Los restaurantes ‘fantasma’ de Keatz llegan a España con el respaldo de K Fund y JME

Gestiona una red de cocinas que solo vende a través de plataformas como Deliveroo y Glovo

Captan seis millones para impulsar su negocio, que tiene 10 marcas especializadas en distintas comidas

Los restaurantes ‘fantasma’ de Keatz llegan a España con el respaldo de K Fund y JME

No todo está inventado en el sector de la entrega de comida a domicilio. Así lo cree Keatz, una compañía que se lanzó en 2016 en Berlín y que ahora aterriza en España con un modelo de negocio que se coloca entre los restaurantes tradicionales y las plataformas como Deliveroo, UberEats y Glovo. “Somos la primera cadena de restaurantes virtuales o fantasma en Europa”, dice Joaquín Mencía, vicepresidente de desarrollo de negocio internacional de Keatz.

A diferencia de los restaurantes clásicos, los de Keatz solo existen en internet. Tienen carta, pero no ofrecen mesas ni sillas donde comer ni servicios de recogida para sus clientes en sus locales. Solo son cocinas altamente automatizadas donde elaboran diferentes tipos de comida, que después venden al consumidor a través de las plataformas de reparto a domicilio.

“El mercado para la entrega de comida sigue dominado por los restaurantes clásicos, pero estos ofrecen platos que no están diseñados ni preparados de forma específica para su entrega a domicilio. Además, la operativa de estos establecimientos no está volcada 100% al reparto a domicilio como sí sucede en los nuestros, y ello complica el trabajo, pues los picos de pedidos desde casa suelen tener lugar a las mismas horas que cuando tienen sus salas llenas de gente”, continúa Mencía.

La operativa de Keatz, en cambio, “mejora todo el ciclo”, remarca el directivo, que trabajó antes en Telefónica Digital y Uniplaces. “No solo elaboramos platos que están específicamente cocinados para llevar y para que estén en el punto óptimo cuando se vayan a consumir, también ofrecemos un modelo atractivo para las plataformas de entrega. En promedio, nuestras comidas se preparan en menos de 10 minutos, lo que ofrece plazos de entrega más cortos para los clientes y una economía de entrega superior para nuestros socios”, dice Dimitrios Ploutarchos, cofundador de la empresa junto con Paul Gebhardt.

“Para amortizar a sus riders y lograr la rentabilidad, las plataformas de envío de comida a domicilio necesitan hacer entre 3 y 4 envíos por hora, y ahora mismo están haciendo bastantes menos. En nuestro caso, al preparar los pedidos más rápidos, los riders no tienen que esperar y todo ello hace que el proceso sea más eficiente y que las plataformas de delibery mejoren su negocio”, continúa Mencía.

Para impulsar su crecimiento, Keatz ha recaudado más de seis millones de euros. Entre sus inversores están Project A, K Fund, Atlantic Labs, Ustart y JME. Keatz, que cuenta con tres restaurantes virtuales en Berlín, está expandiéndose por Europa. En España, primer país donde aterrizan tras Alemania, ya tienen una cocina en Barcelona y tendrán otra antes de agosto, y en las próximas cuatro semanas abrirán dos en Madrid. Los planes pasan también por abrir cocinas en Lisboa, Milán, Fráncfort, Múnich, Ámsterdam y París. Quieren estar en 20 ciudades europeas de aquí a un año. En España, sus cocinas llegarán a alguna ciudad más y para la expansión han fichado a Carlos Maribona (antes en Minube). Aún no tienen decidido en qué localidades, pero barajan Valencia, Sevilla, Granada, Bilbao, Málaga y Palma de Mallorca.

Keatz emplea hoy a unas 100 personas y opera 10 marcas (GreenGurus, Grin goBurritos, MoodyMonkey, Spo onySoups, EarlsDeli, Convoy Burger, BornAgainChicken y BeyondPizza), restaurantes especializados en diferentes comidas: burritos, pizzas, hamburguesas, comida healthy, mexicana, japonesa, tailandesa... El plan es tener 20 marcas para el tercer trimestre. En cada cocina pueden convivir entre seis y 10 marcas distintas.

Al igual que Keatz busca revolucionar la producción y diseño de la comida en Europa, en EE UU Green Summit Group hace lo mismo con sus restaurantes fantasmas en Nueva York, Chicago y Philadelphia. También David Chang, cocinero estrella en EE UU que ahora está en Netflix haciendo Ugly Delicious, vendió hace unos meses a Uber su restaurante Ando, y las propias empresas de delibery están montando espacios para que los restaurantes al uso asociados tengan sus sitios y un equipo específico para encargarse de los pedidos que entren a través de la aplicación.

A pesar de la consolidación en curso en esta industria, desde Keatz ven un gran recorrido a su negocio, pues la entrega de comida a domicilio sigue creciendo a tasas anuales superiores al 25%. Parece que mucha gente da por hecho que los restaurantes fantasmas van a ser The next big thing. Hasta Travis Kalanick, el fundador de Uber, tiene un fondo, 10100, que se dedica en gran parte a esto.

Keatz no da datos de facturación, asegura que es una información por ahora confidencial, pero dice que crece más de un 20% cada semana en número de pedidos y en facturación. Los pedidos medios están entre los 18 y 29 euros. El directivo tampoco revela la inversión hecha hasta la fecha por la firma, pero Mencía cuenta que el coste por marca es más bajo que un restaurante tradicional, “pues no precisamos estar en calles principales y los locales no requieren camareros ni decoración especial”. La compañía busca locales de 100-150 metros cuadrados, con un radio de acción de 3-4 kilómetros.

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