la OMC dictamina que EE UU ha violado sus normas. Los productos de EE UU más afectados serán el bourbon, los yates y las motocicletas

"No queremos una escalada pero si no respondemos se interpretará que la UE no hace nada cuando un país viola las normas de la OMC", ha señalado Malmström en rueda de prensa en Bruselas.  Y ha lamentado que la administración estadounidense haya rechazado todas las ofertas lanzadas por Bruselas para evitar el conflicto, incluida una posible rebaja de aranceles a los productos estadounidenses (coches en particular), mayor apertura de los mercados europeos de contratación pública o entrada del gas licuado estadounidenses en el mercado europeo.

EE UU ha ignorado las propuestas europeas y, según Malmström, "nos ha presionado para arrancar concesiones y para que aceptáramos limitar nuestras exportaciones de manera voluntaria. No es así como negociamos". Washington no ha dudado en invocar la seguridad nacional como justificante para limitar la entrada de acero y aluminio, una mera excusa, según Malmström, para camuflar una media que es "puro proteccionismo". "El acero y el aluminio europeo no son ninguna amenaza", asegura la comisaria.

Trump ha aplicado la misma táctica con otras partes del planeta y ha logrado imponer sus condiciones a países como Brasil o Corea del Sur. Pero Bruselas se resiste, entre otras cosas, para evitar que los acuerdos bilaterales acaben con el orden multilateral regulado por la OMC. "Nosotros creemos en el sistema, estamos listos para reforzarlo y a denunciar a quien viole las normas", ha subrayado Malmström.

La comisaria advierte que los aranceles de Trump "causarán gran daño a la industria europea del acero y del aluminio y debilitarán la relación transatlántica". Bruselas calcula que el proteccionismo estadounidense afectará a exportaciones europeas de acero y aluminio por valor de 6.400 millones de euros, sobre un total de 14.000 millones.

Las represalias que ultima el departamento de Malmström seguirán al pie de la letra de las normas de la OMC, que permiten adoptar represalias o "medidas de reequilibrio" en los casos en que los aranceles afecten a exportaciones que no han registrado un aumento.

Bruselas calcula que al menos un tercio de las exportaciones europeas golpeadas (2.800 millones) cumple esa condición por lo que el primer castigo a EE UU se limitará como máximo a esa cantidad. Y Europa impondrá sus aranceles "de forma graduada y proporcional" como señal de que todavía confía en evitar una guerra comercial a gran escala.

Trump, sin embargo, ya apunta a nuevos ataques. y tiene en el punto de mira a los automóviles europeos. "La Unión Europea nos mata comercialmente", se ha quejado el magnate estadounidense, que amenaza con invocar de nuevo la seguridad nacional para frenar la entrada de coches europeos, sobre todo, alemanes.

Alemania tiene un superávit comercial con EE UU que en 2017 superó los 64.000 millones de dólares y el primer trimestre de este año, roza los 16.000 millones, según datos del departamento de Comercio estadounidense. Un problema bilateral que empieza a repercutir en toda la industria europea.

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