González afirma que “no habrá sorpresas” en su sucesión en 2019

El presidente de BBVA confirma que dejará el banco al cumplir 75 años (octubre de 2019)

Asegura que el impuesto a la banca, "más propio de países como Bolivia"

No habrá nuevos cambios de estatutos para ampliar la edad de jubilación en la presidencia de BBVA. Su presidente, Francisco González, ha reiterado que su edad de jubilación será los 75 años, que cumplirá el 19 de octubre de 2019. El banquero, que lleva 22 años al frente de la entidad, ha reconocido que el consejo de administración de la entidad  ya está estudiando su sucesión, “y yo también me voy a involucrar", apuntó el banquero, para añadir que BBVA tiene "un equipo fabuloso", por lo que no habrá "sorpresas" tras su marcha.

De esta forma, todo apunta a que será el consejero delegado del banco, Carlos Torres Vila (que cumplirá el 24 de febrero 52 años), su sucesor como primer ejecutivo (puede mantener su cargo, pero con más atribuciones, ya que el BCE prefiere a presidentes no ejecutivos), según señalan varias fuentes, que también destacan que "Francisco González es muy previsible, y no pretende dar sorpresas". 

José Manuel González-Páramo (de 59 años de edad), exconsejero del Banco Central Europeo (BCE) y consejero ejecutivo de BBVA desde 2013, es el segundo nombre en la terna para ser presidente. Aunque en este caso, podría ser presidente no ejecutivo, de acorde a lo que reclama el BCE a los grandes bancos. Hay que recordar que Gónzalez es presidente ejecutivo, por lo que su cargo podría dividirse entre Torres y González-Páramo.

"Hace dos años, en Davos, dije que la edad de jubilación era de 75 años y eso no va a variar", ha insistido González durante la presentación de resultados de la entidad, que registró un beneficio atribuido de 3.519 millones en 2017, un 1,3% más, tras el impacto de las minusvalías latentes de 1.123 millones de euros por su participación en Telefónica.

El primer ejecutivo de la entidad ha apuntado que el día en que abandone BBVA será "triste", pero se marchará con "mucho orgullo" por lo que deje detrás. "Tenemos un equipo fabuloso y no va a haber sorpresas", ha añadido, sin desvelar quién será su sucesor en la presidencia.

El banquero, el más veterano del sector financiero español y casi internacional, ha asegurado que cuando deje la presidencia no quiere ocupar ningún puesto en la entidad, aunque no descartaría una presidencia honorífica.

De momento, y aunque no ha dejado la presidencia (aún le queda algo más de un año para cumplir los 75 años), González ha sorprendido hoy por sus declaraciones en la rueda de prensa de los resultados del banco. Pese a que estaba muy griposo, el banquero no ha dejado de responder a ninguna pregunta, y ha contestado todo lo que pensaba, sin tapujos ni medias tintas, algo que ha sorprendido gratamente a todos porque no es muy habitual en estos actos. Parecía ya una despedida, y puede, porque sus apariciones en ruedas de prensa correspondientes a los resultados son en BBVA muy poco frecuentes, solo las anuales. De ser así solo le quedaría la presentación de los resultados de 2018, al margen de dos juntas de accionistas (la correspondiente a la aprobación de los resultados de 2017 y a los de 2018).  

En paralelo, el banquero ha afirmado también hoy que crear un impuesto a la banca para financiar las pensiones, como propuso el PSOE, sería "distorsionante" para la economía en el sentido de que se cargaría un tributo contra un sector y no contra el resto y al final se trasladaría a los clientes.

"Soy muy mayor para escuchar estas cosas. Las he oído muchas veces en la vida en países más como Bolivia que en Europa", ha señalado durante la presentación de resultados de la entidad, que registró un beneficio atribuido de 3.519 millones en 2017, un 1,3% más, tras el impacto de las minusvalías latentes de 1.123 millones de euros por su participación en Telefónica.

En todo caso, González ha apuntado que, ya que se habla de que la banca recibió ayudas, debería especificarse qué entidades las recibieron. "Son las cajas las que han tenido ayudas", ha sentenciado el presidente de BBVA.

BBVA registró un beneficio atribuido de 3.519 millones en 2017, un 1,3% más, tras el impacto de las minusvalías latentes de 1.123 millones de euros por su participación estable del 5% en Telefónica. El banco asegura que excluido el ajuste contable de Telefónica, el resultado ascendió a 4.642 millones de euros, un 19,7% más, frente al resultado de 2016, sin las provisiones por las cláusulas suelo que realizó por 404 millones netos para cubrir las reclamaciones ligadas a estas cláusulas hipotecarias (y parece que no se tendrán que aumentar, ya que “están en línea con lo previsto”, según Torres ).

México sigue siendo el motor de los resultados del grupo. Este país cerró el año con un beneficio de 2.162 millones de euros, con un crecimiento del 9,2% y con un peso del 40,3% en el conjunto de las ganancias.

España recupera peso. Suma el 16,4% (sin tener en cuenta las pérdidas inmobiliarias), aunque el objetivo es llegar en un par de años a aportar el 24%. Según apuntó González “2017 ha sido, por tanto, un buen ejercicio, con un nivel récord de ingresos, de más de 25.000 millones de euros y un beneficio comparable de 4.642 millones. Y, 2018, va a ser todavía mejor”.

En esta tendencia positiva incluye a España, país en el que ya en el último trimestre se ha detectado una mejora en la demanda de crédito (Santander también aseguró lo mismo el miércoles). En España ganó 880 millones de euros, frente a los 310 millones de un año antes descontadas las pérdidas inmobiliarias. Sin este condicionante el beneficio fue de 1.381 millones, un 52,5% más, por la caída de las provisiones al descender sus riesgos dudosos un 8%.

La unidad inmobiliaria perdió 501 millones, un 16% menos que en 2016. Pero, según explicó Torres, esta lacra desaparecerá casi por completo este año, tras vender al fondo Cerberus el 80% de sus activos adjudicados. Espera cerrar en septiembre la creación de una sociedad en la que BBVA tendrá el 20% restante, y en la que aportará activos inmobiliarios por 13.000 millones brutos.

Tras esta operación BBVA prevé que las pérdidas por activos adjudicados no superen los 100 millones este año y ya nada en 2019.

Turquía suma un beneficio de 826 millones de euros, un 37,9% más que un año antes. Este resultado representa ya el 15,4% del total. Según informó UGT, la propuesta sindical apuesta por salidas voluntarias para mayores de 55 años cumplidos a 31 de diciembre de 2017 y adoptar medidas excepcionales en cuanto a edad en los territorios excedentarios. América del Sur aportó el 16% del beneficio, y EE UU el 9,5%.

González, que ayer habló sin ningún tipo de ataduras (como si estuviera de despedida ya) afirmó sobre la propuesta del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, de crear un impuesto a la banca para sostener las pensiones, pues recuerda más a Bolivia que a Europa. “Soy muy mayor para escuchar estas cosas”, dijo.

El banquero declaró que el grupo estudia las oportunidades que surgen, pero en este momento no le interesan los bancos tradicionales y está encantado de no haber comprado el Popular. Si así lo hubieran hecho hoy en día “BBVA tendría un problema”. Además, declaró que echando la vista atrás “hoy probablemente BBVA tampoco compraría Catalunya Caixa”, entidad que se adjudicó en subasta por un euro. También negó una fusión con Bankia. “Nadie me ha llamado”, declaró, para añadir más tarde que Estado aún tiene que salir del capital de la entidad, en la que controla el 60,3%. Y recomendó al Gobierno ser realistas y privatizar Bankia cuando convenga (la fecha límite es 2019), sin intentar recuperar algo que no va a ser posible (en relación a los 22.424 millones de euros en ayudas).

Sobre España lamenta que solo se hable de Cataluña “y nadie se ocupe de cambiar el modelo productivo”. Afirmó que “lo que me preocupa no es Santander o JP Morgan, los que van a marcar el paso aquí en el tiempo son los Alibaba que ya lo están marcando en China o Tencent, o los Amazon o los Facebook (...). No hay espacio para todos”.

Otras claves

 “El número lo irá marcando el cliente”, explicó González.

El banco anunció el pago en abril de un dividendo bruto en efectivo de 0,15 euros por título, complementario a la retribución de 2017. Para los resultados de 2018 el dividendo se divida en dos pagos, ambos en efectivo.

González recordó que BBVA tuvo “momentos duros”, cuando una constructora (Sacyr) “muy pequeña”, pero “apoyada por el Gobierno de turno” –José Luis Rodríguez Zapatero–, quiso hacerse con BBVA.

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