Una economía con margen para flexibilizar los salarios con responsabilidad

Los beneficios empresariales han crecido a un mayor ritmo que las retribuciones de los asalariados

Una economía con margen para flexibilizar los salarios con responsabilidad

Pese a que cada vez desde más ámbitos, incluido el del propio Gobierno, se recomienda a las empresas comenzar a subir los salarios, el peso de estos sobre la riqueza nacional está hoy en el nivel más bajo de los últimos 30 años. Los datos del INE no dejan lugar a dudas: el año pasado, la suma de todos los sueldos en el conjunto de la economía española –550.272 millones de euros, un 3,3% más que en 2016– supuso solo el 47,3% del PIB, el porcentaje más bajo desde 1989. Las cifras no permiten concluir que los salarios hayan bajado porque hayan crecido los beneficios de las empresas, pero sí que estos últimos han aumentado a un ritmo más elevado que aquellos, lo que apunta a que existe margen suficiente para comenzar a aflojar la contención salarial.

La caída de las rentas de los asalariados no constituye ningún misterio, sino el resultado de la larga y severa crisis económica que España ha vivido en los últimos años. Una catarsis profunda que sacudió al conjunto del tejido empresarial y que en su peor momento elevó el número de desempleados hasta los 6,3 millones y obligó a buena parte de los que mantuvieron su puesto de trabajo a aceptar rebajas salariales y un empeoramiento general de las condiciones de trabajo. Esa contención de costes, alcanzada gracias a altas dosis de responsabilidad y de sacrificio, es un factor fundamental a la hora de explicar la rápida recuperación de la competitividad de las empresas, así como el hecho de que España haya conseguido en muy poco tiempo ponerse a la cabeza de Europa en ritmo de crecimiento.

Una economía capaz de crear medio millón de empleos al año tiene margen para comenzar a flexibilizar retribuciones y mejorar condiciones de trabajo, una decisión que puede traer consigo, entre otras ventajas, una mayor contribución a la sostenibilidad de las pensiones. Pero se trata de un proceso que no puede abordarse de modo irreflexivo, sino tras analizar cuidadosamente la situación y la productividad de cada compañía. Las empresas y los trabajadores españoles han demostrado ya que saben hacer los deberes. Es tiempo de empezar a recoger los frutos de ese esfuerzo con idéntica eficiencia y responsabilidad.

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