La CNMV llevaba 20 años pisando los talones a la trama del chiringuito desarticulado

Varias pruebas revelan la continuidad del negocio

El supervisor multó a uno de los detenidos en 1997 y 2007

cnmv
Sede de la CNMV.

La Policía Nacional desmanteló el lunes, en el marco de una operación judicial, la mayor trama de estafadores financieros que se ha conocido hasta la fecha en España. La CNMV llevaba más de 20 años siguiendo la pista de algunos de los integrantes de este chiringuito financiero.

Uno de los 79 detenidos es David Samper Bravo, según fuentes conocedoras de la operación. Estas fuentes lo señalan como el máximo responsable de las ventas ficticias de productos financieros de la firma.

Samper es uno de los tres cabecillas de la banda, y el supervisor financiero ha seguido sus pasos desde los años noventa, cuando empezó a acumular denuncias por actuaciones fraudulentas.

En octubre de 1997, la CNMV impuso una multa, conocida en agosto de 1998, de 116 millones de pesetas (unos 0,7 millones de euros) a la firma BSC Asesores. Uno de sus consejeros era Samper, quien tuvo que afrontar una sanción personal de 50 millones de pesetas (alrededor de 300.000 euros).

Las empresas señaladas

BSC Asesores. La CNMV ya vio en los años noventa que esta firma estaba operando en ámbitos financieros para los que no tenía autorización.

AIM Warrants. David Samper y Francisco Guillén fueron advertidos en octubre de 2003 por prestar servicios de inversión sin autorización.

Aurea Negocios. Los socios Samper y Guillén siguieron desoyendo al supervisor y actuando sin autorización. La CNMV impuso a su nuevo chiringuito una sanción récord en julio de 2007, aunque publicada en el BOE del 27 de marzo de 2008.

Dracon Partners. Samper y más personas trataron de burlar de nuevo a la CNMV aliándose con una firma de asesoramiento financiero, pero se destapó la artimaña y Dracon Partners perdió su licencia.

Stockscall. Los jefes de la trama utilizaban la web www.stockscall.com para dar una apariencia de seriedad. Algunos de los clientes engañados procedían de Dracon Partners.

Algunos de los detenidos llevan desde los años 90 captando clientes para venderles productos financieros sin tener licencia

Cinco años después, Samper se asoció con Francisco Guillén Requena para lanzar AIM Warrants, otro chiringuito con el que comercializaban productos financieros sofisticados. La CNMV lanzó una advertencia contra esta firma el 15 de octubre de 2003. El supervisor avisaba también de que Samper y Guillén estaban detrás de AIM Warrants. En 2007, publicada en el BOE del 27 de  marzo de 2008, ambos socios fueron objeto de una multa récord de 16,1 millones de euros contra su nuevo chiringuito financiero, Aurea Negocios. Nuevamente, la firma estaba operando sin autorización.

En esa ocasión Samper era directivo y responsable de Aurea Negocios y fue condenado a pagar otros 300.506 euros por el desarrollo de esta actividad.

Tres años después, su socio volvió a la carga. Aparece en escena la firma ASG Consultores, que trata de ser registrada como empresa de asesoramiento financiero (eafi), aunque a través de otra persona. La CNMV se negó en septiembre de 2010 y Guillén Requena buscó la forma para operar bajo el radar del supervisor. Una eafi llamada Dracon Partners asumió el negocio de ASG y esta empresa se convirtió en la plataforma telefónica de Dracon. Empiezan a colaborar en septiembre de 2010 y el alquiler del call center estuvo a nombre de ASG hasta julio de 2011.

La CNMV detectó la artimaña y retiró la licencia de eafi a Dracon en octubre de 2012. De acuerdo con fuentes conocedoras de la operación, David Samper Bravo actuaba como jefe de ventas tanto en AIM Warrants como en la plataforma tecnológica de Dracon Partners.

“Desde el principio se veía que Dracon no pretendía operar como una firma de asesoramiento, sino que tenía otros objetivos”, explica un antiguo empleado.

En 2016, y tras un reportaje publicado en CincoDías, la CNMV avisaba contra una página web, www.stockscall.com, una supuesta firma financiera con sede en Bulgaria. Algunos de los clientes engañados por este nuevo chiringuito provenían de las bases de datos de clientes de Dracon.

Los investigadores consideran que los tres máximos dirigentes de la trama (Samper Bravo, un abogado y un condenado por estafa) habían creado una “organización criminal dedicada a la comisión masiva de estafas”. Solo desde que arrancó la investigación habrían estafado más de 2,5 millones de euros, aunque la Policía considera que el montante final puede llegar a 12 millones.

Esta trama utilizaba estas páginas web fraudulentas durante un tiempo limitado, hasta que la CNMV publicaba un aviso informando que carecían de la licencia. Los jefes de la banda también cambiaban las sedes sociales de sus empresas.

Normas