La salud de hierro del ladrillo español

De los precios bajos se ha pasado a una etapa de crecimiento en la que priman la gestión y los activos de calidad

La salud de hierro del ladrillo español

El año 2017 nos ha dejado con muy buenas sensaciones en el sector inmobiliario, como demuestran los datos que maneja el sector en sus diferentes ámbitos de negocio en España, lo que, acompañado de unas cifras macroeconómicas positivas, nos invita a ser moderadamente optimistas de cara al futuro. El sector inmobiliario, como uno de los más pro-cíclicos de la economía, no es ajeno a la robustez que muestra la actividad en nuestro país, que cerró 2017 con un incremento del PIB en el entorno del 3%. Los retos inmediatos del sector pasan por sentar unas bases sólidas que nos protejan cuando vengan peor dadas.

¿Cómo? Con la profesionalización y la adaptación a los nuevos catalizadores que moverán el mercado. Sin dejarnos llevar por la euforia ni por la autocomplacencia, y atendiendo a los datos de cierre de año que manejamos, podemos concluir que el mercado inmobiliario goza de una buena salud en España. La elevada actividad promotora, la adaptación a las demandas nuevas de los clientes y a las nuevas tecnologías, así como la irrupción de nuevos players que están profesionalizando el sector, son los vectores que nos permiten mantener esa visión moderadamente optimista de cara a los próximos años.

2017 será recordado como el año de la consolidación del cambio de tendencia, la transición definitiva para enterrar la peor crisis en décadas. De los precios bajos hemos pasado a un periodo de crecimiento en el que la gestión y la calidad de los activos se erigen como los verdaderos protagonistas. Por ámbitos de negocio, el balance es positivo sin excepciones. El mercado residencial está marcando buenas cifras, tras años de parálisis, y cabe esperar que el buen comportamiento de la demanda, unido a los niveles de oferta actuales, contribuyan a la estabilización de los precios o a incrementos moderados en los mercados más consolidados, con un sector de alquiler que seguirá ganando peso. En oficinas, los grandes mercados están teniendo un comportamiento muy dinámico, con crecimientos en el nivel de contratación de en torno al 20%, y realizando una transformación para ajustarse a las nuevas necesidades de las compañías, un workplace strategy en pos de la flexibilización, la optimización y la creación de sinergias empresariales. Si ponemos los ojos en el sector logístico, cerramos 2017 con cifras récord de contratación, en un contexto de buen comportamiento de la demanda y de las rentas.

El retail está viviendo una explosión de nuevos proyectos, tanto en el centro de las ciudades como en los centros comerciales, donde los inversores están volviendo a encontrar oportunidades interesantes. El dinamismo del mercado, las buenas cifras de crecimiento y las nuevas oportunidades de negocio son lugares comunes en todos los sectores que nos invitan al optimismo.

Con este panorama, ¿qué esperamos de 2018? Cabe ser optimistas, con una visión prudente. El crecimiento seguirá ante la falta de alternativas de inversión y por la enorme liquidez. Esas perspectivas halagüeñas en el medio plazo podrán favorecer el incremento de la demanda de viviendas, aupadas por unas condiciones hipotecarias favorables, y el desarrollo de interesantes oportunidades en oficinas y logística.

Pero existe otro factor donde poner el foco: la aparición de nuevos actores en forma de socimis, fondos internacionales o family office, que se han convertido en los auténticos catalizadores de un mercado cada vez más profesionalizado y que muestran su interés ante las atractivas rentabilidades que está ofreciendo algunos mercados. Sin duda, esa sensación de que el mercado se está moviendo a una gran velocidad contribuirá al desarrollo y profesionalización de un sector al alza, como demuestran las nuevas compañías, las salidas a Bolsa y las operaciones corporativas previstas para los próximos meses.

En este escenario han aparecido voces alertando sobre el riesgo de que ese fuerte retorno de la actividad promotora y el crecimiento de los precios, muy elevados en determinadas zonas, pueda dar comienzo a nueva burbuja. Creo que hemos aprendido de los errores del pasado y que existen argumentos de peso que corroboran que el mercado se encamina hacia un periodo de estabilización. El desarrollo de políticas de contención al crédito de las entidades financieras, las promociones de viviendas adaptadas a la demanda real y el positivo ritmo de comercialización de los diferentes proyectos son razones suficientes para desmontar la teoría del caos. La prudencia siempre es necesaria en nuestro sector, pero hemos sentado las bases para que el ciclo positivo en el sector se consolide en los próximos años.

 Thierry Bougeard es Director general de BNP Paribas Real Estate

 

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