¿Qué elijo: lo consistente o lo extraordinario?

Los gestores profesionales lo hacen en media mejor que el inversor particular, pero son humanos. No olvide diversificar.

¿Qué elijo: lo consistente o lo extraordinario?

Con casi 100.000 fondos de inversión en el mundo y más de 10.000 disponibles para el inversor español, destacar no es fácil. Cuando un fondo tiene una rentabilidad extraordinaria aparece el primero en los rankings y, cuánto más singular sea esa rentabilidad, por ejemplo, rentabilidad positiva en un periodo bajista de mercado, mayor notoriedad. La publicidad indirecta que le hacen los medios de comunicación de esa singularidad atrae numerosos inversores particulares al fondo, que en su mayoría se quedarán, incluso aunque luego el gestor lo haga regular.

Antes de seguir les propongo que piensen cual de estos dos fondos mixtos hubieran elegido en 2011: el fondo A, en 2008 consiguió mantenerse, en 2009 ganó un 17,5% y en 2010 ganó casi un 7%.¡ El fondo B, por su parte, cayó un -25% en 2008, subió más de un 20% en 2009 y casi un 10% en 2010. Supongo que los más conservadores habrán elegido el fondo A y quizás también otros no tan conservadores.

Pongo este ejemplo de fondos reales porque ilustra muy bien lo que quiero mostrar. Que el Fondo A consiguiera no perder en 2008 (años de grandes pérdidas en los mercados) y además conseguir un retorno cercano al mercado en 2009 fue realmente extraordinario. El fondo B tuvo unos resultados buenos en 2009 y 2010, pero no extraordinarios.

¿Cómo se ha comportado el mercado después? Salvo en 2011, el periodo hasta 2017 ha sido de buenos años de mercado con algunas particularidades, como son en 2012 la crisis del euro, en 2013 el anuncio del tapering en USA, en 2014 empieza la caída del petróleo, en 2015 estalla la burbuja de la bolsa local China, en 2016 llega el brexit y Trump.

¿Y qué han hecho los fondos en estos años? En rentabilidad, el fondo B lo ha hecho mucho mejor, pero el A acabó todos los años, salvo 2011, con rentabilidades positivas. Si mitigo la volatilidad, para el inversor conservador pudo ser mejor opción. ¿Fue menos volátil? ¿Cayó menos? Realmente no, el fondo A registró máximas caídas superiores al fondo B (-15% frente al -8%), la menor rentabilidad no se justificó por un menor riesgo

¿Cómo han reaccionado los inversores? Ambos fondos tienen un largo histórico (más de veinte años), y antes de 2008 el fondo A lo había hecho muy bien, pero sus resultados no habían sido extraordinarios. Es a partir de 2008 cuando multiplica su patrimonio por diez en poco más de dos años. Y, aunque luego su rentabilidad es más bien regular, mantiene veinte veces más patrimonio que el B, porque hizo algo extraordinario.

Estos y otros ejemplos pueden ilustrar claramente que el objetivo de muchos gestores es conseguir rentabilidades muy destacadas del resto, sin embargo, el inversor particular que entra en el fondo tras un resultado excepcional, corre el riesgo de decepcionarse si ese gestor no cumple las expectativas. El resultado será que entrará mal –niveles altos– y saldrá peor –nivel más bajo que el que entró–.

Este comportamiento está comprobado por un estudio que realiza Morningstar sobre el gap o la diferencia entre la rentabilidad del inversor y la de los fondos.

Repetir lo extraordinario es muy poco habitual. Un ejemplo puede ser el caso de los fondos que evitaron la burbuja tecnológica, pero luego no se libraron de la crisis financiera. Además, está demostrado que los fondos que mitigan las crisis suelen ganar menos cuando el mercado sube y si lo consiguen alguna vez, no lo repiten consistentemente. Mi consejo es buscar la regularidad antes que la singularidad. El Fondo B, sin hacer nada singular, simplemente haciéndolo bien, obtiene desde 2011 un 34% más de rentabilidad. Yo no recomendaría elegir los fondos por el resultado pasado, incluso evitaría los fondos que acaben de hacer algo realmente excepcional y no delegaría a un gestor, por muy bueno que sea, el nivel de riesgo que quiero soportar.

¿Y a qué llamo yo hacer algo realmente excepcional? No solo hay que fijarse en la rentabilidad en valor absoluto. Por ejemplo un fondo de pequeñas compañías puede llevar varios años con una media del 20%, eso no es excepcional, pues es un comportamiento habitual en este tipo de activos (índice) Para mi algo fuera de lo normal es obtener más del 15% por encima de su índice de referencia. Tras un comportamiento excepcional, es muy probable que en el periodo siguiente el fondo se quede por detrás del índice. Esto no significa que sea un mal fondo, sino que mantener la excepcionalidad es muy difícil. Los gestores profesionales lo hacen en media mejor que el inversor particular, pero son humanos. No olvide diversificar.

Marta Díaz-Bajo es Socia de ATL Capital

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