La revolución verde bulle en las corporaciones

Autogeneración o PPA, las fórmulas elegidas por las empresas

Las fuentes solar y eólica son las tecnologías preferidas

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Ikea ha instalado en las azoteas de sus tiendas de Alcorcón, Málaga, Sevilla, Jerez y Valencia placas solares para abastecer la demanda de sus operaciones diarias. Mientras que en Reino Unido, Irlanda, Dinamarca, Suecia, Alemania, Francia, Polonia, Canadá, EE UU y Finlandia (en proceso) optan por parques eólicos propios.

La multinacional sueca se convirtió desde 2009 en generadora renovable, un objetivo que forma parte de su plan de sostenibilidad y que pretende en 2020 producir más electricidad de la que consume a partir de fuentes eólicas, fotovoltaicas y biomasa. En 2016 generó 3.200 gigavatios (últimos datos disponibles), lo que representa el 71% de la energía utilizada en sus operaciones en todo el mundo, gracias a una inversión total de 2.100 millones de euros, informa la empresa.

Las grandes empresas se enchufan a fuentes solares y eólicas

Cada vez son más las compañías que apuestan por obtener toda la energía que necesitan de fuentes renovables

Poco a poco, de forma silenciosa, las grandes corporaciones se suben al obligado tren renovable. Bien mediante la inversión en instalaciones de autoconsumo (solar y eólica, en concreto), como en el caso de Ikea, o a través de la compra directa de energía a los generadores o PPA (power purchase agreement), por sus siglas en inglés). Esta fórmula es la que está facilitando la revolución verde en las empresas, especialmente en EE UU y norte de Europa.

Récord en 2017

El año pasado, 43 firmas de 10 países diferentes adquirieron por esta vía un récord total de 5,4 gigavatios de energía limpia, 1,1 gigavatios más que en 2016, según el primer informe de perspectivas Corporate Energy Market Outlook, publicado este mes por Bloomberg New Energy Finance (BNEF).

La mayoría de estos contratos se acordaron en EE UU (2,8 gigavatios, un 19% más que en 2016). Aquí destaca Apple, que firmó un acuerdo con la estadounidense NV Energy para obtener 200 megavatios de su planta solar Techren Solar por 25 años y, según BNEF, es uno de los mayores convenios nunca antes firmado entre una empresa y una generadora. La multinacional estadounidense mantiene, igualmente, acuerdos de este tipo con Iberdrola, a través de su filial Avangrid.

Las empresas acumulan una capacidad de generación igual a la de Portugal 

Europa también registró la marca de 1 gigavatio, el 95% de los convenios firmados en Países Bajos, Noruega y Suecia. Entre los emergentes resaltan Burkina Faso, Eritrea, Egipto, Gana, Namibia, Panamá, Tailandia.

Desde 2008, las compañías han adquirido un volumen cercano a 19 gigavatios a través de PPA, el 76% de ellos a partir de 2015; un monto comparable a la capacidad de generación de Portugal, recoge el informe. “Su crecimiento demuestra la importancia del medio ambiente y la gobernanza para las compañías, pese a las barreras políticas y económicas”, comenta Kyle Harrison, analista estratégico de energía corporativa de BNEF.

Con sello español

Telefónica combina ambos modelos. Por ejemplo, en su complejo de Las Tablas cuenta con paneles solares que generan más de 3 gigavatios al año, pero a la vez ha suscrito un contrato PPA con Acciona para obtener 430 gigavatios, el 71,6% de su demanda. Por eso, el 44% del consumo eléctrico global (el 79% en España) ya es verde, aunque su meta es llegar al 100% en 2030, indica la firma.

O Bankia, cuyo suministro emana por completo de fuentes limpias desde 2013. La entidad prefiere sobre todo la autogeneración fotovoltaica, como sucede en su sede de Valencia. Además de medidas de ahorro (telegestión o climatización eficientes), señalan.

Las cifras

5,4 gigavatios de energía limpia adquirieron en 2017 las empresas, 1,1 más que en 2016, mediante PPA.

19 gigavatios es el total de electricidad comprada a los generadores en una década.

Este año destacan la multinacional de alimentación Nestlé, que acaba de formalizar un contrato PPA con EDP Renováveis por 15 años para abastecer, con energía eólica (50 megavatios, en principio), el 80% de la demanda de sus cinco plantas en Pensilvania. Y Nike, que enero suscribió otro eólico de 80 megavatios pero con Avangrid (Iberdrola). Ambas firmas estadounidenses, adscritas también a RE 100, persiguen operar sin combustibles fósiles en 12 años.

La lucha contra el cambio climático en las empresas se ha afianzado, además, gracias a la iniciativa RE 100, una red internacional que agrupa a las firmas más influyentes del mundo, abanderada por los gigantes Google, Amazon, Apple, Facebook, Ikea (tres españolas: Bankia, CaixaBank y Telefónica), etc., que promueve el uso de tecnologías menos contaminantes. Ya son 125 los miembros, con una demanda eléctrica anual de 159.000 gigavatios, igual al consumo de Suecia, según BNEF.

Regulación

El escaso atractivo de los contratos bilaterales (PPA) se atribuye en España a barreras re­­gulatorias, pero ¿cuáles? Estos pactos de compraventa de energía han existido siempre, por ejemplo, entre una central nuclear y una fábrica de acero, pero nunca se han usado para nuevas instalaciones, como ocurre en EE UU.

Es decir, la construcción de un parque eólico para suministrar luz a una empresa concreta, una de las fórmulas, explican en la Asociación Empresarial Eólica (AEE). Y surge un obstáculo: esta modalidad se considera en España autoconsumo (debe pagar el impuesto al sol) y la potencia eléctrica no puede ser superior a la que demanda la corporación, lo que tampoco sucede en tierra estadounidense.

Los acuerdos con garantías de origen (que sea 100% renovable) son los más usados en Europa; incluso, las firmas españolas lo exportan a Francia y Suiza. Otras limitaciones son la escasez de grandes consumidores, la falta de experiencia y que los generadores piden contratos de largo plazo, de, al menos, 10-15 años, no de 3-5 como piden en España en la actualidad, mientras que en Estados Unidos son de 20-25 años. La preferencia por el largo plazo de debe a que facilita, después, la financiación de los proyectos. 

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