La innovación también es social

Está asociada a la cooperación, incorpora a los usuarios y escapa de las limitaciones organizativas

La innovación también es social

Cuando evocamos el término innovación nos viene inmediatamente a la mente la tecnológica, desechando cualquier otra alternativa. Asociamos la sociedad actual con los frenéticos cambios en la técnica y en la ciencia y somos poco conscientes de que, de hecho, se está produciendo una nueva explosión de la innovación: la social.

Una posible definición de innovación social es: “Nuevas formas de satisfacer las necesidades de la sociedad o del individuo, que puede que no se encuentren adecuada o eficientemente cubiertas por el sector público/privado, o producir cambios en el comportamiento social que generen nuevos modelos sociales o económicos”. En resumen, será social toda aquella resolución de un problema que utilice medios o con fines sociales. Esta innovación procede de todos los sectores sociales.

En el sector privado nos encontramos con, en primer lugar, empresas que utilizan elementos del modelo de la economía colaborativa para satisfacer necesidades sociales a un menor coste de producción y precio final –como es el caso del uso compartido de coches eléctricos dentro de las ciudades–, promoviendo a su vez valores sociales como la ecología o la eficiencia energética.

En segundo, empresas de comercio justo y comercio verde que promueven la justicia social utilizando criterios empresariales. Y por último, las empresas de economía social, que llevan mucho tiempo, por fines o por medios, dando soluciones sociales a colectivos concretos. Pensemos tan sólo en el rico mundo del cooperativismo de consumo, de servicios, de vivienda, de trabajo, etc., centros especiales de trabajo o empresas de reinserción social.

Los individuos, como la técnica y la interconectividad lo permiten, también son fuente de innovación social, aunque basada en la gratuidad y el altruismo. Aquí nos encontramos con sistemas abiertos de conocimientos –Linux, Wikipedia, comunidades open source– y las numerosas plataformas de consumo colaborativo, como crowdfunding, intercambios de bienes y servicios, bancos de horas, plataformas C2C, etc. Dentro de esta categoría no podemos incluir modelos empresariales de plataformas de intermediación que cobran por sus servicios, utilizan los medios de producción ajenos y vacían de contenido las relaciones laborales o los riesgos del negocio. A todos nos vienen a la mente sistemas de transporte ciudadano, estancias y residencias vacacionales, plataformas de todo tipo que nada tienen que ver con el movimiento social.

Por último el sector público, que en la sociedad europea actual cubre las necesidades sociales que no pueden ser satisfechas por el sector privado, bien porque requieren grandes cantidades de recursos o porque su retorno económico es muy bajo. La última crisis mundial y los problemas propios de Europa (caída demográfica, envejecimiento y reducción de los presupuestos) hacen necesaria y urgente la utilización de la innovación social para optimizar recursos y poder cubrir las necesidades actuales y las que irán apareciendo.

Aquí podremos hablar de microcréditos, semilleros de empresas, sistemas de gestión colaborativa en los servicios públicos, cláusulas sociales en la contratación pública, descentralización de cargas administrativas, transversalidad en la toma de decisiones y la gestión de recursos.

La prestación de servicios públicos ya no es una actividad exclusiva del sector público. El sector privado, en todas sus variantes, se mueve también en esta área, no sustituyéndola sino complementándola y posibilitando innovaciones de una manera más rápida.

La innovación social está asociada a la cooperación y la colaboración, involucrando a los propios usuarios en los procesos, escapando de las limitaciones organizativas o sectoriales, permitiendo compartir ideas y resultados de su aplicación. La interconectividad de nuestro mundo global, en la medida en que permite compartir y difundir nuevos modelos empresariales y de gestión de servicios sociales y evaluar su eficacia, acelerará exponencialmente el efecto de la innovación social. Estamos ante una realidad que ha venido para quedarse.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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