Tras la huella del último reino andalusí

El punto de partida del itinerario es simbólico, Las Navas de Tolosa, a las puertas de Despeñaperros

La ruta atraviesa más de 240 kilómetros por las tierras interiores de las provincias de Jaén y de Granada

Jaén
Baños árabes de Jaén.

La ruta de los nazaríes, que forma parte del conjunto de recorridos del legado andalusí del Consejo Europeo, se extiende 240 kilómetros a través de las tierras del interior de Jaén y de Granada, y atraviesa los paisajes de Sierra Morena y Sierra Mágina. Gracias al clima cálido de Andalucía se puede realizar en cualquier época del año. Las distancias de un punto a otro son cortas (el tramo máximo no supera los 50 kilómetros), por lo que el viaje en coche resulta cómodo; también hay partes que se pueden recorrer a pie o en bicicleta. Las poblaciones por las que pasa cuentan con conjuntos monumentales de excepción. Nosotros pararemos en las más interesantes.

Punto de partida

El lugar elegido para iniciar el itinerario es simbólico, es una encrucijada de caminos que también lo es de la historia. Se sitúa en Las Navas de Tolosa, a las puertas del desfiladero de Despeñaperros, el estratégico paso que atraviesa Sierra Morena y que conecta Andalucía con la meseta manchega. Aquí fue donde en 1212 se libró la decisiva batalla para el futuro de la Reconquista: el ejército almohade fue derrotado por los cruzados y quedó despejado el camino para la conquista de al-Andalus; el empuje cristiano fue ya imparable. Cada año, el 16 de junio se rememora esta batalla en esta pequeña localidad.

El viaje prosigue hasta la primera gran población del recorrido, La Carolina, establecida en 1767 como capital de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, creadas durante el reinado de Carlos III con un urbanismo ilustrado, neoclásico. En sus inmediaciones ya se vislumbran los restos de las fortalezas de Tolosa y Ferral, de origen musulmán.

Es un viaje para sumergirse en la herencia musulmana, en su arquitectura, su paisaje, sus villas fortificadas…

Baños de la Encina es uno de esos pueblos rebosantes de encanto con los que Andalucía sorprende al viajero, pero que suelen pasar desapercibidos, son poco conocidos. Es un descubrimiento.

La silueta recortada de su castillo sobre una colina evoca leyendas y sugiere una intensa historia: fue mandado construir en el siglo X por al-Hakan II, cuyo reinado señala el periodo de máximo esplendor del califato, y tuvo una gran importancia estratégica por su enclave, a la vista del valle del Guadalquivir.

Está considerado como uno de los castillos de mayor interés de España, especialmente bien conservado para una construcción de tanta antigüedad. A sus pies se extiende la población blanca de tejados rojizos dominada por la iglesia de San Mateo, con numerosas casas solariegas de los siglos XVI al XVIII. En los alrededores, el paisaje invita a hacer alguna excursión.

Dejamos a un lado Bailén, escenario de decisivas batallas, y avanzamos hasta Andújar. La ciudad tiene un patrimonio monumental envidiable: trazado medieval, casas palacio, iglesias barrocas… Paseando por su casco histórico encontraremos huellas árabes en los vestigios de la muralla, en el mudéjar de la Torre del Reloj o en la iglesia de Santa María, que antes fue mezquita. La artesanía de Andújar es de honda tradición: cerámica, alfarería, forja artística…

El fundador

Luego, a través de un infinito paisaje de olivares, nos acercamos a Arjona, un hito en la ruta, pues aquí nació y se proclamó el primer sultán nazarí, Alhamar, apodado El Rojo, fundador de la dinastía nazarí y del Reino de Granada. Arjona cambió de manos varias veces en los siglos XI y XII en el curso de las disputas entre reyes de taifas, almorávides y almohades. El trazado de sus calles es casi el mismo de entonces, y todavía conserva parte de sus murallas musulmanas. El centro histórico se encuentra en torno a la plaza de Santa María; esta iglesia es un compendio de la historia local, ya que se construyó en el recinto de la antigua alcazaba árabe y es probable que ocupe el solar de la mezquita mayor de Arjona.

Muy cerca, la villa de Porcuna, emplazada en lo alto de un cerro mesetario, contó con un doble recinto fortificado en la época andalusí que, tras la Reconquista, fue reforzado por la orden militar de Calatrava.

La dinastía nazarí nos ha dejado joyas arquitectónicas tan espléndidas como la Alhambra

El mar de olivos aquí adquiere un sentido real, solo interrumpido por las manchas blancas de los pueblos. La villa se situó también en primer plano de los avatares de la dinastía granadina por su posición estratégica en lo alto de un cerro. Entre sus monumentos, el más emblemático es la Torre Nueva o de Boabdil, donde estuvo preso el último rey granadino en 1483, tras ser derrotado en la batalla de Lucena por los Reyes Católicos.

Entre atalayas, el viaje prosigue hasta las localidades de Torredonjimeno, donde se mantiene el oficio de la forja tradicional. Aquí se encuentra una de las pocas fundiciones de España dedicadas a la fabricación de campanas de bronce; y Martos, la cuna del olivar, que destaca al pie de una peña de más de mil metros coronada por el castillo. Ambas conservan aún restos de sus viejas murallas y fortalezas. En la cercana Torredelcampo podremos saborear deliciosos dulces elaborados según las recetas andalusíes.

Renacimiento

Tres ciudades monumentales serán nuestras próximas paradas: Linares, hoy capital mundial del ajedrez en los meses de febrero y marzo, atesora un patrimonio histórico sobresaliente y también un reconocido tesoro musical: las tarantas, un cante minero que Carmen Linares ha enseñado por medio mundo.

Los otros dos destinos, Baeza y Úbeda, ambas Patrimonio de la Humanidad por su conjunto renacentista, son, sin duda, uno de los platos fuertes de la ruta que conviene saborear con detenimiento. Cuando en 1226 los cristianos conquistaron la primera gran ciudad andaluza, Baeza ostentaba la capitalidad cristina de al-Andalus y es desde donde se dirige la conquista.

Calle de Úbeda.
Calle de Úbeda.

Palacios renacentistas, iglesias, el edificio de la universidad, después instituto, donde impartió clases el poeta Antonio Machado, la catedral con reminiscencias mudéjares, góticas… La ciudad es en sí misma un monumento.

La toma de Baeza dejó a Úbeda aislada como la última gran ciudad del alto Guadalquivir, hasta que, unos meses después, con su capitulación se cierra el brillante periodo de esta medina musulmana, famosa por las manufacturas de sus artesanos. Con los Reyes Católicos, que ordenaron demoler la alcazaba, se inicia el siglo dorado de la Úbeda renacentista. En la plaza Vázquez de Molina se concentra la esencia de la ciudad. Iglesias, torres, murallas y casas señoriales convierten las calles de Úbeda en auténticas obras de arte. Ambas ciudades son un ejemplo excepcional del Renacimiento español de los siglos XVI y XVII.

Cazorla

A tiro de piedra de Úbeda se encuentra el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el espacio protegido más extenso de Andalucía. Es un paraje excepcional, Reserva de la Biosfera por la Unesco, para hacer una reconfortante parada. El agua es protagonista de este parque donde se encuentran las fuentes de los ríos Guadalquivir y Segura.

Panorámica de Martos.
Panorámica de Martos.

Jódar, Jimena, Mancha Real… Llegamos a Jaén, una ciudad con una historia convulsa en el reino nazarí, a veces de la mano de los almorávides, como principado autónomo o como ciudad-base fronteriza desde donde partían expediciones de los cristianos; también era blanco de los ataques de los granadinos.

Los baños árabes, en los sótanos del palacio de Villardompardo, son uno de los mayores y mejor conservados de España. Construidos en los siglos XI o XII, fueron descubiertos en 1913 y se relacionan con la mezquita mayor y los palacios musulmanes de las inmediaciones.

Granada al fin...

Dejamos atrás las tierras de Jaén para adentrarnos, impacientes, en las de Granada: Guadahortuna, Píñar, Iznalloz, Maracena…, el viaje cubre las últimas etapas hacia la capital de la Alhambra. El camino a través del último reino andalusí culmina en la ciudad que simboliza su máximo esplendor. El viajero se rinde ante su belleza.

Guía para el viajero

Imagen de la Alhambra
Imagen de la Alhambra

Dormir. Un palacio construido por un noble en 1910 en la colina de Peña Partida, con una ubicación inmejorable (está a cinco minutos a pie de los palacios nazaríes, a 40 minutos en coche de Sierra Nevada y a 50 minutos de la Costa Tropical y con unas vistas inmejorables de la ciudad), puede ser la culminación de esta inmersión en la historia de al-Andalus. El hotel Alhambra Palace se encuentra en plena ciudadela de la Alhambra.

Señalización. La ruta de los nazaríes está señalizada a lo largo de todo su trayecto con postes indicativos de carreteras y de las localidades que atraviesa, donde se indican los principales puntos de interés.

Fiestas. Las tradiciones cristiana y pagana se mezclan en las celebraciones de los pueblos de la ruta. En primavera destacan las ferias de ganado y las romerías. Las citas musicales se dan en Úbeda, con el Festival de Música y Danza, y en Porcuna, con la Pipirrana Flamenca.

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