Los expertos dudan del margen del Tesoro para abaratar costes este año

Hacienda aspira a financiar parte del alza en pensiones gracias a la mejora de rating

La rentabilidad del bono, con escaso recorrido a la baja

Deuda y bono Ampliar foto

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, explicó a grandes rasgos el pasado abril de dónde saldrán los recursos con los que financiar los más de 2.000 millones de euros que costará el aumento de las pensiones públicas este año, de modo que España no se desmarque el objetivo comprometido con Bruselas de reducir el déficit público al 2,2%. Anunció que el Gobierno confía para ello en los recursos que obtenga de un nuevo impuesto a las tecnológicas, de un pago menor del previsto en sentencias por el rescate de las autopistas y de un menor coste de financiación del Tesoro gracias al ahorro que puede proporcionar el efecto positivo que está teniendo sobre la deuda soberana la mejora de rating por parte de las agencias de calificación financiera.

Fitch y S&P subieron un peldaño el rating soberano español, hasta el grado A-, lo que ha permitido recuperar la inversión asiática –que huyó de España con la crisis y que sigue unos criterios de inversión muy conservadores– y dar un mayor atractivo a la deuda pública española frente a la italiana. Su regreso ha favorecido el descenso del rendimiento del bono español –que marcó mínimos anuales en el 1,155% en marzo– y el éxito de las subastas del Tesoro, hasta el punto de que el Gobierno fía parte de la financiación de la subida de las pensiones al ahorro que proporcione el efecto positivo de la mejora de rating sobre el coste de financiación previsto. Los expertos coinciden en el momento dulce por el que atraviesa la deuda soberana española, aunque advierten también de las dificultades que se puede encontrar Hacienda en su objetivo.

“El Gobierno va camino de financiarse con coste por debajo de lo presupuestado (asumiendo que el mercado siga igual de aquí a final de año). Esto le permitiría tener cierto margen para asumir otros gastos”, reconoce Jorge Alcover, director de mercado de capitales de deuda de Goldman Sachs, quien también advierte de que “el riesgo macroeconómico siempre está ahí, y siempre hay que tenerlo en cuenta a la hora de ser prudente financieramente”. La deuda soberana española cuenta ahora a su favor con que la subida de tipos en la zona euro podría ir más lenta de lo esperado y con cierta ventaja comparativa frente a la italiana. “Hay un trasvase de inversores de la deuda pública a la italiana, dadas las incertidumbres políticas en Italia”, añade Alcover.

Pero el propósito del Tesoro también afronta un entorno de creciente volatilidad y de retirada paulatina de estímulos monetarios, en el que bien podría haber quedado amortizado el efecto positivo de la mejora de rating.

En este sentido, y con una visión mucho más escéptica, se muestra Jaime Sanz, responsable de asesoramiento de rating Société Générale. El experto señala que si bien el proceso de normalización monetaria parece que se retrasa, llegará tarde o temprano. Desde la firma prevén que la subida de tipos cobre fuerza de aquí a final de año y estiman la posibilidad de que el bono alemán a diez años se mueva entre el 1% y el 1,2% al cierre de 2018. Si a esto se añade una prima de riesgo de 70 puntos básicos, la rentabilidad de la deuda española oscilará entre el 1,7% y el 1,9%. Es decir, por encima del 1,6% presupuestado por el Ejecutivo.

Sanz defiende que los inversores ya han puesto en precio la mejora del rating de España y ve complicado que el diferencial se contraiga más allá de los 71 puntos básicos actuales. “En el caso más optimista podría contraerse entre unos 10 y 15 puntos básicos adicionales”, defiende. El experto pone como referencia a Irlanda, que con un rating dos escalones superior al español (A+ según S&P y Fitch) y un ratio de deuda sobre PIB mucho más llevadero que el español –del 68% frente al 98,3% de España–, tiene una prima de riesgo de 40 puntos básicos, alrededor de 30 puntos básicos inferior a la española.

El Tesoro tiene a su favor la mejora de rating y la crisis política en Italia pero en contra, la volatilidad y el repliegue del BCE

Efecto amortizado

“El margen para rebajar el coste medio de las nuevas emisiones es muy estrecho”, subraya Sanz. Para Francisco Chambel, responsable de mercados de deuda de Unicredit, “a partir de la subida de Moody’s, el efecto de la subida de rating en la deuda soberana quedó muy incorporado. El efecto positivo en el coste de financiación del Tesoro tenía ya menos recorrido”. Aun así, el experto destaca el momento positivo del que aún disfruta España para su financiación en mercado. “Los inversores no están preocupados por el anuncio de la subida de las pensiones, la advertencia de Bruselas sobre el cumplimiento de los objetivos de déficit no ha tenido ningún impacto. El foco está puesto en el crecimiento, el riesgo estaría en una sorpresa negativa por ese lado”, añade.

“Es difícil que el Tesoro logre un ahorro adicional sobre lo presupuestado”, sostienen desde otro banco internacional que actúa como creador de mercado. A 3 de mayo, el Tesoro ya ha emitido 59.900 millones de euros a medio y largo plazo, el 46,7% de todo lo previsto para el año, un total de 128.300 millones.

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